Metodio de Constantinopla, SantoPatriarca, 14 de Junio |
Francisca de Paula de Jesús, BeataLaica, 14 de junio |
Eliseo, SantoProfeta, 14 de junio |
Digna, Anastasio y Félix, SantosMártires, 14 de junio |
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Domingo 11 (A) del tiempo ordinario
Domingo 14 de junio de 2026
1ª Lectura (Éx 19,2-6a): En aquellos días, los israelitas llegaron al desierto del Sinaí. y acamparon allí, frente al monte. Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde el monte, diciendo: «Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los israelitas: ‘Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa’».
Salmo responsorial: 99
R/. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores.
Sabed que el Señor es Dios: que Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.
El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades.
2ª Lectura (Rom 5,6-11): Hermanos: Cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.
Versículo antes del Evangelio (Mc 1,15): Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en el evangelio. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mt 9,36—10:8): En aquel tiempo, al ver Jesús a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».
Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó.
A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que ‘el Reino de los Cielos está cerca’. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».
«Al ver Jesús a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor»
Rev. D. Joan SERRA i Fontanet
(Barcelona, España)
Hoy, el Evangelio nos dice que el Señor —viendo al pueblo— se sentía turbado, porque aquel pueblo iba desorientado y cansado, como ovejas sin pastor (cf. Mt 9,36). El pueblo de Israel sabía muy bien, mejor que nosotros —hombres de ciudad— qué era un pastor, y el alboroto que se formaba cuando las ovejas se encontraban solas sin pastor.
Si Jesús viniera hoy, yo creo que repetiría las mismas palabras: pues hay muchas personas desorientadas, buscando cuál es el sentido de la vida. —Señor, ¿qué solución das a este gran problema? Pues Jesús pide oración, escoge a doce apóstoles y los envía a predicar el reino de Dios.
¡Escogió a doce Apóstoles! Envía a estos doce hombres a predicar: «‘El Reino de los Cielos está cerca’. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10,7-8). Lo que los Apóstoles hicieron, y nosotros hemos de hacer, es predicar a la persona adorable de Jesucristo y su mensaje de paz y de amor, y eso de una manera desinteresada.
Todos estamos convocados a ello: los sucesores de los Apóstoles —los obispos y los otros pastores— pero también, en unión con ellos, todos los fieles. Todos tenemos esta misión en el mundo: sanar a la humanidad de sus heridas, orientarla en sus búsquedas… No solamente los obispos y los sacerdotes, sino también los laicos: por ejemplo, en la familia —en su carácter de hogar y escuela de fe; en la universidad y en los colegios; en los medios de comunicación; en el mundo sanitario…, y cada cristiano en su ambiente de amistad y de trabajo.
Escuchemos a san Francisco de Sales, que escribe: «En la misma creación de las cosas, Dios, el Creador, mandó a las plantas que cada una diera el fruto según la especie. Igualmente, los cristianos —que son plantas vivas de la Iglesia— les mandó a cada uno de ellos que diera fruto de devoción según la calidad, el estado y la vocación que tuviera».
Los 10 momentos más impactantes del viaje del Papa León XIV a España
Crédito: Vatican News.
Francesca Pollio Fenton
Desde plazas abarrotadas y emotivos encuentros con los fieles, hasta enérgicos llamados a la paz, la unidad y la evangelización: la reciente visita del Papa León XIV a España no dejó indiferente a nadie y estuvo repleta de momentos memorables. El Santo Padre visitó Madrid, Barcelona, Canarias y Tenerife, del 6 al 12 de junio.
A lo largo de su viaje, el Papa conectó con los católicos de todo el país, al tiempo que destacó el rico patrimonio espiritual de España y alentó a los creyentes a renovar su fe en un mundo cada vez más secularizado.
