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domingo, 10 de marzo de 2024

NICODEMOS ACUDE A HABLAR CON JESÚS

 



Nicodemo acude a hablar con Jesús

Había entre los fariseos un hombre, llamado Nicodemo, judío influyente.

Por: P. Enrique Cases | Fuente: Catholic.net




Entre los más conmovidos por los sucesos de aquellos días estaba un fariseo, magistrado del Sanedrín, -llamado Nicodemo-, que acudió a ver a Jesús de noche por temor a sus compañeros que se habían opuesto a Jesús.

"Había entre los fariseos un hombre, llamado Nicodemo, judío influyente. Este vino a él de noche y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie hace los prodigios que tú haces si Dios no está con él"(Jn).

El clima de la conversación es afable y respetuoso, pero al mismo tiempo exigente. Sus compañeros fariseos se han declarado pronto contrarios a Jesús, a pesar de hechos patentes como los milagros y la autoridad con que Él hablaba. Se imponía la necesidad de una conversación sincera, sin discusiones apasionadas, con buena voluntad, y llegando al fondo, para aclarar la cuestión.


¿Es el Mesías?

El dilema era clave, y no admitía dilación ¿era Jesús realmente el Mesías, o no? Admite que es Maestro, pues lo ha oído; también acepta que ha venido de parte de Dios, pues ha visto los milagros; pero, ¿es posible llegar más lejos? Ahí radica su duda y su búsqueda cautelosa. La introducción está llena de respeto y delicadeza, pero Jesús supera de inmediato las amabilidades corteses, y va a lo hondo; necesita golpear con fortaleza para ver si sus palabras son sinceras, o son suaves por fuera, y falsas por dentro. Jesús contestará a Nicodemo en dos niveles: primero hablando de una vida nueva, luego, cuando ve que no entiende, eleva su mirada haciéndole comprender que su ciencia era muy poca y que necesita humildad para entender las verdades divinas.


La respuesta de Jesús

Así fue la respuesta del Señor: "En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de nuevo, no puede ver el Reino de Dios". Jesús centra su respuesta en la salvación que ha venido a traer. La nueva vida es una victoria sobre el pecado y un participar en la misma vida de Dios. Ante un sabio se puede expresar con profundidad. No se trata sólo de cumplir la ley, sino de vivir una nueva vida, que viene de lo alto y que -a la vez permite cumplir la ley- elevando a la vida divina. Es lo que luego los cristianos llamaremos la filiación divina, que nos consigue la gracia santificante y realiza una auténtica participación en la vida divina de una manera soberana.


Nicodemo no entiende y Jesús le aclara

Nicodemo no entiende la respuesta del Señor pues responde: "¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?". Es patente la dificultad de Nicodemo para entender las palabras espirituales de Jesús; su interpretación es humana. Quizá, pensaba en las objeciones a la reencarnación defendida por los hindúes en el lejano Oriente y por los órficos, los pitagóricos y casi todos los grandes filósofos griegos en Occidente. La intervención parece la típica de un intelectual acostumbrado a la discusión y defensor de la unidad del ser humano. Lo seguro, es que no entiende que se pueda dar un nuevo nacimiento eterno y espiritual.


La prefiguración del Bautismo

Jesús se lo aclara a través de ejemplos. "En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es. No te sorprendas de que te he dicho que es preciso nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va, así es todo nacido del Espíritu"(Jn). Cristo habla a Nicodemo de algo que él conocía bien: el bautismo de Juan realizado con agua. Este bautismo era un símbolo a través del cual movía a penitencia a los que se acercaban a él; les movía a arrepentirse de sus pecados. Pero el Maestro añade algo nuevo: la acción de Espíritu. Dios concederá con el nuevo bautismo el perdón pedido, y lo hace al modo divino, ya que no sólo perdona el pecado, sino que, además, eleva al hombre a la vida divina. La respuesta va precisando lo que quiere decir Jesús con la imagen del nuevo nacimiento.

Pero Nicodemo continúa sin entender "¿Cómo puede ser esto?". Entonces Jesús emplea unas palabras aparentemente duras. Le dice "¿Tú eres maestro de Israel y lo ignoras?". Es como decirle: ya ves que no basta toda tu ciencia de maestro de Israel, ni siquiera tu buena voluntad; es necesario superar una barrera nueva. Jesús está llamando ignorante a uno de los sabios del momento. Estas palabras podían ser recibidas mal por Nicodemo; y hubiera podido contestar con arrogancia que él era sabio oficial, mientras que Jesús era un artesano sin estudios que no ha frecuentado ninguna de las grandes escuelas de Israel: sería la reacción del orgullo. Pero Nicodemo no incurre en ella, porque busca sinceramente la verdad; le pesa demasiado el fardo de las interpretaciones sin vida, muy eruditas quizás, pero muertas, o poco espirituales; sabe que ese modo de pensar le frena para poder entender.


