miércoles, 16 de diciembre de 2015

LOS SANTOS DE HOY: MIÉRCOLES 16 DE DICIEMBRE DEL 2015

Felipe Siphong Onphitak, BeatoFelipe Siphong Onphitak, Beato
Protomártir de Tailandia, 16 Diciembre
Clemente Marchisio, BeatoClemente Marchisio, Beato
Sacerdote, 16 Diciembre
Honorato Kozminski de Biala, BeatoHonorato Kozminski de Biala, Beato
Capuchino, 16 Diciembre
Adelaida (Alicia), SantaAdelaida (Alicia), Santa
Emperatriz en Italia, 16 de Diciembre

SANTA ADELAIDA, EMPERATRIZ DE ITALIA, 16 DE DICIEMBRE


Adelaida (Alicia), Santa
Emperatriz en Italia, 16 de Diciembre 



Fuente: Arquidiócesis de Madrid 





Emperatriz de Italia

Sesenta y ocho años llenos de agitación en los que una mujer de las importantes quiso y supo ser "testigo" de Cristo. Esta fue Adelaida o Alicia, emperatriz en Italia.


Casada muy joven con el rey de Italia Lotario, se le prometía una vida feliz con su recién nacida hija Emma y probablemente el matrimonio deseaba terminar sus días "comiendo perdices", como se pone fin a los cuentos de princesas y príncipes que probablemente también en su época se contaban. Pero a veces los planes de la Providencia no coinciden con los de los hombres; se complican, van y vienen por tortuosos senderos, en muchas ocasiones imprevistos y en otras muy dolorosos, de los que el Señor sabe sacar mayores bienes. Así pasó.



En realidad toda su vida estuvo envuelta en las turbulencias políticas y militares propias del tiempo. Cuando murió su primer marido sólo tiene dieciocho años y, tan joven, ya es reina, madre y viuda. Otro matrimonio, el segundo, la va a relacionar con la historia de los tres primeros Otones: su marido, hijo y nieto. En su vida están presentes los sufrimientos por cárcel y destierro. También entendió mucho de intrigas de la Corte, de confabulación, de envidias, de traiciones y de falsedades. Inculpablemente tuvo que soportar la incomprensión de propios y extraños porque la ambición y el poder ciega los ojos de los que no son buenos.



Regente emperatriz, retoma funciones de mando en tiempos de Otón III. Ahora muestra con sus obras lo muerta que estaba para sí misma y que la anterior piedad, la de toda su vida, fue un asunto sincero. La emperatriz se dedica a hacer el bien. Protege, socorre y consuela a los necesitados. Considera el poder como una carga para ella y un servicio para el bien del pueblo. No es injusta, ni vengativa con quienes le injuriaron en tiempo pretérito. Muestra esmero infatigable en las tareas de gobierno. Reza, se mortifica y expía por los pecados de su pueblo. Magdeburgo es ejemplo de que propicia el resurgir de los templos.



Tenida por santa, muere en Salces, en la Alsacia, en el 999.

EL EVANGELIO DE HOY: MIÉRCOLES 16 DE DICIEMBRE DEL 2015


Anuncien a todos lo que han visto y oído
Adviento



Lucas 7, 19-23. Adviento. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Lucas 7, 19-23
Juan envió a sus discípulos a decir al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?" Llegando donde él aquellos hombres, dijeron: "Juan el Bautista nos ha enviado a decirte: ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?" En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos. Y les respondió: "Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no se halle defraudado en mí!"

 
Oración introductoria
Abre, Señor, mi corazón para que sepa experimentar tu amor en esta meditación. Creo, espero, te amo y te pido tu gracia para saberte reconocer en los demás. ¡Ven, Espíritu Santo!

Petición
Señor, prepara mi corazón para que sepa esperar con alegría y caridad tu próxima venida.

Meditación del Papa Francisco
Su vida [la de Juan el Bautista] comenzó a abajarse, a disminuir para que creciera el Señor, hasta anularse a sí mismo. Esta ha sido la etapa difícil de Juan, porque el Señor tenía un estilo que él no había imaginado, hasta tal punto que en el cárcel -porque estaba en la cárcel en este momento- sufrió no solo la oscuridad de la celda, sino la oscuridad del corazón: 'Pero, ¿será Éste? ¿No me habré equivocado? Porque el Mesías tiene un estilo tan a mano... No se entiende...' Y como era hombre de Dios, pide a sus discípulos ir donde Él a preguntar: 'Pero, ¿eres Tú realmente o debemos esperar a otro?'"
La humillación de Juan es doble: la humillación de su muerte como precio de un capricho pero también la humillación de la oscuridad del alma. Juan ha sabido esperar a Jesús, que ha sabido discernir, ahora ve a Jesús lejos.
Esa promesa se ha alejado. Y termina solo. En la oscuridad, en la humillación. Se queda solo porque se ha destruido mucho para que el Señor creciera.


Juan ve que el Señor está lejos y él humillado, pero con el corazón en paz. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 24 de junio de 2014, en Santa Marta).
Reflexión
El Bautista está en la cárcel. Desde su calabozo ha oído de Jesús y de sus obras, pero no corresponde con la idea del mesías que todos esperaban. Jesús anuncia la buena nueva, cura enfermos , tiene compasión de todos. Por eso Juan envía a sus discípulos a preguntarle a Jesús: "¿Eres tú el que ha de venir?"

Nos sorprende la duda de Juan. ¿Se sentía defraudado de Jesús? Cristo contesta: "dichoso aquel que no se sienta defraudado de mi" y le manda decir que los ciegos ver, los sordos escuchan.

No podemos desilusionarnos de Jesús por no cumplir con lo que nosotros esperamos que haga por nosotros. Él va más alla de todo lo que podemos esperar, curará nuestras necesidades y dolores, nos anuncia la buena nueva. Nos pide confianza y alegría, dejarnos en sus manos.

Llega a nosotros el mensaje de alegría y esperanza en el Adviento.

Dios superará todo lo que podamos esperar en esta Navidad si buscamos ese encuentro con Él.

Propósito
Reflexionar sobre los medios concretos con los que me preparo para la Navidad.

Diálogo con Cristo
¡Señor, me alegra tanto saber que la Navidad está cerca! Con tu Encarnación me vienes a recordar la verdad fundamental de mi fe: ¡Dios me ama! Ayúdame a dedicarme con la oración y el celo ardiente a transmitir esta hermosa realidad a todas las personas, especialmente a aquellos miembros de mi familia que se han olvidado del verdadero sentido del Adviento, como camino de preparación.
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