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domingo, 26 de julio de 2026

¿CUÁL ES EL TESORO? REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 26 DE JULIO DE 2026

 



 ¿Cuál es el tesoro?


Las breves semejanzas propuestas por la liturgia de hoy son la conclusión del capítulo del Evangelio de Mateo dedicado a las parábolas del reino de Dios (13, 44-52). Entre ellas hay dos pequeñas obras maestras: las parábolas del tesoro escondido en el campo y la perla de gran valor. Ellas nos dicen que el descubrimiento del reino de Dios puede llegar improvisamente como sucedió al campesino, que arando encontró el tesoro inesperado; o bien después de una larga búsqueda, como ocurrió al comerciante de perlas, que al final encontró la perla preciosísima que soñaba desde hacía tiempo.

 

Pero en un caso y en el otro permanece el dato primario de que el tesoro y la perla valen más que todos lo demás bienes, y, por lo tanto, el campesino y el comerciante, cuando los encuentran, renuncian a todo lo demás para poder adquirirlos. No tienen necesidad de hacer razonamientos, o de pensar en ello, de reflexionar: inmediatamente se dan cuenta del valor incomparable de aquello que han encontrado, y están dispuestos a perder todo con tal de tenerlo.

 

Así es para el reino de Dios: quien lo encuentra no tiene dudas, siente que es eso que buscaba, que esperaba y que responde a sus aspiraciones más auténticas. Y es verdaderamente así: quien conoce a Jesús, quien lo encuentra personalmente, queda fascinado, atraído por tanta bondad, tanta verdad, tanta belleza, y todo en una gran humildad y sencillez. Buscar a Jesús, encontrar a Jesús: ¡Este es el gran tesoro!

 

Cuántas personas, cuántos santos y santas, leyendo con corazón abierto el Evangelio, quedaron tan conmovidos por Jesús que se convirtieron a Él. Pensemos en san Francisco de Asís: él ya era cristiano, pero un cristiano «al agua de rosas». Cuando leyó el Evangelio, en un momento decisivo de su juventud, encontró a Jesús y descubrió el reino de Dios, y entonces todos sus sueños de gloria terrena se desvanecieron. El Evangelio te permite conocer al verdadero Jesús, te hace conocer a Jesús vivo; te habla al corazón y te cambia la vida. Y entonces sí lo dejas todo. Puedes cambiar efectivamente de tipo de vida, o bien seguir haciendo lo que hacías antes pero tú eres otro, has renacido: has encontrado lo que da sentido, lo que da sabor, lo que da luz a todo, incluso a las fatigas, al sufrimiento y también a la muerte.

 

Leer el Evangelio. Ya hemos hablado de esto, ¿lo recordáis? Cada día leer un pasaje del Evangelio; y también llevar un pequeño Evangelio con nosotros, en el bolsillo, en la cartera, al alcance de la mano. Y allí, leyendo un pasaje encontraremos a Jesús. Todo adquiere sentido allí, en el Evangelio, donde encuentras este tesoro, que Jesús llama «el reino de Dios», es decir, Dios que reina en tu vida, en nuestra vida; Dios que es amor, paz y alegría en cada hombre y en todos los hombres. Esto es lo que Dios quiere, y esto es por lo que Jesús entregó su vida hasta morir en una cruz, para liberarnos del poder de las tinieblas y llevarnos al reino de la vida, de la belleza, de la bondad, de la alegría. Leer el Evangelio es encontrar a Jesús y tener esta alegría cristiana, que es un don del Espíritu Santo.

 

Queridos hermanos y hermanas, la alegría de haber encontrado el tesoro del reino de Dios se transparenta, se ve. El cristiano no puede mantener oculta su fe, porque se transparenta en cada palabra, en cada gesto, incluso en los más sencillos y cotidianos: se trasluce el amor que Dios nos ha donado a través de Jesús. Oremos, por intercesión de la Virgen María, para que venga a nosotros y a todo el mundo su reino de amor, justicia y paz.

 

Papa Francisco - Ángelus 27 Jul 2014

domingo, 19 de julio de 2026

LA PACIENCIA DE DIOS-MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 19 DE JULIO DE 2026

 



 La paciencia de Dios


La página evangélica de hoy propone tres parábolas con las cuales Jesús habla a las masas del Reino de Dios. Me detengo en la primera: la del grano bueno y la cizaña , que ilustra el problema del mal en el mundo y pone de relieve la paciencia de Dios (cf. Mateo 13, 24-30. 3643). ¡Cuánta paciencia tiene Dios! También cada uno de nosotros puede decir esto: «¡Cuánta paciencia tiene Dios conmigo!».

 

La narración se desarrolla en un campo con dos protagonistas opuestos. Por una parte el dueño del campo que representa a Dios y esparce la semilla buena; por otra el enemigo que representa a Satanás y esparce la hierba mala. Con el pasar del tiempo, en medio del grano crece también la cizaña y ante este hecho el dueño y sus siervos tienen actitudes distintas. Los siervos querrían intervenir arrancando la cizaña; pero el dueño, que está preocupado sobre todo por salvar el grano, se opone diciendo: «no, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo» (v. 29). 

 

Con esta imagen, Jesús nos dice que en este mundo el bien y el mal están tan entrelazados, que es imposible separarlos y extirpar todo el mal. Solo Dios puede hacer esto, y lo hará en el juicio final. Con sus ambigüedades y su carácter complejo, la situación presente es el campo de la libertad, el campo de la libertad de los cristianos, en el cual se cumple el difícil ejercicio del discernimiento entre el bien y el mal. Y en este campo se trata entonces de combinar, con gran confianza en Dios y en su providencia, dos actitudes aparentemente contradictorias: la decisión y la paciencia . La decisión es la de querer ser buen grano —todos lo queremos con todas nuestras fuerzas, y entonces alejarse del maligno y de sus seducciones. La paciencia significa preferir una Iglesia que es levadura en la pasta, que no teme ensuciarse las manos lavando las ropas de sus hijos, antes que una Iglesia de «puros», que pretende juzgar antes del tiempo quién está en el Reino y quién no.

 

El Señor, que es la Sabiduría encarnada, hoy nos ayuda a comprender que el bien y el mal no se pueden identificar con territorios definidos o determinados grupos humanos: «Estos son los buenos, estos son los malos». Él nos dice que la línea de frontera entre el bien y el mal pasa por el corazón de cada persona, pasa por el corazón de cada uno de nosotros, es decir : todos somos pecadores. Jesucristo, con su muerte en la cruz y su resurrección, nos ha liberado de la esclavitud del pecado y nos da la gracia de caminar en una vida nueva; pero con el Bautismo nos ha dado también la Confesión, porque siempre necesitamos ser perdonados por nuestros pecados. Mirar siempre y solamente el mal que está fuera de nosotros, significa no querer reconocer el pecado que está también en nosotros.