El anuncio de la cruz

Jesús le aclarará que ahí está la raíz del rechazo de sus amigos fariseos y del conjunto del Sanedrín. Necesitan convertirse con humildad y rechazar el pecado: "En verdad, en verdad te digo que hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. Si os he hablado de cosas terrenas y no creéis, ¿cómo ibais a creer si os hablara de cosas celestiales? Pues nadie ha subido al Cielo, sino el que bajó del Cielo, el Hijo del Hombre. Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga vida eterna en él" (Jn). Así, veladamente Cristo le señala el sacrificio que se realizará en la cruz, pero Nicodemo ahora no puede entender estas cosas.

Las dificultades con las que se va a enfrentar Jesús son más fuertes que las cuestiones de dinero o de poder; se trata de cuestiones de fe, que toca las más hondas caras del pecado. De momento, Nicodemo escucha.


La conversión

http://catholic.net/file/ver.php?id=9922Jesús le aclara en qué consiste la conversión y la salvación que ha venido a traer: "Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios. Este es el juicio: que vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, ya que sus obras eran malas. Pues todo el que obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprobadas. Pero el que obra según la verdad viene a la luz, para que sus obras se pongan de manifiesto, porque han sido hechas según Dios"(Jn)

Ante Nicodemo, Jesús se manifiesta como Maestro que habla con autoridad. Dialoga, pero desde el que sabe que posee toda la verdad y la manifiesta poniéndose a su nivel de su interlocutor. Jesús es doctor de una nueva verdad que puede ser aceptada por los hombres de buena voluntad se encuentre en el nivel que se encuentren. Jesús, con Nicodemo, puede hablar con profundidad y decir que lo que viene a traer es más que una reforma moral, se trata de un descendimiento de la vida de Dios a los hombres. Dios ama tanto a los hombres que quiere liberarlos del pecado e incorporarlos a una unión viva con Él. Jesús ha desvelado un poco el modo de realizar esa gran obra, al hablar de la serpiente elevada en el desierto, la cruz se apunta pero aún no se palpa ese exceso de amor de Dios por los hombres. Sin embargo, Nicodemo puede captar, mejor que la mayoría de los suyos, la grandeza de lo que está sucediendo ante sus ojos. Creer en ello es un obsequio de su libertad. 

domingo, 3 de marzo de 2024

DECÁLOGOS CUARESMALES

 


 

Decálogos cuaresmales


La CENIZA que Dios quiere:

Que no te consideres dueño de nada, sino humilde administrador.

Que no te gloríes de tus talentos, sino que con ellos edifiques a los demás.

Que no te creas santo o te creas algo, porque santo y grande es sólo Dios

Que no te deprimas ni te acobardes, porque Dios es tu victoria.

Que aprecies el valor de las cosas sencillas.

Que valores más la calidad que la cantidad.

Que vivas el tiempo presente, sin tantos miedos y añoranzas.

Que estés abierto siempre a la esperanza.

Que ames la vida y la defiendas.

Que no temas la muerte, porque siempre es Pascua.

 

El AYUNO que Dios quiere:

Que no hagas gastos superfluos.

Que tus inversiones las pongas en el banco del tercer mundo y en la cuenta corriente de los pobres.

Que prefieras pasar tú necesidad antes que la padezca el hermano.

Que ofrezcas tu tiempo al que lo pida.

Que prefieras servir a ser servido.

Que tengas hambre y sed de justicia.

Que te comprometas en la lucha contra toda marginación.

Que veas en todo hombre a un hermano.

Que veas en el pobre y en el que sufre un sacramento de Cristo.

Que esperes cada día una nueva humanidad.

 

La ABSTINENCIA que Dios quiere:

Que no seas esclavo del consumo, los juegos, las modas.

Que te abstengas de tanta televisión y de tanto celular.

Que frecuentes menos bares, discotecas y lugares parecidos.

Que no seas esclavo del sexo ni de nada.

Que te abstengas de toda violencia.

Que respetes todo ser vivo.

Que te abstengas de palabras ociosas y necias.

Que te alimentes de la palabra de Dios.

Que comas la carne de Dios.

Que ofrezcas al Señor estar menos tiempo conectado a Internet durante Cuaresma (navegación, redes sociales, etc.)

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 3 DE MARZO DE 2024 - III DOMINGO DE CUARESMA


 

Domingo 3 (B) de Cuaresma

Domingo 3 de marzo


1ª Lectura (Éx 20,1-17): En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud. No tendrás otros dioses frente a mí. No te harás ídolos, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso: castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y bisnietos, cuando me aborrecen. Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos. No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso.

»Fíjate en el sábado para santificarlo. Durante seis días trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el forastero que viva en tus ciudades. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos. Y el séptimo día descansó: por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él».



Salmo responsorial: 18

R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.


Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.


La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.


Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila.


2ª Lectura (1Cor 1,22-25): Hermanos: Los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para lo judíos, necedad para los gentiles; pero, para los llamados —judíos o griegos—, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Versículo antes del Evangelio (Jn 3,16): De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito; todo aquel que cree en Él, tiene la vida eterna.

Texto del Evangelio (Jn 2,13-25): Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado». Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará.

Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «¿Qué señal nos muestras para obrar así?». Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré». Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero Él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.

