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viernes, 20 de mayo de 2016

SAN BERNARDINO DE SIENA, PROPAGADOR DEL AMOR AL NOMBRE DE JESÚS, 20 DE MAYO


Hoy 20 de mayo celebramos a San Bernardino de Siena, propagador del amor al Nombre de Jesús
Por Abel Camasca



(ACI).- “El Nombre de Jesús es la luz de los predicadores, pues es su resplandor el que hace anunciar y oír su palabra”, decía San Bernardino de Siena, gran propagador del amor al Santísimo Nombre de Jesús.

San Bernardino nació en Italia en 1380, quedó huérfano y fue criado por una tía. Desde pequeño le gustaba armar altares e imitar a los predicadores. En su adolescencia era cuidadoso en su comportamiento y buscaba no faltar a la pureza.

Cuando tenía 20 años cayó una gran peste en la zona. Él y sus amigos fueron al hospital a servir a los enfermos hasta que terminó la epidemia. Más adelante formó parte de la Orden de los Frailes Menores, fue ordenado sacerdote y convirtió a muchos con su prédica.


Como propagador de la devoción al Santísimo Nombre de Jesús y la Eucaristía, solía portar una tablilla que mostraba la hostia consagrada con rayos y en el centro el monograma IHS, que el Santo ayudó a popularizar como símbolo de la Eucaristía.

Entre las duras pruebas que le tocó vivir estuvo la suspensión como predicador que recibió del Papa Martín V, hecho en el que intervino San Juan Capistrano, quien le ayudó a arreglar su situación.

Fue un gran reformador de la Orden Franciscana, fundó más de 200 monasterios y rechazó tres episcopados.

Al final de su vida se le apareció San Pedro Celestino para avisarle que su muerte estaba cerca. Partió a la Casa del Padre en 1444 y seis años después fue canonizado.

miércoles, 20 de mayo de 2015

SAN BERNARDINO DE SIENA, PRESBÍTERO, 20 DE MAYO


Bernardino de Siena, Santo
Bernardino de Siena, Santo

Presbítero, 20 de mayo 


Por: P. Amo Ángel | Fuente: Catholic.net



Presbítero

Martirologio Romano: San Bernardino de Siena, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, quien, con la palabra y el ejemplo, fue evangelizando por pueblos y ciudades a las gentes de Italia y difundió la devoción al santísimo Nombre de Jesús, perseverando infatigablemente en el oficio de la predicación, con gran fruto para las almas, hasta el día de su muerte, que ocurrió en L’Aquila, del Abruzo, en Italia. (1444)

Etimológicamente: Bernardino = Aquel que es como un fuerte oso, es de origen germánico.

Breve Biografía

Taquigrafiados con un método que inventó un discípulo suyo, los sermones populares de San Bernardino de Siena han llegado hasta nosotros con toda la naturaleza y el estilo rápido y colorido con que los pronunciaba en las diversas plazas italianas. Al releerlos hoy, se descubre en ellos la actualidad de los temas, entre los más recurrentes el de la caridad, la unidad, la armonía y la justicia. Atacaba la avaricia de los nuevos ricos, comerciantes, banqueros, usureros, negociantes: “Sé muy bien que los bienes que tú tienes no son tuyos; Dios los ha dado al mundo para provecho del hombre: no son del hombre, no, sino para las necesidades del hombre”.

Dirigía palabras durísimas a los que “renegaban de Dios por una cabeza de ajo”, y a “las fieras de largas uñas que roen los huesos del pobre”. “Si tú tienes muchos bienes y no tienes necesidad de ellos, y no los regalas y mueres, vas a parar a una casa muy caliente”.

Aun después de su muerte, acaecida en la ciudad de Aquila, en 1444, San Bernardino continuó su obra de pacificación. En efecto, había llegado a esa ciudad casi moribundo y no pudo predicar los sermones que se había propuesto. Como las luchas seguían entre los bandos, su cuerpo comenzó dentro del cajón a echar sangre a borbotones, y el chorro de sangre cesó solamente cuando los ciudadanos de Aquila pactaron la paz. En acción de gracias decretaron la construcción de un magnífico monumento sepulcral, llevado a cabo después por Silvestre de Santiago.