 

Y luego Jesús nos enseña un modo diverso de mirar el campo del mundo, de observar la realidad. Estamos llamados a aprender los tiempos de Dios —que no son nuestros tiempos— y también la «mirada» de Dios: gracias al influjo benéfico de una trepidante espera, lo que era cizaña o parecía cizaña, puede convertirse en un producto bueno. Es la realidad de la conversión. ¡Es la perspectiva de la esperanza!

 

La Virgen María nos ayude a percibir en la realidad que nos rodea no solo la suciedad y el mal, sino también el bien y lo bonito; a desenmascarar la obra de Satanás, pero sobre todo a confiar en la acción de Dios que fecunda la historia.

(Papa Francisco – Ángelus 23 Jul 2017)

DIOS EN LAS CANCHAS DE FÚTBOL

 



 Dios en las canchas de fútbol

Impresiones de Daniel Pighín: 14 años como jugador de primera división, en Argentina y México.

Fuente: OpusDei.org



El deporte es un ámbito en el que Dios también juega un papel importante. Así lo deja caer Daniel Pighín, al mirar su experiencia de 14 años como jugador profesional de fútbol. Jugó en primera división en Colón de Santa Fe; Gimnasia y Esgrima de La Plata; Atlas, de México; Rosario Central y Estudiantes de La Plata. SantoralDiario


Está casado con Marisa desde hace 22 años y tiene tres hijos: Sebastián, Santiago y Ana Clara. Desde hace años, cuando metía goles en primera división, Daniel es supernumerario del Opus Dei.  


En esta entrevista, Daniel nos cuenta anécdotas e impresiones de cómo Dios está en la cancha, en los entrenamientos, dando motivación y sentido al esfuerzo y haciéndose presente en la amistad.


¿Cómo es el ambiente del fútbol? 

En el ambiente del fútbol hay de todo, como en todos los ambientes. Recuerdo a un compañero, que hoy en día trabaja como director técnico de un equipo de fútbol, al que invité a una meditación que daba un sacerdote del Opus Dei y que luego terminó confesándose con el sacerdote. Me agradeció mucho que lo hubiera invitado. “Me saqué como un camión”, fue lo que me dijo luego. 


¿De tu época de jugador recuerdas alguna anécdota apostólica, de acercar a Dios a tus colegas?

Sí, como es lógico todo empieza con la amistad. En las concentraciones que hacemos antes de un partido uno comparte la habitación con alguno de los compañeros de equipo. Se da la perfecta oportunidad para hablar de Dios o recomendar algún libro. En cierta ocasión recuerdo que le di a un compañero “Camino” o “Amigos de Dios”, de San Josemaría. Más tarde, en una  entrevista que le hicieron le preguntaron  por un libro de su preferencia y él mencionó, justamente, el que le había dado.

En otra ocasión, cuando jugaba en Estudiantes de la Plata, estábamos por irnos al descenso. Les propuse a mis compañeros de equipo que un sacerdote amigo podía celebrar una misa pidiendo por que no descendiéramos. No faltó ni uno. A pesar de que no logramos eludir el descenso, pienso que fue de gran provecho para todos.

Recuerdo también que antes de un partido Estudiantes contra River, un partido importante que iba a ser televisado, el equipo entró en concentración. Compartía la habitación con un compañero más joven, de unos 22 años. Aproveché la situación para hablarle de acercarse más a Dios. Luego de un tiempo, cuando mi compañero regresaba de unos días de haber estado con su familia, el auto en el que viajaba dio un vuelco y murió. Cuando fui a su velorio me encontré con su esposa y cuando me vio me agradeció mucho que le hubiera hablado de Dios; me dijo que él se lo había contado. Si no le hubiera hablado en aquella concentración, nunca más habría tenido la oportunidad. Eso me hizo ver que hay muchas cosas que Dios pone en nuestras manos y depende de nosotros el que las pongamos en marcha.

En otro momento, cuando estaba jugando en  México, solía hacer romerías (ir caminando a rezar el Rosario a un santuario de la Virgen) con mis compañeros de equipo y asistíamos a charlas de formación espiritual. Entre ellos estaba el arquero del plantel, que terminó siendo el mejor de la temporada y fue posteriormente  convocado a la selección uruguaya.


¿Cómo buscar la santidad en el deporte?

Daniel (izquierda) durante el día del deporte de la universidad donde trabaja

Se trata de ser muy buen profesional, romperse por hacer las cosas bien y contar con Dios. Ser profesional en el entrenamiento, ser buen compañero, pelear por los derechos que uno tiene como jugador, transpirar hasta la última gota y alentar a los otros, jugar un partido a morir, a ganar. Ese es mi trabajo: dar todo.

En fin, hacer muy bien tus cosas sabiendo que, en definitiva, el éxito está en dar lo mejor de uno aunque el resultado pueda ser adverso. Por ejemplo, cuando jugaba, mi puesto era el de volante central; iba fuerte porque esa era mi función, y lo hacía con tranquilidad y paz. No regalaba nada al rival, pero siempre con buena intención.


¿En qué se advierte el espíritu deportivo?

La deportividad está en intentar una y otra vez, seguir adelante, no desalentarse, dar vuelta el partido. Hay que hacer todo lo que se puede, y lo demás dejarlo en manos de Dios. Para esto es necesario tener más visión sobrenatural, más presencia de Dios, sentirnos sus hijos y apostar por la esperanza. Necesitamos una fe gorda que pese hasta en los bolsillos y que golpee cuando uno habla. 


¿Qué virtudes requiere el deporte?

El deporte es un  generador de virtudes. Virtudes como la amistad, el espíritu de sacrificio, la sinceridad, la alegría, la generosidad, la honestidad, la fe… Si uno quiere ejercitar la fe, podemos encontrarla en cada minuto. Hay cosas en el fútbol que salen porque uno sabe cómo hacerlas. Hay otras que salen porque Dios quiere que salgan. Por ejemplo, sucede cuando das un pase que de pronto le llega a un jugador distinto del que habías pensado al principio y finalmente la jugada termina en un gol. A veces uno se da cuenta que hubo mucha ayuda de arriba.

domingo, 5 de julio de 2026

EL PARTIDO MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA

 



 El partido más importante de tu vida


Te presento el partido más importante de tu vida. No es un encuentro de fútbol cualquiera. Al finalizar este partido no se levantará una copa ni se celebrará un campeonato. El premio es mucho mayor: la vida eterna que Dios, por su infinito amor, ofrece a quienes desean caminar junto a Él.