Mientras estuvo en Jerusalén, por la fiesta de la Pascua, creyeron muchos en su nombre al ver las señales que realizaba. Pero Jesús no se confiaba a ellos porque los conocía a todos y no tenía necesidad de que se le diera testimonio acerca de los hombres, pues Él conocía lo que hay en el hombre.



«No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado»

Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés

(Tarragona, España)


Hoy, cercana ya la Pascua, ha sucedido un hecho insólito en el templo. Jesús ha echado del templo el ganado de los mercaderes, ha volcado las mesas de los cambistas y ha dicho a los vendedores de palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado» (Jn 2,16). Y mientras los becerros y los carneros corrían por la explanada, los discípulos han descubierto una nueva faceta del alma de Jesús: el celo por la casa de su Padre, el celo por el templo de Dios.

¡El templo de Dios convertido en un mercado!, ¡qué barbaridad! Debió comenzar por poca cosa. Algún rabadán que subía a vender un cordero, una ancianita que quería ganar algunos durillos vendiendo pichones..., y la bola fue creciendo. Tanto que el autor del Cantar de los cantares clamaba: «Cazadnos las raposas, las pequeñas raposas que devastan las viñas» (Cant 2,15). Pero, ¿quién hacía caso de ello? La explanada del templo era como un mercado en día de feria.

-También yo soy templo de Dios. Si no vigilo las pequeñas raposas, el orgullo, la pereza, la gula, la envidia, la tacañería, tantos disfraces del egoísmo, se escurren por dentro y lo estropean todo. Por esto, el Señor nos pone en alerta: «Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!» (Mc 13,37).

¡Velemos!, para que la desidia no invada la conciencia: «La incapacidad de reconocer la culpa es la forma más peligrosa imaginable de embotamiento espiritual, porque hace a las personas incapaces de mejorar» (Benedicto XVI).

¿Velar? -Intento hacerlo cada noche- ¿He ofendido a alguien?, ¿son rectas mis intenciones?, ¿estoy dispuesto a cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios?, ¿he admitido algún tipo de hábito que desagrade al Señor? Pero, a estas horas, estoy cansado y me vence el sueño.

-Jesús, tú que me conoces a fondo, tú que sabes muy bien qué hay en el interior de cada hombre, hazme conocer las faltas, dame fortaleza y un poco de este celo tuyo para que eche fuera del templo todo aquello que me aparte de ti. 

domingo, 25 de febrero de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO II DOMINGO DE CUARESMA: ESCUCHAR A JESÚS

 



ESCUCHAR A JESÚS

Autor: José Antonio Pagola


Cada vez tenemos menos tiempo para escuchar. No sabemos acercarnos con calma y sin prejuicios al corazón del otro. No acertamos a acoger el mensaje que todo ser humano nos puede comunicar. Encerrados en nuestros propios problemas, pasamos junto a las personas, sin apenas detenernos a escuchar realmente a nadie. Se nos está olvidando el arte de escuchar.

Por eso tampoco resulta tan extraño que a los cristianos se nos haya olvidado, en buena parte, que ser creyente es vivir escuchando a Jesús. Sin embargo, solo desde esta escucha nace la verdadera fe cristiana.

Según el evangelista Marcos, cuando en la «montaña de la transfiguración» los discípulos se asustan al sentirse envueltos por las sombras de una nube, solo escuchan estas palabras: «¡Este es mi Hijo amado: escuchadle a él!».

La experiencia de escuchar a Jesús hasta el fondo puede ser dolorosa, pero es apasionante. No es el que nosotros habíamos imaginado desde nuestros esquemas y tópicos. Su misterio se nos escapa. Casi sin darnos cuenta nos va arrancando de seguridades que nos son muy queridas, para atraernos hacia una vida más auténtica.

Nos encontramos, por fin, con alguien que dice la verdad última. Alguien que sabe para qué vivir y por qué morir. Algo nos dice desde dentro que tiene razón. En su vida y en su mensaje hay verdad.

Si perseveramos en una escucha paciente y sincera, nuestra vida empieza a iluminarse con luz nueva. Comenzamos a verlo todo con más claridad. Vamos descubriendo cuál es la manera más humana de enfrentarnos a los problemas de la vida y al misterio de la muerte. Nos damos cuenta de los grandes errores que podemos cometer los humanos y de las grandes infidelidades de los cristianos.

Hemos de cuidar más en nuestras comunidades cristianas la escucha fiel a Jesús. Escucharle a él nos puede curar de cegueras seculares, nos puede liberar de desalientos y cobardías casi inevitables, puede infundir nuevo vigor a nuestra fe.

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 25 DE FEBRERO DE 2024 - II DOMINGO DE CUARESMA

 



Domingo 2 (B) de Cuaresma

Domingo 25 de febrero de 2024



1ª Lectura (Gén 22,1-2.9-13.15-18): En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: «¡Abrahán!». Él respondió: «Aquí me tienes». Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré».


Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo «¡Abrahán, Abrahán!». Él contestó: «Aquí me tienes». El ángel le ordenó: «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo». Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.


El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido».



Salmo responsorial: 115

R/. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.

Tenía fe, aun cuando dije: «¡Qué desgraciado soy!». Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.


Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.


Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.


