domingo, 5 de julio de 2026

EL PARTIDO MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA

 



 El partido más importante de tu vida


Te presento el partido más importante de tu vida. No es un encuentro de fútbol cualquiera. Al finalizar este partido no se levantará una copa ni se celebrará un campeonato. El premio es mucho mayor: la vida eterna que Dios, por su infinito amor, ofrece a quienes desean caminar junto a Él.

 

Este partido no dura noventa minutos, sino toda nuestra existencia. El terreno de juego son nuestros hogares, el trabajo, la escuela, la calle y cada lugar donde vivimos. Cada palabra, cada decisión, cada gesto de amor o de egoísmo es una jugada que acerca o aleja nuestro corazón de Dios.

 

No jugamos solos. Nuestro entrenador es Jesucristo, el mejor Maestro. Él nos enseña la estrategia perfecta a través del Evangelio, de la oración y del ejemplo de su propia vida. Cuanto más escuchamos su Palabra, más aprendemos a amar, a perdonar y a servir.

 

El árbitro es Dios Padre. Solo Él conoce el momento en que concluirá nuestro partido. Por eso cada día es una oportunidad irrepetible para amar más y hacer el bien.

 

Además, contamos con un ayudante imprescindible: el Espíritu Santo. Invócalo con frecuencia. Él ilumina la inteligencia, fortalece el corazón, inspira las decisiones difíciles y nos da la fuerza necesaria para levantarnos después de cada caída.

 

¿Cómo marcar los goles que realmente cuentan?

 

· Ama a Dios por encima de todas las cosas y no dejes que el egoísmo, la soberbia o el afán de poseer ocupen el lugar que solo le corresponde a Él.

 

· Trata a todas las personas con respeto, paciencia y misericordia. Cada ser humano es un hijo amado de Dios y merece ser acogido con cariño.

 

· Comparte con generosidad tu tiempo, tus capacidades y tus bienes con quienes más lo necesitan. El amor siempre encuentra una forma de ayudar.

 

· Aprende a perdonar, como Cristo nos perdona cada día. El rencor divide; el perdón devuelve la paz al corazón.

 

· Vive conforme al Evangelio. Los mandamientos no son un peso, sino el camino que conduce a la verdadera felicidad. Los sacramentos son el alimento que fortalece nuestra vida cristiana.

 

· Mantén viva tu amistad con Dios mediante la oración diaria, la lectura de la Sagrada Escritura y la participación frecuente en la Santa Misa. Allí recibimos la fuerza necesaria para continuar el partido con alegría y esperanza.

 

· Si alguna vez fallas una jugada, no te desanimes. Cristo siempre está dispuesto a levantarte mediante el sacramento de la Reconciliación y a darte una nueva oportunidad para seguir jugando.

 

Recuerda: al final del partido, Dios no nos preguntará cuántos éxitos, riquezas o reconocimientos conseguimos, sino cuánto hemos amado.

 

Cada acto de bondad, cada palabra de consuelo, cada gesto de servicio y cada sacrificio ofrecido por amor son auténticos goles que permanecen para siempre.

 

¡Sal al campo con ilusión! Jesucristo juega a tu lado y toda la Iglesia anima desde la grada. Con María, nuestra Madre, y la ayuda del Espíritu Santo, procura que cada día termine con el marcador del amor un poco más alto.

 

Autor: Javier López

DESCANSAR EN JESÚS-MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 5 DE JULIO DE 2026

 



 Descansar en Jesús


En el Evangelio de este domingo encontramos la invitación de Jesús. Dice así: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» ( Mt 11, 28). Cuando Jesús dice esto, tiene ante sus ojos a las personas que encuentra todos los días por los caminos de Galilea: mucha gente sencilla, pobres, enfermos, pecadores, marginados...

 

Esta gente lo ha seguido siempre para escuchar su palabra...¡Una palabra que daba esperanza! Las palabras de Jesús dan siempre esperanza y también para tocar incluso sólo un borde de su manto. Jesús mismo buscaba a estas multitudes cansadas y agobiadas como ovejas sin pastor (cf. Mt 9, 35-36) y las buscaba para anunciarles el Reino de Dios y para curar a muchos en el cuerpo y en el espíritu. Ahora los llama a todos a su lado: «Venid a mí», y les promete alivio y consuelo.

 

Esta invitación de Jesús se extiende hasta nuestros días, para llegar a muchos hermanos y hermanas oprimidos por precarias condiciones de vida, por situaciones existenciales difíciles y a veces privados de válidos puntos de referencia. En los países más pobres, pero también en las periferias de los países más ricos, se encuentran muchas personas cansadas y agobiadas bajo el peso insoportable del abandono y la indiferencia. La indiferencia: ¡Cuánto mal hace a los necesitados la indiferencia humana! Y peor, la indiferencia de los cristianos. 