 

Este partido no dura noventa minutos, sino toda nuestra existencia. El terreno de juego son nuestros hogares, el trabajo, la escuela, la calle y cada lugar donde vivimos. Cada palabra, cada decisión, cada gesto de amor o de egoísmo es una jugada que acerca o aleja nuestro corazón de Dios.

 

No jugamos solos. Nuestro entrenador es Jesucristo, el mejor Maestro. Él nos enseña la estrategia perfecta a través del Evangelio, de la oración y del ejemplo de su propia vida. Cuanto más escuchamos su Palabra, más aprendemos a amar, a perdonar y a servir.

 

El árbitro es Dios Padre. Solo Él conoce el momento en que concluirá nuestro partido. Por eso cada día es una oportunidad irrepetible para amar más y hacer el bien.

 

Además, contamos con un ayudante imprescindible: el Espíritu Santo. Invócalo con frecuencia. Él ilumina la inteligencia, fortalece el corazón, inspira las decisiones difíciles y nos da la fuerza necesaria para levantarnos después de cada caída.

 

¿Cómo marcar los goles que realmente cuentan?

 

· Ama a Dios por encima de todas las cosas y no dejes que el egoísmo, la soberbia o el afán de poseer ocupen el lugar que solo le corresponde a Él.

 

· Trata a todas las personas con respeto, paciencia y misericordia. Cada ser humano es un hijo amado de Dios y merece ser acogido con cariño.

 

· Comparte con generosidad tu tiempo, tus capacidades y tus bienes con quienes más lo necesitan. El amor siempre encuentra una forma de ayudar.

 

· Aprende a perdonar, como Cristo nos perdona cada día. El rencor divide; el perdón devuelve la paz al corazón.

 

· Vive conforme al Evangelio. Los mandamientos no son un peso, sino el camino que conduce a la verdadera felicidad. Los sacramentos son el alimento que fortalece nuestra vida cristiana.

 

· Mantén viva tu amistad con Dios mediante la oración diaria, la lectura de la Sagrada Escritura y la participación frecuente en la Santa Misa. Allí recibimos la fuerza necesaria para continuar el partido con alegría y esperanza.

 

· Si alguna vez fallas una jugada, no te desanimes. Cristo siempre está dispuesto a levantarte mediante el sacramento de la Reconciliación y a darte una nueva oportunidad para seguir jugando.

 

Recuerda: al final del partido, Dios no nos preguntará cuántos éxitos, riquezas o reconocimientos conseguimos, sino cuánto hemos amado.

 

Cada acto de bondad, cada palabra de consuelo, cada gesto de servicio y cada sacrificio ofrecido por amor son auténticos goles que permanecen para siempre.

 

¡Sal al campo con ilusión! Jesucristo juega a tu lado y toda la Iglesia anima desde la grada. Con María, nuestra Madre, y la ayuda del Espíritu Santo, procura que cada día termine con el marcador del amor un poco más alto.

 

Autor: Javier López

DESCANSAR EN JESÚS-MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 5 DE JULIO DE 2026

 



 Descansar en Jesús


En el Evangelio de este domingo encontramos la invitación de Jesús. Dice así: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» ( Mt 11, 28). Cuando Jesús dice esto, tiene ante sus ojos a las personas que encuentra todos los días por los caminos de Galilea: mucha gente sencilla, pobres, enfermos, pecadores, marginados...

 

Esta gente lo ha seguido siempre para escuchar su palabra...¡Una palabra que daba esperanza! Las palabras de Jesús dan siempre esperanza y también para tocar incluso sólo un borde de su manto. Jesús mismo buscaba a estas multitudes cansadas y agobiadas como ovejas sin pastor (cf. Mt 9, 35-36) y las buscaba para anunciarles el Reino de Dios y para curar a muchos en el cuerpo y en el espíritu. Ahora los llama a todos a su lado: «Venid a mí», y les promete alivio y consuelo.

 

Esta invitación de Jesús se extiende hasta nuestros días, para llegar a muchos hermanos y hermanas oprimidos por precarias condiciones de vida, por situaciones existenciales difíciles y a veces privados de válidos puntos de referencia. En los países más pobres, pero también en las periferias de los países más ricos, se encuentran muchas personas cansadas y agobiadas bajo el peso insoportable del abandono y la indiferencia. La indiferencia: ¡Cuánto mal hace a los necesitados la indiferencia humana! Y peor, la indiferencia de los cristianos. 

 

En los márgenes de la sociedad son muchos los hombres y mujeres probados por la indigencia, pero también por la insatisfacción de la vida y la frustración. Muchos se ven obligados a emigrar de su patria, poniendo en riesgo su propia vida. Muchos más cargan cada día el peso de un sistema económico que explota al hombre, le impone un «yugo» insoportable, que los pocos privilegiados no quieren llevar. A cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos, Jesús repite: «Venid a mí, todos vosotros». Lo dice también a quienes poseen todo, pero su corazón está vacío y sin Dios. También a ellos Jesús dirige esta invitación: «Venid a mí». La invitación de Jesús es para todos. Pero de manera especial para los que sufren más.

 

Jesús promete dar alivio a todos, pero nos hace también una invitación, que es como un mandamiento: «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» ( Mt 11, 29). El «yugo» del Señor consiste en cargar con el peso de los demás con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y el consuelo de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro.

 

La mansedumbre y la humildad del corazón nos ayudan no sólo a cargar con el peso de los demás, sino también a no cargar sobre ellos nuestros puntos de vista personales, y nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia.

 

Invoquemos a María santísima, que acoge bajo su manto a todas las personas cansadas y agobiadas, para que a través de una fe iluminada, testimoniada en la vida, podamos ser alivio para cuantos tienen necesidad de ayuda, de ternura, de esperanza.


(PAPA FRANCISCO)

Ángelus  6 Julio 2014

domingo, 21 de junio de 2026

¿QUÉ SIGNIFICA SER PADRE HOY?

 


 ¿Qué significa ser padre hoy?

El padre de hoy se abre a las necesidades más sutiles del hijo: las emocionales y las psíquicas.