2ª Lectura (Rom 8,31b-34): Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con Él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?

Versículo antes del Evangelio (Mc Cf. 9,7): En la nube resplandeciente se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo el amado; oídle».

Texto del Evangelio (Mc 9,2-10): En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.

Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle». Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.





«Se transfiguró delante de ellos»

Rev. D. Jaume GONZÁLEZ i Padrós

(Barcelona, España)



Hoy contemplamos la escena «en la que los tres apóstoles Pedro, Santiago y Juan aparecen como extasiados por la belleza del Redentor» (San Juan Pablo II): «Se transfiguró delante de ellos y sus vestidos se volvieron resplandecientes» (Mc 9,2-3). Por lo que a nosotros respecta, podemos entresacar un mensaje: «Destruyó la muerte e irradió la vida incorruptible con el Evangelio» (2Tim 1, 10), asegura san Pablo a su discípulo Timoteo. Es lo que contemplamos llenos de estupor, como entonces los tres Apóstoles predilectos, en este episodio propio del segundo domingo de Cuaresma: la Transfiguración.

Es bueno que en nuestro ejercicio cuaresmal acojamos este estallido de sol y de luz en el rostro y en los vestidos de Jesús. Son un maravilloso icono de la humanidad redimida, que ya no se presenta en la fealdad del pecado, sino en toda la belleza que la divinidad comunica a nuestra carne. El bienestar de Pedro es expresión de lo que uno siente cuando se deja invadir por la gracia divina.

El Espíritu Santo transfigura también los sentidos de los Apóstoles, y gracias a esto pueden ver la gloria divina del Hombre Jesús. Ojos transfigurados para ver lo que resplandece más; oídos transfigurados para escuchar la voz más sublime y verdadera: la del Padre que se complace en el Hijo. Todo en conjunto resulta demasiado sorprendente para nosotros, avezados como estamos al grisáceo de la mediocridad. Sólo si nos dejamos tocar por el Señor, nuestros sentidos serán capaces de ver y de escuchar lo que hay de más bello y gozoso, en Dios, y en los hombres divinizados por Aquel que resucitó entre los muertos.

«La espiritualidad cristiana -escribió san Juan Pablo II- tiene como característica el deber del discípulo de configurarse cada vez más plenamente con su Maestro», de tal manera que -a través de una asiduidad que podríamos llamar "amistosa"- lleguemos hasta el punto de «respirar sus sentimientos». Pongamos en manos de Santa María la meta de nuestra verdadera "trans-figuración" en su Hijo Jesucristo. 

jueves, 15 de febrero de 2024

CUARESMA ES VOLVER AL SEÑOR


 Cuaresma es volver al Señor


Comienza la Cuaresma y, en este periplo hacia la Pascua, se nos recuerda lo que tal vez ya intuimos, reconocemos o sabemos de antemano:

- Hay que rezar más.

- Hay que comer menos.

- Hay que ejercitar la caridad.


Pero, como siempre, surge un interrogante ¿Cómo volver hacia el Señor? ¿Es suficiente el rezar? ¿Basta con dar una limosna? ¿Aporta algo el ayuno si no va acompañado de un sentimiento solidario?


El miércoles de ceniza nos anima a muchas cosas.

✸ Primero: a cambiar en algo y, si puede ser, a mejor. La Pascua la viviremos con más vida si, nuestra existencia, la sabemos perfeccionar en estos cuarenta días que quedan por delante.

✸ Segundo: a recuperar nuestra amistad con Cristo. Muchas veces nos ocurre como con los amigos de a pie. Sabemos que están ahí pero apenas los recordamos.  ¿Seremos capaces de sensibilizar nuestro interior ante lo que Jesús hizo por nosotros? ¿Somos conscientes de que subirá a la cruz por nosotros?

✸ Tercero: este miércoles de ceniza nos invita a desplegar las actitudes del perdón y de la alegría, de la paz y de la reconciliación y, sobre todo, a arrojar de nosotros todo aquello que nos impide estar en armonía con Dios. 

- Ojalá pudiéramos proponernos, durante este tiempo de gracia que es la Cuaresma, un buen discernimiento, una buena reflexión para llegar a la Semana Santa con una sentida confesión, personal y sincera, emotiva y transparente, diáfana y con afán de mudar aires de verdad. 

- Ojalá que, la ceniza (el polvo que queda de una combustión) sea reflejo de lo que deseamos hacer de esa materia que nos impide llegarnos hasta Dios.

- Ojalá que, la ceniza, sea una llamada a reconocer que sólo Dios permanece y que, nosotros, un día seremos redimidos por la cruz del Señor.

- Ojalá que, la ceniza, sea una reclamación a ponernos en marcha. A liberarnos de tantos eslabones que nos atan y no nos dejan margen para ser libres, para pensar en Dios o para vivir con entusiasmo nuestra fe cristiana.

Que este miércoles de ceniza sea un impulso a superarnos a nosotros mismos. A sentirnos pueblo peregrino que camina hacia esa Pascua en la que, Dios, nos mostrará su poder y su gloria, su amor y su vida, su triunfo y el futuro que nos espera. Adelante, que Jesús comienza a subir la cruz para que, nosotros, tengamos una vida eterna. 