A continuación, repasamos 10 de los momentos más impactantes de la visita del Papa León a España:
1. Más de un millón de católicos se unen al Papa León en la procesión del Corpus Christi en Madrid
Uno de los momentos más impresionantes tuvo lugar durante la procesión eucarística en la solemnidad del Corpus Christi, cuando 1.5 millones de personas se congregaron en la célebre Plaza de Cibeles de Madrid para participar en la celebración de la misa, la procesión y la bendición eucarística del Papa.
En Madrid, el Papa León afirmó que el Corpus Christi es "más que una celebración más en el calendario litúrgico... Es una forma de volver al corazón de la fe para renovar nuestro amor y fidelidad a Dios".
2. El Papa León se reúne con víctimas de abusos
En el tercer día de su viaje apostólico a España, el Papa León se reunió con seis víctimas de abusos cometidos "por miembros del clero y de la Iglesia" en el país.
Las víctimas, según informó el Vaticano, estuvieron "acompañadas por personal de la Iglesia dedicado al apoyo y acompañamiento de las víctimas".
Durante la reunión, que duró una hora, las víctimas compartieron sus "dolorosas experiencias personales" con el Santo Padre, y cada una de ellas le presentó "propuestas para hacer más eficaz la respuesta de la Iglesia ante estos casos tan trágicos".
Poco antes de reunirse con las víctimas, el Santo Padre instó a los obispos españoles a responder a la "lacra" de los abusos en la Iglesia "con escucha, verdad, justicia, reparación y un compromiso cada vez más decidido con la prevención y la cultura del cuidado".
"Cada persona herida debe poder encontrar una escucha sincera, acogida, protección y caminos reales hacia la sanación", señaló el Santo Padre.
El Papa León XIV se convirtió en el primer Pontífice de la historia en intervenir ante el Parlamento español al dirigir un discurso a los legisladores, el lunes 8 de junio, en el tercer día de su viaje apostólico.
Aunque es el tercer Papa que visita España —después de San Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI—, ninguno de los predecesores de León había hablado ante el órgano legislativo que representa al pueblo español.
El Papa recibió casi siete minutos de aplausos al final de su discurso, en el cual instó a los parlamentarios a proteger la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.
4. El Papa honra a Nuestra Señora de la Almudena con la Rosa de Oro
Una de las mayores devociones entre los católicos españoles es la de Nuestra Señora de la Almudena, patrona de Madrid.
Según la tradición, cuando las fuerzas moras invadieron la región en el año 712 d.C., los ciudadanos de Madrid escondieron en secreto su querida estatua de la Virgen María dentro de los gruesos muros de piedra de la fortaleza de la ciudad, dejando dos velas encendidas a su lado.
En 1085, tras la reconquista de Madrid por el rey Alfonso VI, los cristianos buscaron la imagen. Mientras procesionaban alrededor de las murallas de la ciudad, un tramo de la pared se derrumbó milagrosamente, revelando la estatua perfectamente conservada con las velas aún encendidas después de siglos.
El 8 de junio, esa devoción inquebrantable recibió uno de los más altos reconocimientos de la Iglesia cuando el Papa León XIV otorgó una Rosa de Oro a la histórica estatua.
"Como símbolo del amor filial del Papa a la Virgen María, colocaré una Rosa de Oro a sus pies", expresó León durante una ceremonia en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid.
Esta distinción papal —uno de los máximos honores que un pontífice puede conceder a una imagen o santuario mariano— reconoce la profunda devoción que generaciones de católicos españoles han profesado a la Santísima Virgen bajo la advocación de la Almudena.
Se desconoce el origen exacto de la entrega de la Rosa de Oro, aunque se considera una de las tradiciones papales más antiguas. El registro histórico más fiable se remonta a 1096, cuando el Papa Urbano II envió una a Fulco IV de Anjou.
5. El Papa León encomienda su pontificado a Nuestra Señora de Montserrat
Durante su estancia en Montserrat, el Santo Padre visitó la Abadía de Montserrat, enclavada entre imponentes formaciones rocosas que se asemejan a figuras esculpidas de animales u objetos.