Fuente: aciprensa


El "buen padre", imagen ampliamente difundida por las sociedades de consumo, es la de "proveedor": aquél que satisface todas las necesidades materiales del hogar. Para "que no les falte nada a los hijos" trabaja jornadas dobles y aún los fines de semana. El padre no logra satisfacer las necesidades presentes, cuando ya le han sido creadas otras. Así se desgasta febrilmente, sin darse un respiro para disfrutar lo importante: la experiencia única de ver crecer a los hijos.


Los padres que han logrado vencer las tradiciones atávicas de ser meros proveedores, comparten el gozo en la crianza de los hijos y hablan de "una nueva dimensión en la convivencia familiar".


A pesar de los iracundos reproches de quienes pretenden perpetuar el tabú inmemorial de que cuando el padre se involucra emocionalmente con el hijo se torna ´suave como una segunda madre´, y que si participa en el cuidado y atención del hijo se convierte en simple ´mandilón´, cada día son más los padres presentes en el quirófano en el momento del nacimiento de sus hijos, en los cursos prenatales y de posparto para capacitarse en el cuidado del bebé.


Se necesitan dos para engendrar un hijo. También se necesitan dos para su desarrollo. La intuición femenina permite a la madre establecer una comunicación vital con el hijo desde el momento mismo de su nacimiento. Interpreta las señales de temor en el infante y con mimos lo tranquiliza y conduce suavemente.


La voz del padre es de importancia suma: da seguridad, confianza en el porvenir, establece los límites de la conducta infantil, y cierra el círculo del amor que debe rodear al niño. El padre proporciona un elemento único y esencial en la crianza del hijo y su influencia es poderosa en la salud emocional. La madre le dice: "con cuidado", y el padre le dice "uno más", al estimular al pequeño a subir otro peldaño para que llegue a la cima. Juntos, tomados de la mano, padre y madre guían al retoño en el camino de la vida.


El padre de hoy se abre a las necesidades más sutiles del hijo: las emocionales y las psíquicas. Trasciende la preocupación de sí mismo y sus ocupaciones, y logra ver al hijo en sus propios términos. Propicia el ambiente que le permita el desarrollo de su potencial en un marco de libertad responsable, no de dominación.


No se detiene en la periferia, sino que conoce al hijo de cerca. Lo guía sin agresividad, con firmeza motivada y razonada, por el camino de los valores que desea heredarle. El padre de hoy se ha dado permiso para ver con ojos de amor al retoño de sus entrañas. Advierte en el hijo, más allá de las limitaciones presentes, el cúmulo de posibilidades que está por realizar. Y a su lado goza cada peldaño de su desarrollo.

domingo, 7 de junio de 2026

EL PAN VIVO DEL CIELO-MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 7 DE JUNIO DE 2026



 El pan vivo del cielo


La linda fiesta que celebramos hoy es una prueba del amor de Jesús para nosotros. Jesús entiende nuestra fragilidad, nuestra debilidad, nuestro miedo de quedarnos solos. Antes de su pasión y muerte, se reunió con sus discípulos para dejarles un tesoro, un regalo que les iba a servir como fuerza por toda su vida. Es el tesoro de la Eucaristía, de su Cuerpo y Sangre que hasta hoy es la fuente de nuestra fe.

 

Todos nosotros necesitamos comida buena para resistir las enfermedades. La comida que compartimos en familia y entre amigos sirve no solamente para fortificar el cuerpo, sino para animar el alma y el corazón. Una cena entre familia y amigos es un símbolo de alegría y de compartir. La persona que nos invita a su mesa nos invita también a su corazón.

 

Parece que Jesús entendió bien todo eso. En dejarnos la Eucaristía, la Santa Comunión, Él nos invita a su mesa, y a su corazón. Nos invita como familia, no como individuos. Reunimos en la misa como comunidad de fe y de esperanza. Es un tiempo de compartir. Venimos con nuestras ilusiones y nuestras penas. No tenemos que estar fuertes y perfectos. Solo tenemos que reunir con confianza y con humildad. Venimos no porque somos dignos. Venimos porque Jesús mismo nos busca y quiere que estemos en la mesa.  

 

Hoy la Iglesia nos invita a celebrar este gran misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo. No tenemos que entender ni cómo ni porqué. Solo tenemos que agradecer este regalo generoso de un Dios de bondad. En algunas Iglesias, tendrán procesiones por las calles. En otras, quedaran en adoración durante una Hora Santa. Es nuestra manera de demostrar nuestra gratitud por la presencia Eucarística de Jesús.  

 

Pero lo que es más importante es acercarnos al sacramento, recibiendo el Cuerpo y Sangre de Jesús. La Comunión es el cariño de Jesús hecho visible. La Comunión es la caricia que Jesús nos extiende. La Comunión es la consolación que Dios nos ofrece. La Comunión es la fuerza que Dios nos da para seguir adelante. La Comunión es el desafío que recibimos para convertirnos en una presencia de amor para los demás.

 

Cuando Jesús caminaba entre la gente, sus palabras tuvieron el poder de cambiar el corazón del pecador; de curar al enfermo; y de animar a los débiles. Ahora, tenemos el sacramento de su Cuerpo y Sangre para cambiarnos en su misma presencia. Acerquémonos con confianza. Es la caricia de Dios para nosotros.


Hna. Kathleen Maire OSF 

domingo, 17 de mayo de 2026

HACER DISCÍPULOS DE JESÚS - MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 17 DE MAYO DE 2026

 


 

Hacer discípulos de Jesús


Mateo describe la despedida de Jesús trazando las líneas de fuerza que han de orientar para siempre a sus discípulos, los rasgos que han de marcar a su Iglesia para cumplir fielmente su misión.

 

El punto de arranque es Galilea. Ahí los convoca Jesús. La resurrección no los ha de llevar a olvidar lo vivido con él en Galilea. Allí le han escuchado hablar de Dios con parábolas conmovedoras. 

 

Allí lo han visto aliviando el sufrimiento, ofreciendo el perdón de Dios y acogiendo a los más olvidados. Es esto precisamente lo que han de seguir transmitiendo.

 

Entre los discípulos que rodean a Jesús resucitado hay «creyentes» y hay quienes «vacilan». El narrador es realista. Los discípulos «se postran». Sin duda quieren creer, pero en algunos se despierta la duda y la indecisión. Tal vez están asustados, no pueden captar todo lo que aquello significa. Mateo conoce la fe frágil de las comunidades cristianas. Si no contaran con Jesús, pronto se apagaría.