 

En los márgenes de la sociedad son muchos los hombres y mujeres probados por la indigencia, pero también por la insatisfacción de la vida y la frustración. Muchos se ven obligados a emigrar de su patria, poniendo en riesgo su propia vida. Muchos más cargan cada día el peso de un sistema económico que explota al hombre, le impone un «yugo» insoportable, que los pocos privilegiados no quieren llevar. A cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos, Jesús repite: «Venid a mí, todos vosotros». Lo dice también a quienes poseen todo, pero su corazón está vacío y sin Dios. También a ellos Jesús dirige esta invitación: «Venid a mí». La invitación de Jesús es para todos. Pero de manera especial para los que sufren más.

 

Jesús promete dar alivio a todos, pero nos hace también una invitación, que es como un mandamiento: «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» ( Mt 11, 29). El «yugo» del Señor consiste en cargar con el peso de los demás con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y el consuelo de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro.

 

La mansedumbre y la humildad del corazón nos ayudan no sólo a cargar con el peso de los demás, sino también a no cargar sobre ellos nuestros puntos de vista personales, y nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia.

 

Invoquemos a María santísima, que acoge bajo su manto a todas las personas cansadas y agobiadas, para que a través de una fe iluminada, testimoniada en la vida, podamos ser alivio para cuantos tienen necesidad de ayuda, de ternura, de esperanza.


(PAPA FRANCISCO)

Ángelus  6 Julio 2014

ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN-SÚPLICASA PARA TIEMPOS DIFÍCILES

 



 VIRGEN SANTÍSIMA DEL CARMEN

SÚPLICAS PARA TIEMPOS DIFÍCILES


Tengo mil dificultades:ayúdame.

De los enemigos del alma:sálvame.

En los desaciertos:ilumíname.

En mis dudas y penas:confórtame.

En mis soledades:acompáñame.

En mis enfermedades:fortaléceme.

Cuando me desprecien:anímame.

En las tentaciones:defiéndeme.

En las horas difíciles:consuélame.

Con tu corazón Maternal:ámame.

Con tu inmenso poder:protégeme.

Y en tus brazos al expirar:recíbeme.

Amén.


Rezar tres veces el Ave María.

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 5 DE JULIO DE 2026

 


 

Domingo 14 (A) del tiempo ordinario

Domingo 5 de julio de 2026



1ª Lectura (Zac 9,9-10): Así dice el Señor: «Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica. Destruirá los carros de Efraín, los caballos de Jerusalén, romperá los arcos guerreros, dictará la paz a las naciones; dominará de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra».



Salmo responsorial: 144

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás.


El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.


Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.


El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.

2ª Lectura (Rom 8,9.11-13): Vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así, pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

Versículo antes del Evangelio (Cf. Mt 11,25): Aleluya. Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 11,25-30): En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

»Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso»

P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat

(Montserrat, Barcelona, España)


Hoy, Jesús nos muestra dos realidades que le definen: que Él es quien conoce al Padre con toda la profundidad y que Él es «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29). También podemos descubrir ahí dos actitudes necesarias para poder entender y vivir lo que Jesús nos ofrece: la sencillez y el deseo de acercarnos a Él.


A los sabios y entendidos frecuentemente les es difícil entrar en el misterio del Reino, porque no están abiertos a la novedad de la revelación divina; Dios no deja de manifestarse, pero ellos creen que ya lo saben todo y, por tanto, Dios ya no les puede sorprender. Los sencillos, en cambio, como los niños en sus mejores momentos, son receptivos, son como una esponja que absorbe el agua, tienen capacidad de sorpresa y de admiración. También hay excepciones, e incluso, hay expertos en ciencias humanas que pueden ser humildes por lo que al conocimiento de Dios se refiere.


En el Padre, Jesús encuentra su reposo, y su paz puede ser refugio para todos aquellos que han sido maleados por la vida: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso» (Mt 11,28). Jesús es humilde, y la humildad es hermana de la sencillez. Cuando aprendemos a ser felices a través de la sencillez, entonces muchas complicaciones se deshacen, muchas necesidades desaparecen, y al fin podemos reposar. Jesús nos invita a seguirlo; no nos engaña: estar con Él es llevar su yugo, asumir la exigencia del amor. No se nos ahorrará el sufrimient

FELIZ DOMINGO!!!!