San Bernardino fue canonizado en 1450, es decir, a los seis años de su muerte, y había nacido en 1380 en Massa Marittima, de una noble familia de Siena. Como quedó huérfano de ambos padres, siendo todavía muy niño, lo criaron dos tías. Estudió en Siena hasta los 22 años, y después abandonó la vida mundana para vestir el hábito franciscano. Dentro de la Orden fue uno de los principales propulsores de la reforma de los franciscanos observantes. Difundió la devoción al santísimo nombre de Jesús, y en unas tablitas de madera hizo grabar el monograma “JHS” que le hacía besar al público al final de sus sermones.

Es el santo patrono de: los anunciantes; la publicidad; contra la ronquera; para pedir por los adictos a los juegos de azar; el personal de relaciones públicas; problemas respiratorios; de la diócesis de San Bernardino en California, E.E.U.U., y de Italia.

lunes, 19 de mayo de 2014

SAN BERNARDINO DE SIENA, PRESBÍTERO, 20 DE MAYO

Autor: P. Amo Ángel | Fuente: Catholic.net
Bernardino de Siena, Santo
Presbítero, 20 de mayo
 
Bernardino de Siena, Santo

Presbítero

Martirologio Romano: San Bernardino de Siena, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, quien, con la palabra y el ejemplo, fue evangelizando por pueblos y ciudades a las gentes de Italia y difundió la devoción al santísimo Nombre de Jesús, perseverando infatigablemente en el oficio de la predicación, con gran fruto para las almas, hasta el día de su muerte, que ocurrió en L’Aquila, del Abruzo, en Italia. (1444)

Etimológicamente: Bernardino = Aquel que es como un fuerte oso, es de origen germánico.
Taquigrafiados con un método que inventó un discípulo suyo, los sermones populares de San Bernardino de Siena han llegado hasta nosotros con toda la naturaleza y el estilo rápido y colorido con que los pronunciaba en las diversas plazas italianas. Al releerlos hoy, se descubre en ellos la actualidad de los temas, entre los más recurrentes el de la caridad, la unidad, la armonía y la justicia. Atacaba la avaricia de los nuevos ricos, comerciantes, banqueros, usureros, negociantes: “Sé muy bien que los bienes que tú tienes no son tuyos; Dios los ha dado al mundo para provecho del hombre: no son del hombre, no, sino para las necesidades del hombre”.

Dirigía palabras durísimas a los que “renegaban de Dios por una cabeza de ajo”, y a “las fieras de largas uñas que roen los huesos del pobre”. “Si tú tienes muchos bienes y no tienes necesidad de ellos, y no los regalas y mueres, vas a parar a una casa muy caliente”.

Aun después de su muerte, acaecida en la ciudad de Aquila, en 1444, San Bernardino continuó su obra de pacificación. En efecto, había llegado a esa ciudad casi moribundo y no pudo predicar los sermones que se había propuesto. Como las luchas seguían entre los bandos, su cuerpo comenzó dentro del cajón a echar sangre a borbotones, y el chorro de sangre cesó solamente cuando los ciudadanos de Aquila pactaron la paz. En acción de gracias decretaron la construcción de un magnífico monumento sepulcral, llevado a cabo después por Silvestre de Santiago.

San Bernardino fue canonizado en 1450, es decir, a los seis años de su muerte, y había nacido en 1380 en Massa Marittima, de una noble familia de Siena. Como quedó huérfano de ambos padres, siendo todavía muy niño, lo criaron dos tías. Estudió en Siena hasta los 22 años, y después abandonó la vida mundana para vestir el hábito franciscano. Dentro de la Orden fue uno de los principales propulsores de la reforma de los franciscanos observantes. Difundió la devoción al santísimo nombre de Jesús, y en unas tablitas de madera hizo grabar el monograma “JHS” que le hacía besar al público al final de sus sermones.

Es el santo patrono de: los anunciantes; la publicidad; contra la ronquera; para pedir por los adictos a los juegos de azar; el personal de relaciones públicas; problemas respiratorios; de la diócesis de San Bernardino en California, E.E.U.U., y de Italia. 
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