IMÁGENES DE CUARESMA

  





miércoles, 14 de febrero de 2024

MEDITACIONES DIARIAS DE CUARESMA - 2024

 



Meditaciones Cuaresmales de Santo Tomás de Aquino

1- LA MUERTE

Miércoles de Ceniza

«Por un hombre entró el pecado en este mundo, y por el pecado, la muerte» (Rom 5, 12). La culpa original y la actual es removida por Cristo, esto es, por el mismo por quien se quitan también defectos corporales, conforme a aquello del Apóstol: Vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu, que mora en vosotros (Rom 8, 11).






2- EL AYUNO

Jueves después de Ceniza

El ayuno se ordena a dos cosas: a borrar el pecado y a elevar el espíritu a las cosas sobrenaturales. Por eso debieron prescribirse los ayunos, especialmente en aquellos tiempos en que convenía que los hombres se purificaran del pecado y se elevase la mente de los fieles a Dios, por la devoción.


3- LA CORONA DE ESPINAS

Viernes después de Ceniza

«Salid, y ved, hijas de Sión, al rey Salomón con la corona, con que le coronó su madre en el día de su desposorio, y en el día de la alegría de su corazón» (Cant 3, 11). Es la voz de la Iglesia, que invita a las almas de los fieles a contemplar cuán admirable y precioso es su esposo.

4- EL GRANO DE TRIGO

Sábado después de Ceniza

«Sí el grano de trigo, que cae en la tierra, no muriere, él solo quedará» (Jn 12, 24). El Verbo de Dios es semilla en el alma del hombre, por cuanto entra en ella por la voz sensible para producir fruto de buenas obras, como dice San Lucas: «La simiente es la palabra de Dios» (8, 11).

5- FUE CONVENIENTE QUE CRISTO FUERA TENTADO

I Domingo de Cuaresma

«Jesús fue llevado al desierto por el espíritu, para ser tentado por el diablo» (Mt 4, 1). Cristo quiso ser tentado: Para darnos un auxilio contra las tentaciones. Para que estuviéramos prevenidos, de modo que nadie, por santo que fuese, se creyera seguro e inmune de tentación.

6- CRISTO DEBIÓ SER TENTADO EN EL DESIERTO

Lunes de la semana I de Cuaresma

«Estuvo en el desierto cuarenta días y cuarenta noches, y le tentó Satanás» (Mc 1, 13).

7- CÓMO SOBRELLEVÓ CRISTO TODOS LOS SUFRIMIENTOS

Martes de la semana I de Cuaresma

Cristo sufrió por sus amigos que lo abandonaban; en su reputación, por las blasfemias proferidas contra él; en su honra y gloria, por los escarnios y afrentas que se le causaron; en sus cosas, porque hasta fue despojado de sus vestiduras; en su alma, por la tristeza, tedio y temor, y en su cuerpo, por las heridas y azotes.

8- INTENSIDAD DEL DOLOR DE CRISTO EN LA PASIÓN

Miércoles de la semana I de Cuaresma

«Atended, y mirad si hay dolor como mi dolor» (Lam 1, 12). En Cristo paciente hubo el dolor verdadero sensible, que es causado por algún daño corporal; y también el dolor interior, producido por la percepción de algún daño, que se llama tristeza.

9- FUE CONVENIENTE QUE CRISTO FUERA CRUCIFICADO ENTRE DOS LADRONES

Jueves de la semana I de Cuaresma

Cristo fue crucificado, entre ladrones, porque así convenía en cuanto a la intención de los judíos, y también en cuanto a la ordenación de Dios. San Agustín dice: «Si te fijas, la misma cruz fue tribunal; porque en medio se encuentra el juez; a un lado el que creyó y fue liberado, y al otro, el que insultó y fue condenado».


10- LA LANZA Y LOS CLAVOS DE NUESTRO SEÑOR

Viernes de la semana I de Cuaresma

«Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y salió luego sangre y agua» (Jn 19, 34). La Escritura dice de un modo expresivo abrió, y no hirió, porque por este costado se nos abre la puerta de la vida eterna. «Después de esto miré; y vi una puerta abierta» (Apoc 4, 1).


11- CARIDAD DE DIOS EN LA PASIÓN DE CRISTO

Sábado de la semana I de Cuaresma

«Mas Dios hace brillar su caridad en nosotros; porque, aun cuando éramos pecadores, en su tiempo murió Cristo por nosotros (Rom 5, 8-9)». «Cristo murió por los impíos» (Rom 6). Esto es grande si considerarnos quién murió; es grande también, si considerarnos por quienes murió. «Porque apenas hay quien muera por un justo» (Rom 7).


12- DIOS PADRE ENTREGÓ A CRISTO A LA PASIÓN

II Domingo de Cuaresma

«El que aun a su propio Hijo no perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros» (Rom 8, 32). Cristo no fue deudor de la muerte por necesidad; sino por amor a los hombres, en cuanto que quiso la salvación humana; y por amor a Dios, en cuanto quiso cumplir su voluntad, como dijo el mismo Cristo: «Mas no como yo quiero, sino como tú» (Mt 26, 39).