 





 

SANTORAL DE HOY DOMINGO 5 DE JULIO DE 2026

 

Teresa Chen Jinxie y Rosa Chen Aixie, SantasTeresa Chen Jinxie y Rosa Chen Aixie, Santas
Vírgenes y Mártires, 5 de julio
Mateo Lambert y 3 compañeros, BeatosMateo Lambert y 3 compañeros, Beatos
Mártires Laicos, 5 de julio
Marta, SantaMarta, Santa
Laica, 5 de julio
Antonio María Zaccaría, SantoAntonio María Zaccaría, Santo
Memoria Litúrgica, 5 de julio

NOVENA EN HONOR A LA VIRGEN DEL CARMEN, DEL 7 AL 15 DE JULIO DE 2026

 


 

Novena a la Virgen del Carmen

Oraciones para cada día de la novena, la puedes hacer tantas veces desees, de manera especial los días previos a la festividad (7 al 15 de julio)

 Fuente: Catholic.net



Por la señal, etc.


ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Dios mío y Señor mío, postrado delante de vuestra Majestad Soberana, con todo mi ser, con toda mi alma y todo mi corazón te adoro, confieso, bendigo, alabo y glorifico. A ti te reconozco por mi Dios y mi Señor; en Ti creo, en Ti espero y en Ti confío. Me has de perdonar mis culpas y dar tu gracia y perseverancia en ella, y la gloria que tienes ofrecida a los que perseveran en tu amor. A Ti te amo sobre todas las cosas. A Ti confieso mi suma ingratitud y todas mis culpas y pecados, de todo lo cual me arrepiento y te pido me concedas benignamente el perdón. Pésame, Dios mío, de haberos ofendido, por ser Vos quien sois. Propongo firmemente, ayudado con vuestra divina gracia, nunca más pecar, apartarme de las ocasiones de ofenderos, confesarme, satisfacer por mis culpas y procurar en todo serviros y agradaros. Perdóname, Señor, para que con alma limpia y pura alabe a la santísima Virgen, Madre vuestra y Señora mía, y alcance por su poderosa intercesión la gracia especial que en este Novena pido, si ha de ser para mayor honra y gloria vuestra, y provecho de mi alma. Amén.




ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo: (rezar tres avemarías)


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Virgen santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de tu santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta tu querida Insignia. ¡Oh hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante tu sagrada imagen, y concédenos benigna tu amorosa protección. Te recomiendo las necesidades de nuestro Santísimo Padre, el Papa, y las de la Iglesia Católica, nuestra Madre, así como las de mi nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a tu divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.


DÍA PRIMERO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que fuiste figurada en aquella nubecilla que el gran Profeta de Dios, Elías, vio levantarse del Mar, y con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances de su majestad copiosas lluvias de auxilios, para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, a fin de que sirviéndole con perfección en esta, vida, merezca gozarle en la eterna. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA SEGUNDO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que por tu singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces coloquios, alumbrándolos con las luces de tu enseñanza y ejemplo de que dichosamente gozaron. Te ruego, Señora, me asistas con especial protección, alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús luz para conocer su infinita bondad y amarle con toda mi alma; para conocer mis culpas y llorarlas para saber como debo comportarme a fin de servirle con toda perfección; y para que mi trato y conversación sean siempre para su mayor honra y gloria y edificación de mis prójimos. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA TERCERO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que te dignaste admitir con singular amor el obsequio filial de los Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que en tu honor edificaron un templo en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos a darte culto y alabanza. Te ruego, Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad de Dios, adornado de todas las virtudes, donde El habite siempre amado, adorado y alabado por mi, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados de lo temporal y terreno. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA CUARTO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para mostrar tu especialísimo amor a los Carmelitas les honraste con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos, alentando con tan singular favor su confianza, para buscar en ti, como en amorosa Madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones, moviéndoles a la imitación de tus excelsas virtudes. Te ruego, Señora, me mires, como amorosa Madre y me alcances la gracia de imitarte, de modo que dignamente pueda yo ser llamado también hijo tuyo, y que mi nombre sea inscrito en el  libro de la predestinación de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo. Así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA QUINTO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para defender a los Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir la sagrada Religión del Carmen, mostrando siempre el amor y singular predilección con que los amparas, mandaste al Sumo Pontífice, Honorio III, los recibiese benignamente y confirmase su instituto, dándole por señal de que esta era tu voluntad y la de tu divino Hijo, la repentina muerte de dos que especialmente la contradecían. Te ruego, Señora, me defiendas de todos mis enemigos de alma y cuerpo, para que con quietud y paz viva siempre en el santo servicio de Dios y tuyo. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