A los pies de Montserrat, tras rezar el Rosario, el Papa elevó su oración: "Pidámosle que nos ayude a revestirnos únicamente con la armadura de Dios".
Y añadió: "Consideremos también cómo la Virgen sostiene el globo terráqueo en su mano derecha, signo de su cuidado maternal, pues el mundo entero encuentra un lugar en su corazón. Ella nos invita a reconocernos como hermanos y hermanas, de modo que nadie quede excluido y la comunión sea más fuerte que cualquier división".
La imagen de María que se venera actualmente es una talla románica de madera del siglo XII, de algo más de 90 centímetros de altura, que representa a la Santísima Virgen María con el Niño Jesús. A excepción de los rostros y las manos, la estatua está cubierta de oro, mientras que la tez oscura de la Virgen le ha valido el popular sobrenombre de "La Moreneta".
"Me alegra venir a los pies de La Moreneta para encomendarle, con plena confianza en su intercesión materna, mi ministerio petrino y la misión de la Iglesia en un mundo que clama por la justicia y la paz", afirmó el Papa.
6. El Papa León reza con el Rosario de un joven... y luego se lo devuelve
Durante su estancia en Barcelona, se volvió viral un encuentro entre el Papa y un joven llamado Sergi.
Durante la visita del pontífice al Santuario de Nuestra Señora de Montserrat, Sergi le entregó su Rosario a León. El Papa se lo guardó en el bolsillo antes de utilizarlo minutos más tarde para rezar durante el acto.
"Yo solo quería que me lo bendijera, eso era todo, pero me preguntó: '¿Es para mí?'. Y no le iba a decir que no, así que claro, le dije que sí y se lo quedó", relató el joven a EWTN News.
Pero la historia no terminó ahí. De forma inesperada, tras el evento, Sergi consiguió recuperar su preciado sacramental, con el que el Papa acababa de rezar.
7. El Papa León visita la tumba del venerable Antoni Gaudí
Antes de celebrar la Misa en la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona, el Papa León se tomó un tiempo para visitar la cripta, rezar ante el Santísimo Sacramento y encender una vela ante la tumba del Venerable Antoni Gaudí, quien diseñó la emblemática basílica hace más de un siglo.
Gaudí, conocido como el "arquitecto de Dios", falleció en 1926 y está enterrado en la cripta de la basílica. Era conocido por su intensa fe personal y su devoción a la construcción de la Sagrada Familia.
El Vaticano anunció el 14 de abril de 2025 que el Papa Francisco había reconocido formalmente las "virtudes heroicas" de Gaudí, un paso clave en el proceso de canonización. Ahora se requieren dos milagros atribuidos a la intercesión de Gaudí para su santificación.
8. El Papa León celebra la misa en la emblemática Basílica de la Sagrada Familia
Uno de los hitos históricos de la visita del Papa León a España fue la oportunidad de hacer realidad el sueño de Antoni Gaudí: la inauguración y bendición de la Torre de Jesucristo, coincidiendo exactamente con el centenario de la muerte del gran arquitecto.
La espectacular aguja central está coronada por una cruz blanca que convierte a la basílica en la más alta del mundo, y estará abierta a los visitantes a partir de 2028.
Tras la Misa, León XIV salió al exterior para bendecir e inaugurar la Torre de Jesucristo —antes de un impresionante espectáculo de luces y música sacra—, un acto en el que el Papa, más que limitarse a sellar una obra terminada, trazó un rumbo para los cristianos.
"La Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones terrenales, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina por esta tierra de Cataluña, con la cruz iluminando el camino como una lámpara encendida a la espera del regreso del Esposo", afirmó.
"Toda la ciudad de Barcelona y toda Cataluña se congregan en este templo —que es en sí mismo un signo de unidad y concordia para toda España— y elevan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios Padre, resplandeciente en su Hijo hecho hombre, Jesucristo", añadió el Papa.