 

Jesús «se acerca» y entra en contacto con ellos. Él tiene la fuerza y el poder que a ellos les falta. El Resucitado ha recibido del Padre la autoridad del Hijo de Dios con «pleno poder en el cielo y en la tierra». Si se apoyan en él no vacilarán.

 

Jesús les indica con toda precisión cuál ha de ser su misión. No es propiamente «enseñar doctrina», no es solo «anunciar al Resucitado». Sin duda, los discípulos de Jesús habrán de cuidar diversos aspectos: «dar testimonio del Resucitado», «proclamar el evangelio», «implantar comunidades»… pero todo estará finalmente orientado a un objetivo: «hacer discípulos» de Jesús.

 

Esta es nuestra misión: hacer «seguidores» de Jesús que conozcan su mensaje, sintonicen con su proyecto, aprendan a vivir como él y reproduzcan hoy su presencia en el mundo. Actividades tan fundamentales como el bautismo, compromiso de adhesión a Jesús, y la enseñanza de «todo lo mandado» por él son vías para aprender a ser sus discípulos. Jesús les promete su presencia y ayuda constante. No estarán solos ni desamparados. Ni aunque sean pocos. Ni aunque sean solo dos o tres.

 

Así es la comunidad cristiana. La fuerza del Resucitado la sostiene con su Espíritu. Todo está orientado a aprender y enseñar a vivir como Jesús y desde Jesús. Él sigue vivo en sus comunidades. Sigue con nosotros y entre nosotros curando, perdonando, acogiendo… salvando.

P. José Antonio Pagola 

domingo, 10 de mayo de 2026

NO ESTAMOS HUERFANOS-MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 10 DE MAYO DE 2026

 



 No estamos huérfanos


Una Iglesia formada por cristianos que se relacionan con un Jesús mal conocido, poco amado y apenas recordado de manera rutinaria es una Iglesia que corre el riesgo de irse extinguiendo. 

 

Una comunidad cristiana reunida en torno a un Jesús apagado, que no seduce ni toca los corazones, es una comunidad sin futuro.

 

En la Iglesia de Jesús necesitamos urgentemente una calidad nueva en nuestra relación con él. Necesitamos comunidades cristianas marcadas por la experiencia viva de Jesús. Todos podemos contribuir a que en la Iglesia se le sienta y se le viva a Jesús de manera nueva. Podemos hacer que sea más de Jesús, que viva más unida a él. ¿Cómo?

 

Juan recrea en su evangelio la despedida de Jesús en la última cena. Los discípulos intuyen que dentro de muy poco les será arrebatado. ¿Qué será de ellos sin Jesús? ¿A quién le seguirán? 

 

¿Dónde alimentarán su esperanza? Jesús les habla con ternura especial. Antes de dejarlos quiere hacerles ver cómo podrán vivir unidos a él, incluso después de su muerte.

 

Antes que nada, ha de quedar grabado en su corazón algo que no han de olvidar jamás: «No os dejaré huérfanos. Volveré». No han de sentirse nunca solos. Jesús les habla de una presencia nueva que los envolverá y les hará vivir, pues los alcanzará en lo más íntimo de su ser. No los olvidará. Vendrá y estará con ellos.

 

Jesús no podrá ya ser visto con la luz de este mundo, pero podrá ser captado por sus seguidores con los ojos de la fe. ¿No hemos de cuidar y reavivar mucho más esta presencia de Jesús resucitado en medio de nosotros? ¿Cómo vamos a trabajar por un mundo más humano y una Iglesia más evangélica si no le sentimos a él junto a nosotros?

 

Jesús les habla de una experiencia nueva que hasta ahora no han conocido sus discípulos, mientras lo seguían por los caminos de Galilea: «Sabréis que yo estoy con mi Padre y vosotros conmigo». Esta es la experiencia básica que sostiene nuestra fe. En el fondo de nuestro corazón cristiano sabemos que Jesús está con el Padre y nosotros estamos con él. Esto lo cambia todo.

 

Esta experiencia está alimentada por el amor: «Al que me ama... yo también lo amaré y me revelaré a él». ¿Es posible seguir a Jesús tomando la cruz cada día sin amarlo y sin sentirnos amados entrañablemente por él? ¿Es posible evitar la decadencia del cristianismo sin reavivar este amor? ¿Qué fuerza podrá mover a la Iglesia si lo dejamos apagar? ¿Quién podrá llenar el vacío de Jesús? ¿Quién podrá sustituir su presencia viva en medio de nosotros?


P. de José Antonio Pagola

ETAPAS

 



 Etapas

 

Hay quien piensa que eres más libre de joven, cuando tienes menos preocupaciones, menos responsabilidades. Cuando aún disfrutas del equilibrio entre el niño que ya no lo es, y va ganando autonomía, y el adulto que aún no ha llegado, por lo que te puedes refugiar en que aún estás decidiendo, eligiendo, creciendo y formándote.

 

Después empiezan a llegar las decisiones concretas. Los compromisos, que a veces tocará vivir como alianza y otras veces como atadura. El tiempo empieza a estrecharse, y los años, que antes te parecían eternos, vuelan.

 

Quizás en ese momento pasas por un tiempo en el que añoras, y hasta envidias, cuando la ves en otros, esa otra libertad liviana y despreocupada. Pero la verdadera libertad está aún adelante. Se va conquistando a lo largo de la vida:

 

- Es ir aceptando y venciendo en las luchas que toca afrontar: con Dios, contigo mismo, con los otros.

- Es aprender a bailar con las limitaciones (propias y ajenas), sin drama ni indiferencia.

- Es ir despojando de capas innecesarias la vida. Aprendiendo a ver la belleza sin quedar cegado por brillos efímeros.

- Es valorar lo que tienes, con la perspectiva de un mundo donde tantas necesidades hay. Y aprender a compartirlo.

- Es encontrar tu misión. Y volcarte en ella.

Quizás, hasta la última hora, nunca seremos enteramente libres. Pero estamos en camino.


(José María Rodriguez Olaizola, S.J. )

viernes, 1 de mayo de 2026

MEDITACIONES DIARIAS PARA EL MES DE MAYO - LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA

  


 



Los cinco minutos de María 
1 de mayo



San José ha sido declarado por la Iglesia "Patrono de todos los obreros", de todos cuantos trabajan con sus manos.

Es que en la Sagrada Familia de Nazareth todos trabajaban con sus manos: San José en su taller de carpintería, Jesús como su ayudante y María como ama de casa en las tareas domésticas.