SEXTO DÍA

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste con la singular prenda del santo escapulario, vinculando en él tantas gracias y favores para con los que devotamente lo visten y cumpliendo con sus obligaciones, procuran vivir de manera que imitando tus virtudes, muestran que son tus hijos. Te ruego, Señora, me alcances la gracia de vivir siempre como verdadero cristiano y cofrade amante del santo escapulario, a fin de que merezca lograr los frutos de esta hermosa devoción. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA SÉPTIMO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que en tu santo Escapulario diste a los que devotamente lo visten, un firmísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con tantos y tan singulares milagros. Te ruego, Señora, que seas mi defensa poderosa en esta vida mortal, para que en todas las tribulaciones y peligros encuentre la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria, logrando siempre tu especial asistencia para conseguirlo. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA OCTAVO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que ejerces tu especial protección en la hora de la muerte para con los que devotamente visten tu santo escapulario, a fin de que logren por medio de la verdadera penitencia salir de esta vida en gracia de Dios y librarse de las penas del infierno. Te ruego, Señora, me asistas, ampares y consueles en la hora de mi muerte, y me alcances verdadera penitencia, perfecta contrición de todos mis pecados, encendido amor de Dios y ardiente deseo de verle y gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene, sino que vaya segura a la felicidad eterna de la gloria. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA NOVENO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que extendiendo tu amor hacia los Carmelitas, aún después de la muerte, como piadosísima Madre de los que visten tu santo escapulario consuelas sus almas, cuando están en el Purgatorio, y con tus ruegos consigues salgan cuanto antes de aquellas penas, para ir a gozar de Dios, nuestro Señor, en la gloria. Te ruego, Señora, me alcances de su divina Majestad cumpla yo con las obligaciones de cristiano y la devoción del santo escapulario, de modo que logre este singularísimo favor. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final. 





domingo, 28 de junio de 2026

IMÁGENES DE NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

 






¿CÓMO AYUDAR A VENEZUELA DESDE CASA? LA IGLESIA CATÓLICA ABRE CANALES DE APOYO

 



 ¿Cómo ayudar a Venezuela desde casa? La Iglesia Católica abre canales de apoyo

Por Diego López Colín


La Iglesia Católica ha activado una red de apoyo para atender a los miles de personas afectadas por los terremotos que sacudieron Venezuela. Desde donativos económicos hasta el envío de alimentos y medicinas, estas son algunas formas en las que los fieles pueden sumarse a la ayuda. 

Los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio dejaron a miles de personas en situación de vulnerabilidad, por lo que diversas instituciones de la Iglesia Católica han puesto en marcha campañas de ayuda humanitaria para atender a las comunidades afectadas. 


La primera respuesta ha sido encabezada por Cáritas Venezuela, que hizo un llamado a la población para donar productos básicos que permitan atender las necesidades más urgentes de las familias afectadas. 


Entre los artículos solicitados se encuentran: 

Agua potable. 

Alimentos no perecederos, como aceite, enlatados y granos. 

Productos de higiene personal. 

Pañales para niños y adultos. 

Toallas sanitarias. 

Medicamentos para el malestar y el resfriado. 

Insumos médicos y botiquines de primeros auxilios. 

Velas, linternas y baterías. 

Artículos de limpieza, como cloro, escobas y desinfectantes. 

Colchonetas, hamacas, mantas, sábanas y cobijas. 


Las donaciones se reciben en la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana, en Montalbán, en un horario de 8:30 am (hora local) a 4:30 pm. Además, se informó que las Cáritas diocesanas de todo el país han comenzado a habilitar centros de acopio en coordinación con empresas privadas y organizaciones de la sociedad civil. 

La institución también abrió una cuenta para recibir donativos económicos destinados a la atención de la emergencia. También hacerse por internet con el siguiente enlace.

https://caritasvenezuela.org/donaciones/

La campaña de solidaridad ha trascendido las fronteras venezolanas. Cáritas de distintos países, entre ellos México, han habilitado mecanismos para recibir aportaciones económicas que serán canalizadas a través de la red internacional de Cáritas para apoyar las labores de asistencia. 


Catholic Relief Services  

La agencia humanitaria Catholic Relief Services (CRS), organismo oficial de ayuda internacional de la Iglesia Católica en Estados Unidos, informó que trabaja junto con Cáritas Venezuela y la Iglesia local para distribuir refugios temporales, alimentos, agua potable, atención médica y otros insumos esenciales. 

CRS también habilitó en su sitio web un sistema para recibir donaciones económicas destinadas a la emergencia en Venezuela. 


Ayuda a la Iglesia Necesitada  

Por su parte, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) expresó su cercanía con la Iglesia venezolana y anunció la apertura inmediata de sus canales de ayuda. 