9. El Papa León bendice una cruz hecha con madera de pateras de migrantes
En el Puerto de Arguineguín, en Gran Canaria —un lugar que se convirtió en símbolo de la crisis migratoria en las Islas Canarias—, el Papa León ofreció un poderoso testimonio de la dignidad de cada persona humana.
De pie en un muelle marcado por el sufrimiento y la pérdida de quienes llegaron tras peligrosas travesías por el Atlántico, rezó por los migrantes, denunció la trata de personas y llamó al mundo a un profundo examen de conciencia.
La visita concluyó junto a la imagen de Nuestra Señora del Carmen, patrona de los marineros, donde el Santo Padre bendijo una cruz conmemorativa fabricada con la madera de los barcos de los migrantes, erigida en honor a quienes perdieron la vida en el mar.
Al encomendar a los migrantes y a todos los que emprenden viajes peligrosos al cuidado materno de la Virgen, transformó un lugar que antes evocaba la tragedia en un signo de esperanza y memoria.
10. El Papa León envía un contundente mensaje a los traficantes de personas
Durante el último día de su viaje papal, León alzó la voz con una fuerza inusual.
En Tenerife, se pronunció en contra de los traficantes de personas: tanto de aquellos que cobran sumas astronómicas para permitir que los migrantes crucen el océano, como de quienes los esclavizan sin piedad.
"Por cada vida perdida, por cada familia engañada, por cada cuerpo sometido, por cada mujer amenazada, por cada trabajador explotado, tendrán que comparecer ante la justicia divina", sentenció el Papa.
"Rompan esas cadenas y liberen a quienes tienen en cautiverio", añadió. "Devuelvan lo robado y reparen el daño en la medida de lo posible", dijo.
León declaró con firmeza: "Deténganse. Arrepiéntanse".
Para aquellos que lucran con el sufrimiento ajeno, el Santo Padre dejó abierta la puerta del regreso a Dios.
"Arrepiéntanse mientras todavía haya tiempo", exhortó, "porque la misericordia de Dios puede alcanzar incluso al pecador más endurecido, pero solo se entra por la puerta estrecha de la verdad, la justicia y la conversión".
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de los Pobres 2026
Crédito: Vatican Media.
14 de junio de 2026
“El Señor es el refugio del pobre”, tomado del Salmo 14,6, es el título elegido por el Papa León XIV para su mensaje para la X Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el 15 de noviembre de 2026. En el documento, publicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede este domingo 14 de junio, el Santo Padre denuncia una “injusticia social que brota de la corrupción arrogante”, advierte que el “ambiente digital” aumenta la indiferencia hacia los pobres y llama a los cristianos a convertirse ellos mismos en refugio para quienes más sufren.
El Señor es el refugio del pobre (cf. Sal 14,6)
1. El Señor es el refugio del pobre (cf. Sal 14,6). Las palabras del Salmista sugieren el camino que estamos llamados a recorrer con vistas a la X Jornada Mundial de los Pobres. Una vez más es necesario volver a la Palabra de Dios para verificar la importancia que los pobres tienen en la vida de la Iglesia. La expresión del salmo se convierte en criterio de juicio para la existencia cristiana porque revela el rostro de Dios y reconoce la pobreza humana. En efecto, en un momento histórico dramático, como fue la destrucción del templo de Jerusalén, el pueblo se sintió privado de la presencia de Dios y experimentó una miseria material y moral sin precedentes.
Esta Palabra se le presenta a cada generación en toda su actualidad. Desde el principio muestra la contradicción en la que a menudo se cae todavía hoy. La primera constatación es esta: «Dice el necio para sí: “No hay Dios”. Se han corrompido cometiendo execraciones, no hay quien obre bien» (Sal 14,1). Esto pone de relieve el contraste entre quienes se comportan con sabiduría y quienes, en cambio, arrastran su vida como si no hubiera nada por encima de ellos. Se observa, lamentablemente, cuán difundida está también en nuestros días una injusticia social que brota de la corrupción arrogante, tan deplorable como discriminatoria. La pérdida del sentido de la trascendencia en la vida cotidiana ya no es tanto una negación teórica de la existencia de Dios; más bien se manifiesta en la falta de consideración de su bondad y misericordia para la construcción de la justicia personal y social.