No consideres el trabajo como un castigo, sino como un medio que Dios pone a tu alcance para perfeccionar el mundo; el estudio y el trabajo son los dos medios principales de que dispones; pero no trabajes solo, deja que te acompañe María, para que ella eleve tu trabajo y lo oriente a Dios.

Madre del pueblo de Dios, que peregrina hacia la casa del Padre, no permitas que tu Iglesia se desoriente en el camino.



Padre Alfonso Milagro

 



Los cinco minutos de María 
2 de mayo



Las diferencias que puedan existir entre los hermanos, nadie mejor que la Madre las puede suavizar y aun hacer desaparecer.

Si los cristianos no hemos logrado aún la unidad que nos pide el Evangelio y que hasta el mundo no creyente reclama de nosotros, es porque no hemos tratado de unirnos en nuestra Madre común.
El Concilio ha centrado el culto y la devoción a María en el ministerio de Jesús y de la Iglesia, pueblo de Dios. Cuando peregrinamos bajo la protección consciente de María, caminamos hacia la unidad; todo lo que hagamos por difundir el amor y la devoción a María, según la orientación del Concilio, será siembra de unidad.

Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María 
3 de mayo


A Jesús le agradó presentarse repetidas veces como el Buen Pastor que se preocupa por su ovejas, se desvela y aún muere por ellas.
La piedad cristiana acostumbró también representar a la Virgen María como "la divina Pastora", porque ella también se preocupa por todos los cristianos, que somos "el rebaño" de Jesucristo.
Deja que la divina Pastora te cuide, te busque y te proporcione el alimento espiritual que necesitas; deja que vele por ti y te defienda de los lobos de tus enemigos espirituales; no te alejes de ella, de su protección; incluso no está mal que aspires a ser una de las ovejas regalonas de la divina Pastora.

Madre piadosa, cuida de mi vida y apártala de todo peligro.


Padre Alfonso Milagro


 



Los cinco minutos de María 
4 de mayo



Madre mía, tú que estabas al pie de la cruz con un dolor tan inmenso, no te olvides de mí; yo me acerco a ti con el más lúcido amor y la más serena piedad y te doy gracias, dulce Señora del dolor sin llanto, porque nos has dejado el mejor aliento y consuelo para las horas de sequedad y aridez del espíritu.

Yo me llego a ti, Madre, con mi razón no turbada, seguro de que tú posarás sobre mí los tranquilos luceros de tus ojos.
Nada más sedante para las penas del alma que la mirada tierna y compasiva de María; por algo le pedimos en la Salve: "Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos"

Madre de misericordia, no te olvides de que somos tuyos.

Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María
Mayo 5



“No te pido, Madre, el don de las lágrimas, que es angustia disuelta ya en consuelo; que hay también un dolor del pensamiento que tiene una más clara austeridad.

Yo te pido esas claras ideas de mi indignidad, que son como las lentas lágrimas interiores del alma.

Mi corazón, Madre, es un vaso frágil y pequeño y no caben en él las cosas infinitas. Mi corazón está sucio y cansado de tanto amar las cosas; no me sirve para sentir tu angustia callada; para tu angustia, Señora, quiero reservar la intacta y serena amplitud de mi pensamiento” (José María Pemán)
Madre santa, santifica mi vida.


 Padre Alfonso Milagro






Los cinco minutos de María
Mayo 6



“Ciertamente cumplió Santa María con toda perfección la voluntad del Padre y por esto es más importante su condición de discípula de Cristo que la de Madre de Cristo; es más dichosa por ser discípula de Cristo que por ser Madre de Cristo.

Por esto María fue bienaventurada, porque, antes de dar a luz a su Maestro, lo llevó en su seno; llevó en su seno el cuerpo de Cristo; más aún, guardó en su mente la verdad de Cristo.

Cristo es la verdad. Cristo tuvo un cuerpo; en la mente de María estuvo Cristo, la verdad; en su seno estuvo Cristo hecho carne” (San Agustín).

Madre, espejo de todas las virtudes, que sepa mirarme en ti para imitarte.


Padre  Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María
Mayo 7



El amor que María tuvo a Dios fue un amor verdaderamente perfecto, porque amó a Dios con toda su intensidad y esa intensidad llegó a tal grado que nunca jamás ningún ser creado pudo ni de lejos igualar.

Ella sola cumplió al pie de la letra el precepto de amar a Dios con todo el corazón, con todas las fuerzas, con toda la mente y con toda el alma.

La medida de nuestro amor a Dios la dará el hecho de amarlo sin medida, sin límites, sin restricciones ni excepciones de ninguna clase.

Como afirma San Pablo, nada nos podrá separar del amor de Cristo: ni el hambre, ni la persecución, ni la muerte, ni ninguna otra cosa; siempre estaremos unidos a Él con los vínculos de la caridad.
Madre de la que hemos recibido el fruto de la vida, que no perdamos esa vida.



 Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María 
8 de mayo


San Pedro cayó en el pecado de negar al Maestro; pero luego consiguió el arrepentimiento y, tras el arrepentimiento, alcanzó el perdón.

No nos cuesta mucho imaginar que San Pedro acudió a la Madre de Jesús para que ella le alcanzara el perdón de su divino Hijo, y tampoco nos cuesta imaginar el afecto y la ternura con que fue recibido el apóstol pecador, arrepentido y lloroso.

Ese y no otro debe ser el camino que nosotros debemos seguir, si en alguna oportunidad caemos en pecado; no debemos desesperar del perdón, pues conocemos las entrañas de misericordia con que Dios nos espera, pero haremos muy bien en acudir a la Madre del perdón, para que sea ella la que nos presente al divino Redentor.

Madre del amor, suscita en nosotros el arrepentimiento sincero de nuestras culpas.

Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María 
9 de mayo



Algunas veces se representa a María teniendo a su Hijo Jesús de pie en sus rodillas y mostrándolo así al mundo, como diciendo a los hombres: "Aquí tienen a mi Hijo, que es su Salvador, el único que los puede librar del pecado, causa de todos los males; acudan a Él, a fin de que Él les conceda la salvación que en vano buscan en otros lugares".

Despreocuparse de Cristo es renunciar a la salvación. Buscar la salvación en otro que no sea Cristo es caminar hacia el fracaso más doloroso.

Madre y Señora de toda la creación, preséntala al Padre, para que la salve.

Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María
Mayo 10



María dijo “sí” al enviado de Dios y asumió una vida pobre y humilde, llena de privaciones, y todo el dolor que significaría ser la Madre del Crucificado.