13- FUE CONVENIENTE QUE CRISTO PADECIESE DE PARTE DE LOS GENTILES

Lunes de la semana II de Cuaresma

«Lo entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, y azoten y crucifiquen» (Mt 20, 19). Cristo, para manifestar la abundancia de su caridad, por la que padecía, puesto en la Cruz, pidió perdón por sus perseguidores; y por esto, para que el fruto de esta petición llegase a los, judíos y a los gentiles, quiso Cristo padecer por parte de los unos y de los otros.


14- LA PASIÓN DE CRISTO CAUSÓ NUESTRA SALVACIÓN POR MODO DE MERECIMIENTO

Martes de la semana II de Cuaresma

A Cristo se dio la gracia no solamente como a persona singular, sino también en cuanto es cabeza de la Iglesia, para que se derramase a los miembros; y por consiguiente, las obras de Cristo se encuentran, tanto con respecto a sí mismo cuanto a los miembros, en la misma relación en que

se encuentran las obras de otro hombre, constituido en gracia, con respecto a sí mismo.



15- LA PASIÓN DE CRISTO CAUSÓ NUESTRA SALVACIÓN POR MODO DE SATISFACCIÓN

Miércoles de la semana II de Cuaresma

«Y él es propiciación por nuestros pecados; y no tan sólo por los nuestros, mas también por los de todo el mundo» (I Jn 2, 2). Satisface propiamente por una ofensa el que da al ofendido lo que ama tanto, o más, como aborrece la ofensa. Pero Cristo, padeciendo por caridad y obediencia, ofreció a Dios algo mayor que lo que exigía la compensación de toda la ofensa del género humano.



16- LA PASIÓN DE CRISTO OBRÓ A MODO DE SACRIFICIO

Jueves de la semana II de Cuaresma

Se llama propiamente sacrificio una cosa hecha en honor de Dios con el fin de aplacarlo, y de ahí viene lo que dice San Agustín: «El verdadero sacrificio es toda obra que se hace para unirnos a Dios en santa hermandad, referida a aquel fin del bien con el que podemos ser verdaderamente bienaventurados».


17- FIESTA DE LA SÁBANA SANTA

Viernes de la semana II de Cuaresma

«Y tomando José el cuerpo, le envolvió en una sábana limpia, y lo puso en un sepulcro suyo nuevo» (Mt 27, 59-60). Por esta sábana se simbolizan misteriosamente tres cosas: 1º) La carne inmaculada de Cristo. 2ª) Se significa la Iglesia que no tiene mancha ni arruga. Y 3º) Se expresa la conciencia limpia, donde Cristo reposa.


18- LA PASIÓN DE CRISTO OBRÓ NUESTRA SALVACIÓN POR MODO DE REDENCIÓN

Sábado de la semana II de Cuaresma

«Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, que recibisteis de vuestros padres, no por oro ni por plata, que son cosas perecederas, sino por la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero inmaculado y sin mancilla» (1 Ped 1, 18).


19- LA PASIÓN DE CRISTO NOS LIBRÓ DEL PECADO

III Domingo de Cuaresma

«Nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre» (Apoc 1, 5). Puesto que la Pasión de Cristo precedió como cierta causa universal del perdón de los pecados, es necesario que sea aplicada a cada uno para borrar los pecados propios. Esto se hace por el bautismo, la penitencia y otros sacramentos que reciben la virtud de la Pasión de Cristo.


20- LA PASIÓN DE CRISTO NOS LIBRÓ DEL PODER DEL DIABLO

Lunes de la semana III de Cuaresma

«Cuando ya estaba próxima la Pasión, dijo el Señor: Ahora será lanzado fuera el príncipe de este mundo. Y si yo fuere alzado de la tierra, todo lo atraeré a mí mismo» (Jn 12, 31-32). Fue alzado de la tierra por la Pasión de la Cruz. Luego por ella fue despojado el diablo del poder que tenía sobre los hombres.


21- CRISTO, VERDADERO REDENTOR

Martes de la semana III de Cuaresma

«Habéis sido rescatados… por la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero inmaculado» (1 Ped 18-19). Por el pecado del primer padre todo el género humano se había separado de Dios, como dice San Pablo a los de Éfeso (2, 12), pero no del poder de Dios, sino de la visión del rostro de Dios, a la que son admitidos los hijos y domésticos.


22- PRECIO DE NUESTRO RESCATE

Miércoles de la semana III de Cuaresma

«Comprados fuisteis por grande precio» (1 Cor 6, 20). En Cristo la dignidad de la persona es infinita, porque es una persona divina. Luego cualquier sufrimiento suyo, por mínimo que sea, es infinito. De ahí que cualquier sufrimiento suyo bastara para la redención del género humano, aun sin la muerte.


23- PREDICACIÓN DE LA SAMARITANA

Jueves de la semana III de Cuaresma

«La mujer, pues, dejó su cántaro, y se fue a la ciudad» (Jn 4, 28). Esta mujer, después de haber sido instruida por Cristo, tomó el oficio de los Apóstoles.