Los primeros en sufrir sus consecuencias son los pobres, que no por casualidad aumentan en muchas sociedades. La ausencia de Dios coloca a las personas ya no unas junto a otras en el respeto recíproco, sino unas por encima de otras bajo el signo del dominio y del sometimiento. Así se exhibe una lógica desacralizadora de prevaricación y de descarte que margina y humilla. En esta condición se encuentran no sólo personas individuales, sino pueblos enteros. Las palabras del salmo resuenan todavía llenas de verdad: «Devoran a mi pueblo como pan» (Sal 14,4).
2. El grito de justicia de los pobres hoy es acallado mediante múltiples técnicas, cada vez más sutiles, hasta dejar sin voz todo esfuerzo suyo por hacer oír sus peticiones. El ambiente digital radicaliza el prejuicio hacia ellos y aumenta la cortina de indiferencia que rodea sus causas. Al pobre no le queda más que gritar hacia Dios (cf. Sal 34,7) y hacer llegar a Él su lamento, con la certeza de ser escuchado porque Dios es fiel y rico en misericordia.
Quienes están oprimidos, humillados e indefensos crecen también hoy en la certeza de tener que abandonarse a Dios, cargados de confianza y de espera. En este abandono total, vuelve a florecer el sentido de la propia dignidad, se reconocen hermanas y hermanos con quienes organizar sus sueños, y la esperanza se convierte silenciosamente en realidad. Refugiarse en Dios equivale a encontrar la protección verdadera y segura, aquella que los poderosos no pueden garantizar y prefieren negar.
El pobre, sin embargo, sabe reconocer más que otros lo esencial, porque vive de lo esencial. Más semejante a Cristo que todos, reconoce a Dios como su propio refugio incluso cuando las circunstancias parecen desmentirlo, y está colmado de esperanza por su justicia, que no tarda en manifestarse. En la noche del abandono y de la soledad, el pobre “habita al amparo del Altísimo” (cf. Sal 91,1). Quienes están afligidos, quienes sufren injusticia y son ofendidos, quienes padecen sufrimiento y dolor, quienes están solos y privados del sentido de la vida pueden encontrar consuelo y nueva motivación junto al Señor.
3. Ser refugio no es sólo una promesa, sino que se convierte en realidad en la persona de Jesucristo. Dios pone su morada entre nosotros con la encarnación del Hijo, que hace concreto y visible el refugio esperado. Jesucristo es realmente el refugio de Dios para los pobres. Por su obediencia al Padre, desciende hasta el punto más bajo, donde se encuentran los últimos. Sale al encuentro de todos y a cada uno ofrece refugio seguro: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré» (Mt 11,28). En Jesús, Dios no sólo protege, sino que comparte la pobreza humana hasta la cruz.
Los pobres de nuestros días son los olvidados y los marginados: despojados de una palabra y de un rostro, además del pan. Que ellos puedan encontrar al Hijo de Dios, que se hace prójimo de todos sin descuidar a nadie. Que lo encuentren, ante todo, en quienes se dicen cristianos. En la Iglesia, su Cuerpo, es Jesús quien ofrece pan y amistad; trae luz y un horizonte de esperanza; pronuncia el nombre de cada uno y devuelve a todos la dignidad. Jesús de Nazaret es el don de Dios para los pobres. En Él todas las promesas se hacen realidad. Para quienes carecen de una casa, de un trabajo, de educación, de alimento, de salud, se abre un nuevo camino: el compartir como expresión del Reino de Dios (cf. Mt 5,3). A la obsesión de quienes acumulan riquezas sólo para sí se opone la obstinación de Dios que, en el testimonio de personas de carne y hueso, abre el corazón y acoge en su amor.