La organización aseguró que mantiene contacto permanente con los obispos del país para identificar las necesidades más urgentes y coordinar la asistencia a las víctimas, a los familiares de los fallecidos y a las comunidades afectadas. 

Como primera medida, ACN aprobó un fondo de emergencia de alrededor de 113. 000 dólares para apoyar la respuesta de la Iglesia en Venezuela. 

A través de su  sitio web  es posible hacerle una donación a su fundación. 

SANTORAL DE HOY DOMINGO 28 DE JUNIO DE 2026

 

Vicenta Gerosa, SantaVicenta Gerosa, Santa
Co-fundadora, 28 de junio
Heimerado, SantoHeimerado, Santo
Presbítero y eremita, 28 de junio
Severiano Baranyak y Joaquín Senkivskyj, BeatosSeveriano Baranyak y Joaquín Senkivskyj, Beatos
Sacerdotes y Mártires, 28 de junio
Potamiena, SantaPotamiena, Santa
Virgen y Mártir, 28 de junio
Juan (John) Southworth, SantoJuan (John) Southworth, Santo
Sacerdote y Mártir, 28 de junio
María Pía Mastena, BeataMaría Pía Mastena, Beata
Fundadora, 28 de junio
Pablo I, SantoPablo I, Santo
XCIII Papa, 28 de junio
Ireneo de Lyon, SantoIreneo de Lyon, Santo
Obispo y Mártir, 28 de junio

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 28 DE JUNIO DE 2026

 


 

Domingo 13 (A) del tiempo ordinario

Domingo 28 de junio de 2026



1ª Lectura (2Re 4,8-11.14-16a): Un día pasaba Eliseo por Sunam, y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y, siempre que pasaba por allí, iba a comer a su casa. Ella dijo a su marido: «Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa. Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil, y así, cuando venga a visitarnos, se quedará aquí».


Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó. Dijo a su criado Guejazi: «¿Qué podríamos hacer por ella?». Guejazi comentó: «Qué sé yo. No tiene hijos, y su marido es viejo». Eliseo dijo: «Llámala». La llamó. Ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: «El año que viene, por estas fechas, abrazarás a un hijo».



Salmo responsorial: 88

R/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad».


Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: camina, oh Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo.


Porque tú eres su honor y su fuerza, y con tu favor realzas nuestro poder. Porque el Señor es nuestro escudo, y el Santo de Israel nuestro rey.

2ª Lectura (Rom 6,3-4.8-11): Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Versículo antes del Evangelio (1Pe 2,9): Aleluya. Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación consagrada a Dios, para que proclaméis las obras maravillosas de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 10,37-42): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

»Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».




«El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí»

P. Benedito CAPITANGO

(Luanda, Angola)


Hoy, el Evangelio nos coloca ante una verdad decisiva: Cristo no quiere ocupar un lugar en nuestra vida; quiere ser el centro de nuestra vida. Por eso dice: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí» (Mt 10,37). Jesús no vino para convertirse en un interés más entre muchos otros, ni para ser una referencia ocasional en determinados momentos de la existencia.


Igualmente, no acepta ser un complemento de nuestra vida porque Él es su fundamento, su sentido y su destino. Así, el discípulo auténtico no organiza a Cristo alrededor de su vida; organiza su vida alrededor de Cristo. Y en otro lugar añade: «¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?» (Mt 16,26).


La cruz que cada discípulo debe tomar (cf. Mt 10,38) representa el camino mismo de Cristo. Llevar la cruz no es buscar el sufrimiento, sino permanecer fieles al Señor cuando el Evangelio tiene un precio. Quien sigue a Cristo camina ya por la senda que conduce a la resurrección. Con esto, Jesús nos enseña que el amor auténtico tiene un orden: no se trata de amar menos a la familia, sino de amar a todos desde Dios y en Dios. Decía San Agustín de Hipona: “Ama y haz lo que quieras”. Cuando Dios ocupa el primer lugar, todo lo demás encuentra su justa medida. Además, Cristo no nos manda abandonar a los nuestros, sino preferir la verdad de Dios cuando los afectos humanos pretenden apartarnos de ella.


El Señor concluye con una promesa: «Quien dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños no quedará sin recompensa» (Mt 10,42). Nada de lo que hacemos por Cristo quedará olvidado. En el juicio final no contará quién acumuló más bienes, sino quién amó más. Por eso resuena con fuerza la enseñanza del Papa León XIV en el inicio de su pontificado: «Esta es la hora del amor. El corazón del Evangelio es el amor de Dios que nos hace hermanos y hermanas». Que el Señor nos conceda un corazón libre para amarle sobre todas las cosas. Amén.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...