24- POR LA PASIÓN DE CRISTO FUIMOS LIBRADOS DE LA PENA DEL PECADO

Viernes de la semana III de Cuaresma

«En verdad tomó sobre sí nuestras enfermedades y él cargó con nuestros dolores» (Is 53, 4). La Pasión de Cristo nos libró del reato de la pena, de dos maneras: 1º, directamente, puesto que la Pasión de Cristo fue una satisfacción suficiente y superabundante por los pecados de todo el género humano. 2º, indirectamente, por cuanto la Pasión de Cristo es causa del perdón del pecado.


25- POR LA PASIÓN DE CRISTO FUIMOS RECONCILIADOS CON DIOS

Sábado de la semana III de Cuaresma

«Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo» (Rom 5, 10). Fue un bien tan grande el haber padecido Cristo voluntariamente por nosotros, que a causa de este bien encontrado en la naturaleza humana, ha sido aplacado Dios respecto de toda ofensa del género humano, con relación a los que se unen a Cristo paciente por la fe y la caridad.


26- CRISTO CON SU PASIÓN NOS ABRIÓ LA PUERTA DEL CIELO

IV Domingo de Cuaresma

«Por tanto, hermanos, teniendo confianza de entrar en el Santuario por la sangre de Cristo» (Hebr 10, 19). Cristo nos mereció con su Pasión la entrada en el reino celestial y removió el obstáculo; pero, por su ascensión, nos introdujo, por decirlo así, en la posesión del reino celestial. Por eso se dice que «subirá delante de ellos el que les abrirá el camino» (Miq 2, 13).


27- CRISTO MERECIÓ, POR SU PASIÓN, SER ENSALZADO

Lunes de la semana IV de Cuaresma

Dice el Apóstol a los Filipenses (2, 8-10): «Se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo ensalzó, y le dio un nombre, que es sobre todo nombre, es decir: para que sea llamado Dios por todos y todos le tributen reverencia como a Dios. Para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y en los infiernos».


28- EJEMPLO DE CRISTO CRUCIFICADO

Martes de la semana IV de Cuaresma

Cristo tomó la naturaleza humana para reparar la caída del hombre. Fue, por lo tanto, necesario que Cristo padeciese y ejecutase según la naturaleza humana todo aquello que puede darse como remedio contra la caída del pecado. Mas Cristo padeció por nosotros, dejando ejemplo de tribulación, de afrentas, de azotes, de cruz, para que sigamos sus pisadas.


29- EL AMIGO DIVINO

Miércoles de la semana IV de Cuaresma

«Enviaron, pues, sus hermanas a decir a Jesús: Señor, he aquí que el que amas está enfermo» (Jn 11, 3). Los amigos de Cristo son a veces afligidos corporalmente, Por esto no es una señal de que uno no es amigo de Dios, si alguna vez es afligido corporalmente. «Al que ama el Señor, lo castiga, y se complace en él, como un padre en su hijo» (Prov. 3,12).


30- MUERTE DE LÁZARO

Jueves de la semana IV de Cuaresma

«Vino, pues, Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro» (Jn 11, 17). Según San Agustín, Lázaro, muerto de cuatro días, representa al hombre pecador retenido por la muerte de cuatro pecados: 1º, del pecado original; 2º, el pecado actual contra la ley natural; 3º, el pecado actual contra la ley escrita; 4º, el pecado actual contra la ley del Evangelio y de la gracia.

31- LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DEL SEÑOR

Viernes de la semana IV de Cuaresma

«Por la sangre de Cristo fue confirmado el nuevo Testamento. Este cáliz es el Nuevo Testamento en mi sangre» (1 Cor 11, 25). Así como el antiguo testamento o pacto fue confirmado con la sangre figurativa de los toros, del mismo modo el nuevo testamento o pacto fue confirmado con la sangre de Cristo, que fue derramada por la Pasión.

32- NO EXISTIÓ OTRO MODO MÁS CONVENIENTE QUE LA PASIÓN DE CRISTO PARA LIBRAR AL GÉNERO HUMANO

Sábado de la semana IV de Cuaresma

Por esto nos dio ejemplo de obediencia, humildad, constancia, justicia y demás virtudes, manifestadas en la Pasión de Cristo, las cuales son necesarias para la salvación humana. Por eso se dice: «Cristo padeció también por nosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas» (1 Ped 2, 21).

33- LA PASIÓN DE CRISTO

V Domingo de Cuaresma

«Como Moisés levantó la serpiente en el desierto; así también es necesario que sea levantado el Hijo del hombre; para que todo aquél que crea en él, no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3, 14-15)

34- LA PASIÓN DE CRISTO ES REMEDIO CONTRA LOS PECADOS

Lunes de la semana V de Cuaresma

Una vez abierto el costado de Cristo, fue abierta la puerta del paraíso, y una vez derramada su sangre, fue lavada la mancha, aplacado Dios, destruida la enfermedad, expiada la pena y los desterrados llamados al reino. Por eso, le dijo al instante al ladrón: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23, 43)

35- SEPULTURA DE CRISTO

Martes de la semana V de Cuaresma

Así como la muerte de Cristo obró eficientemente nuestra salvación, así también su sepultura. Por lo cual dice San Jerónimo: «Resucitamos por la sepultura de Cristo». Porque Cristo, siendo sepultado entre los muertos, demostró haber sido libre, porque su encerramiento en el sepulcro no pudo impedir que saliese de él resucitado.