4. En Cristo estamos llamados, por tanto, también nosotros a hacernos pobres y a convertirnos en refugio para el pobre. La comunidad cristiana no puede permanecer insensible ante tantos que hoy están a la puerta y siguen siendo invisibles para quienes permanecen encerrados entre sus propios muros. La Iglesia, por su misma naturaleza, está llamada a ser pobre y refugio para los pobres. No olvidemos el comentario de san Agustín a la parábola del hombre rico y del pobre Lázaro: «Calló el nombre del rico e indicó el del mendigo. Dios calló el nombre tan pregonado del primero; sin embargo, dio a conocer el del segundo […] ¿Qué elegirías: ser pobre como el uno o ser como el rico? No te dejes engañar: escucha cuál fue el final de ambos y advierte cuál es la elección equivocada» (Sermón 33A, 4).
Como recordé en la Exhortación apostólica Dilexi te, «Dios muestra predilección hacia los pobres, a ellos se dirige la palabra de esperanza y de liberación del Señor y, por eso, aun en la condición de pobreza o debilidad, ya ninguno debe sentirse abandonado. Y la Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado» (n. 21).
Surgen inevitablemente algunas preguntas, que en esta X Jornada Mundial de los Pobres tenemos la urgencia de hacer resonar en nuestra mente y en nuestro corazón. ¿Somos signo de un Dios que es refugio para los pobres? ¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas? ¿Pronunciamos sus nombres con ternura divina? ¿Nuestra caridad reactiva y sostiene en ellos el deseo de justicia y de rescate? Estas y muchas otras preguntas obligan a un serio examen de conciencia, para verificar cuánto estamos todavía llamados a llegar a ser en favor de los pobres y de su liberación. Entonces veremos que los pobres se convierten ellos mismos en refugio para otros. La experiencia de la pobreza vuelve particularmente sensibles a una solidaridad renovada ante los desafíos.
El amor de Cristo nos hace, en efecto, partícipes de la vida de amor de Dios. En este sentido, los cristianos están llamados no sólo a buscar refugio en Dios, sino también a hacerse, en Él, refugio para los demás, sin «distinguir entre el que asiste y el que es asistido, entre el que parece dar y el que parece recibir, entre el que se presenta pobre y el que siente la necesidad de ofrecer tiempo, capacidades y ayuda. Somos la Iglesia del Señor, una Iglesia de pobres, todos preciosos, todos partícipes, cada uno portador de una Palabra única de Dios. Cada uno es un don para los demás» (Homilía, 17 agosto 2025).
5. El octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís nos impulsa a recordar cómo, llegado a Roma como peregrino a la tumba del apóstol Pedro, fue conmovido por la compasión hacia los mendigos. Para comprender y experimentar su sufrimiento, se quitó sus propias vestiduras y las cambió por los vestidos andrajosos de uno de ellos, sentándose a pedir limosna y pasando todo el día entre los pobres con alegría de espíritu (cf. Fuentes Franciscanas, 1405-1406). Queremos testimoniar que es posible, también hoy, experimentar la misma alegría al ponerse en el lugar de los pobres y escucharlos, en vez de sólo hablar de ellos. Quien tiene a Dios por refugio es libre de tomar decisiones proféticas, que testimonian cómo todo puede ser repensado desde abajo, en la humildad y en la fraternidad que, sólo ellas, reparan un mundo herido por la prepotencia.
Confío en que esta X Jornada Mundial de los Pobres pueda constituir una etapa significativa para redescubrir el rostro de tantos hermanos y hermanas que buscan refugio en Dios y desean sentirse en casa en nuestras comunidades. Mantengamos viva la obediencia a la Palabra de Dios, que suscita la conversión del corazón. Que la Virgen María, que en la carne crucificada del Hijo contempló el amor de Dios que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías (cf. Lc 1,53), interceda por nosotros.
Vaticano, 13 de junio de 2026, memoria de san Antonio de Padua.
LEÓN PP. XIV