36- SEPULTURA ESPIRITUAL

Miércoles de la semana V de Cuaresma

El alma del hombre debe primero morir a este mundo con Cristo, y después ser sepultada con él en el secreto de la contemplación divina. Por eso dice el Apóstol: «Porque estáis ya muertos a las cosas vanas y caducas, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios» (Col 3, 3).

37- LA MAYOR SEÑAL DEL AMOR DE CRISTO

Jueves de la semana V de Cuaresma

Ciertamente la dádiva del cuerpo de Cristo en el sacramento es una figura del amor con que Dios nos ama en la patria; mas su Pasión pertenece al mismo amor de Dios, que nos saca de la perdición para llevarnos a la patria. No obstante el amor de Dios no es mayor en el cielo de lo que es al

presente.

38- COMPASIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

Viernes de la semana V de Cuaresma

«Una espada traspasará tu alma de ti misma» (Lc 2, 35). Aun cuando la Santísima Virgen conoció por la fe que Dios quería que Cristo padeciese, y conformó su voluntad al querer divino, como hacen los perfectos, la Bienaventurada estaba triste por la muerte de Cristo, por cuanto la voluntad inferior repugnaba esa cosa particularmente querida, y esto no es contrario a la perfección.

39- CÓMO DEBEMOS LAVARNOS LOS PIES LOS UNOS A LOS OTROS

Sábado de la semana V de Cuaresma

«Si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies tos unos a los otros» (Jn, 13, 14). Quiere el Señor que los discípulos imiten su ejemplo, pues dice: «Si yo», que soy mayor, porque soy maestro y Señor, os he lavado los pies, también vosotros, con más motivo, que sois menores, que sois discípulos y siervos, «debéis lavaras los pies los unos a los otros».



40- UTILIDAD EJEMPLAR DE LA PASIÓN DE CRISTO

Domingo de Ramos

La Pasión de Cristo es suficiente para informar totalmente nuestra vida. Pues quien desea vivir con perfección, no debe hacer otra cosa que despreciar lo que Cristo despreció en la cruz, y desear lo que Cristo deseó. Ningún ejemplo de virtud está ausente de la cruz.


41- NECESIDAD DE LA PERFECTA PURIFICACIÓN

Lunes Santo

«Si no te lavare, no tendrás parte conmigo» (Jn 13, 8). Nadie puede llegar a participar de la herencia eterna y ser coheredero de Cristo, si no está purificado espiritualmente, pues se dice en la Escritura: «No entrará ninguna cosa contaminada» (Ap 21, 27).



42- PREPARACIÓN DE CRISTO AL LAVATORIO DE LOS PIES

Martes Santo

«Se levanta de la cena, y se quita sus vestiduras; y tomando una toalla, se la ciñó» (Jn 13, 4).

Cristo se muestra servidor por amor a la humildad, conforme a aquello de San Mateo: «El; Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en redención por muchos» (20, 28).



43- TRES CONSIDERACIONES MÍSTICAS EN TORNO AL LAVATORIO DE LOS PIES

Miércoles Santo

Porque nuestras penas y penitencias no serían suficientes, si no estuvieran cimentadas en los merecimientos y en la virtud de la Pasión de Cristo. Lo cual se simboliza por aquello de haber limpiado los pies de los discípulos con la toalla, es decir, con el lienzo de su cuerpo.



44- LA CENA DEL SEÑOR

Jueves Santo

Porque entre los sacrificios nada puede ser mayor que el cuerpo y la sangre de Cristo, ni más poderoso que esta oblación, por eso, para que fuese tenida en mayor veneración, el Señor

instituyó este sacramento la víspera de separarse de sus discípulos.



45- MUERTE DE CRISTO

Viernes Santo

Dice San Agustín: «Admirémonos, congratulémonos, alegrémonos, amemos, alabemos, adoremos, porque por la muerte de nuestro Redentor hemos sido llamados de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, del destierro a la patria, del llanto al gozo».



46- UTILIDAD DEL DESCENDIMIENTO DE CRISTO A LOS INFIERNOS

Sábado Santo

Cristo padeció por los pecadores y bajó a los infiernos, no libró, sin embargo, a todos, sino únicamente a los que estaban sin pecado mortal; pero dejó allí a los que habían muerto en pecado mortal. Por consiguiente, ninguno que baje allí con pecado mortal, espere perdón; sino que estará en el infierno el tiempo que los santos Padres estarán en el paraíso, o sea, eternamente.




47- NECESIDAD DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

Fue necesario que Cristo resucitase para instrucción de nuestra fe; porque por su resurrección fue confirmada nuestra fe en la divinidad de Cristo, como dice el Apóstol: «Si Cristo no resucitó, luego vana es nuestra predicación, y también es vana nuestra fe» (1 Cor 15, 14). 

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