María percibió por la fe que, siendo Madre de Jesús, era la Madre del Mesías, siervo sufriente de su pueblo, con todo lo que eso suponía de dolor, humillación y muerte.

Por la fe, nosotros aceptamos a Cristo, pero debemos cobrar conciencia de que Cristo supone para nosotros sacrificios personales muy dolorosos, negaciones de nuestros gustos y conveniencias, humillaciones muy sentidas, muerte y renuncia a todo lo que no sea Dios.

Si nos abrazamos con Cristo, abracémonos con la cruz de Cristo.
Madre, que eres la omnipotencia suplicante, ruega por nosotros al Padre.



Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María
Mayo 11



Todos los actos de la vida de la Virgen estuvieron orientados hacia Dios. Todo lo hacía por su Hijo y para su Hijo; pero como su Hijo era Dios, todo en su vida empezaba y terminaba en Dios.

¿Podemos decir nosotros que Dios es el móvil de nuestros actos? ¿Nuestros actos se dirigen a Dios?

Cuanto hagamos en esta vida debe tener su proyección en la vida eterna, ya que esta vida terrena no tiene sentido en sí misma sino en cuanto es preparación para la vida definitiva. Por tanto, sepamos que todo cuanto no hagamos por Dios, se pierde y no tiene mérito para la vida eterna.

Madre, cuyo ruego poderoso es gracia y bendición, ruega por nosotros.


Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 12



María aparece pocas veces a lo largo de todo el Evangelio. Sin embargo, la descubrimos entrelíneas siempre acompañando a su Hijo; en su “ausencia”, descubrimos su presencia.

Es imposible no descubrir a María detrás de Jesús, en la penumbra pero influenciando; callada pero orientando; no dándose a conocer, pero colaborando siempre en la acción.

Madre de Cristo, el Hijo de Dios, que siempre colaboremos en la obra redentora del Señor.

Padre Alfonso Milagro






Los cinco minutos de María
Mayo 13


La imagen de María se nos sugiere siempre con los ojos entrecerrados y las manos recogidas en el pecho, guardando la intimidad que con Dios tiene en su Inmaculado Corazón. Pero también podemos pensar en María elevando sus ojos al cielo, como desprendiéndose de la tierra y aspirando a las cosas de las celestiales alturas.

Esa es la doble dimensión o vertiente que debe regir toda nuestra vida: la intimidad personal por la que gozamos de la presencia del Dios Uno y Trino en lo más recóndito de nuestro espíritu y la elevación sobre la oquedad de la tierra, anhelando siempre el azul de los cielos, la morada de Dios, el reino de María Inmaculada.
Madre, que nos diste al Esperado de los tiempos, guíanos en la búsqueda de un nuevo amanecer para la tierra.


Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María
Mayo 14


La felicidad del hijo reside en saber que su madre es plenamente feliz.

El cristiano sabe que su Madre del cielo, la dulce Virgen María, es inmensamente feliz y que es tal la felicidad que ella goza, que le alcanza para comunicarla a sus fieles hijos y sinceros devotos.
Como buena Madre, María se alegra cuando ve a sus hijos felices de sentirse hijos de Dios, amados por Dios, protegidos y paternalmente cuidados por su divina providencia. Y se entristece cuando ve que sus hijos sufren y, más aún, cuando ve que ellos se agobian en su sufrimiento.

Madre del Anunciado por los profetas, quédate con nosotros mientras trabajamos cada día para “que venga su reino”.


Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 15


Si estudiáramos la química del amor, conoceríamos los ingredientes que lo constituyen, los elementos que lo forman. Existe una química sobrenatural que transforma las cosas de la tierra y las convierte en realidades del cielo.

En María Santísima, el elemento principal y predominante que constituyó su amor fue la presencia de Dios activa en ella, de suerte que aun el amor que tiene a los hombres no es sino una proyección y extensión de su amor a Dios.

Nosotros amamos a nuestros prójimos por su dignidad de personas, y eso está muy bien, pero si amamos a los hombres con el amor de Dios, nuestro amor se cualifica y alcanza horizontes aún más elevados.

Madre amada, ruega por nosotros tus hijos para que nos amemos los unos a los otros con el amor con que Dios nos ama.



Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María
Mayo 16



Todos sentimos, lamentablemente con demasiada frecuencia, la tentación de recurrir a la fuerza, a la imposición, cuando no se aceptan nuestros criterios o no se siguen nuestros pareceres, gustos o conveniencias.

Si en estos casos acudiéramos a pedir consejo a la dulce Madre del cielo, ella ciertamente nos llevaría por otros caminos: el de la bondad, el de la comprensión, el de la paciencia, el de la humildad.
Nunca se equivocan los que siguen los consejos e inspiraciones de la Madre celestial; por eso es muy conveniente preguntarse, antes de obrar, cómo obraría María Santísima.

Madre, que eres alivio en el dolor, sé tú el bálsamo en nuestras penas.


Padre  Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 17


¡Qué triste, qué infeliz puede llegar a sentirse quien vive alejado, o al menos olvidado, de la Madre celestial! A su lado, se sienten nítidamente los latidos de su maternal Corazón y ella nos participa el suave calor de su regazo.

Vivir la vida espiritual bajo la influencia de María es comunicarle calidez, alegría y deseo de perfeccionamiento, es vivir iluminado con la luz de un ideal que sostiene todos los esfuerzos, reaviva todos los entusiasmos, alegra la vida entera.

No te alejes, no te olvides de María; antes tenla presente en todos los momentos, en todas tus empresas, en todos tus júbilos y en todas tus tristezas. Con su presencia, hasta la pena se hará más llevadera.

Madre clemente, toda llena de bondad, acompáñame, no me dejes solo.



Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 18



La conversión es más propiamente una actitud que un acto, y se asemeja a la disponibilidad de María ante el Señor.

En efecto, ella no tuvo nunca nada de que arrepentirse, pero ella estuvo siempre en actitud de disponibilidad a la voluntad de Dios, actitud que ella mismo expresó con su palabra. “He aquí la servidora del Señor”.

No te contentes tú con el primer paso de la conversión, volviendo a Dios; aspira a una conversión permanente, a ponerte de cara a Dios, sin darle ya nunca más la espalda, a estar delante de Dios siempre de pie, en disposición de escuchar siempre su Palabra.

Madre de los pobres, que yo adquiera el verdadero espíritu de pobreza evangélica que me permita volver a Dios.


Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 19



El pensamiento de Dios es creador, san Juan nos afirma que todas las cosas han sido hechas por el Verbo de Dios.

Cuando  Dios pensó en María, pensó en ella como Madre del Dios-Redentor y la predestinó para tan sublime misión, de suerte que María no podía existir sino tal como fue pensada por Dios: como Madre del Dios-Redentor.

Indudablemente Dios también pensó en nosotros y nos destinó a cumplir una misión en la vida; no podemos frustrar los planes de Dios. Seamos lo que Él quiere que seamos; si no, no seremos nada.
Madre digna de ser amada, Dios te hizo buena para Él y para nosotros.

Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 20


Cuando el ángel se apareció a María, seguramente la encontró de rodillas, meditando la palabra de Dios proclamada por los profetas.
Adoptó esa actitud humilde que fue la que le mereció las complacencias del Altísimo; y, una vez que conoció el contenido del mensaje angélico, no se enorgulleció, antes bien ahondó más y más en sus sentimientos de humildad y se llamó a sí misma “la esclava, la servidora del Señor”.

Empequeñecerse a los ojos de Dios es la mejor forma de ganar su voluntad y de conseguir sus bendiciones.

Madre digna de ser admirada por las maravillas que Dios realizó en ti, queremos imitar tu admirable correspondencia a la gracia del Espíritu.


Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 21



Como elemento de cohesión en su Iglesia, Dios ha puesto a María Santísima, para que ella borre todas las diferencias que nos separan y nos alejan; lo puramente humano puede fallar, y por consiguiente, no llegar a unirnos de modo total y definitivo.

La unión estable solamente la da Dios: el amor al Padre Dios y al amor a la Madre celestial, María.

Por eso la unión de los hombres sigue siendo una utopía, porque no se la quiere fundamentar en Dios, en la fidelidad al amor de Dios y al amor de María.

Trabajemos, para que esa unión deje de ser utopía y se convierta en realidad.

Madre, de ti vino la salvación del mundo. Acércanos a tu Hijo, que es nuestra salvación.


Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María
Mayo 22



Si miramos la vida de María con ojos humanos, no hallaremos en ella brillo ni cosas llamativas; ella se santificó no precisamente por las cosas que hizo, sino por el espíritu de amor con que las realizó.
Lo que ella hizo fue lo que todas las mujeres de Israel hacían en aquella época; muchos hicieron cosas de mayor relevancia a los ojos de los hombres; pero el espíritu de amor que ella puso en sus cosas no lo alcanzaron quienes convivieron con la Virgencita de Nazaret.

Pero si tú estás destinado a hacer cosas que llamen la atención de los que te rodean, no estás por ello eximido de la santidad, pues en todas las cosas has de poner amor, mucho amor, y solamente amor.
Madre de los Apóstoles, a quienes transmitiste el espíritu de tu Hijo, que todos perseveremos unánimes en la oración contigo.


Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 23


Cada uno tiene su propia personalidad y su propia misión personal e intransferible sobre la tierra. La Virgen María tuvo la suya. Toda su vida halla explicación en la misión maternal que Dios le confió.
El sentido de nuestra vida también reside en aquello para lo que Dios nos ha creado y para lo cual nos dotó de determinadas cualidades, nos puso en tales circunstancias, nos rodeó de tales personas, hizo que influyeran en nuestra vida tales acontecimientos.

San Pablo dice que “en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman” (Rom 8,28); hagamos nosotros todo para gloria del Dios a quien amamos.

Madre, que respondiendo a la misión encomendada nos diste a tu Hijo Jesús, aliéntanos y acompáñanos para que nosotros seamos fieles a la misión que Dios nos ha encomendado.


Padre Alfonso Milagro






Los cinco minutos de María
Mayo 24



Invocar a María como “Auxilio de los cristianos” no es sino expresar con palabras lo que nuestra Madre celestial hace en nosotros.

En efecto, María es la gran auxiliadora del pueblo cristiano, que de ella recibe la protección contra las adversidades, el consuelo en sus penas, la fortaleza en las desgracias.

Si el hijo en todo momento de aflicción acude a su madre… ¡Cuánto más no hará el cristiano invocando a su Madre Santísima en el dolor! A esta celestial Señora nada le preocupa tanto como ayudar a sus hijos que a ella acuden con sencilla confianza y profundo amor.

“Madre, yo soy más feliz que tú, porque tú no tienes una madre que te ame como tú me amas” (Santa Teresita).

Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 25



Una madre nunca juzga al hijo, nunca condena su proceder; su maternal corazón la impulsa a hallar excusas y explicaciones para no juzgar y no condenar al hijo.

Si esto hace la madre terrena, podemos imaginar lo que hará la nuestra celestial.

A ella Dios no le ha encomendado la justicia sino la misericordia, no el castigo sino el perdón. Por eso, cuando la conciencia nos cargue con el peso del pecado, debemos acudir a ella implorando su perdón; siempre hallaremos su Corazón latiendo por nosotros, perdonándonos, amándonos.

Madre de todos, pero de un modo especial de los jóvenes, protégelos, porque ellos son la esperanza del mundo y de la Iglesia.


Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María
Mayo 26



Para ser devotos de María, a muchos les falta precisamente amarla no con frases y palabras sino con las obras y la vida.

Porque si se ama de veras y sin fingimientos, ese amor influye en toda la vida, ese amor es la consecuencia de lo que se piensa y lo que se dice es lógicamente consecuencia del amor.

Entonces se ama a María, se dice que se ama a María y se siente en verdad su devoción y su amor, porque ese amor es auténtico, veraz, sincero, profundo, vital.

Santa María de todos los momentos, que sepa santificarlos, haciendo la voluntad del Padre Dios.

Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María
Mayo 27



El cristianismo es la religión del amor; el amor, si es verdadero, rechaza todo lo que no es amor -el odio, la guerra, la violencia, la pasión, el egoísmo- y permite todo lo que implica amar, siempre que el amor no se lo prostituya confundiéndolo con una caricatura del amor.

Quizá por eso, porque la única enseñanza que nos legó el Maestro es el amor, San Lucas repite que la Virgen vivía todas las palabras y las obras de Jesús en su Corazón, como si nos quisiera afirmar que las vivió con amor.

Según la vivencia de amor que pongamos en nuestra vida, seremos o no cristianos.

Santa María de todas las razas  y culturas, que no separemos nosotros lo que Dios unió.



Padre Alfonso Milagro




Los cinco minutos de María 
Mayo 28


María oraba y escuchaba la voz de Dios.
Repetidas veces en el Salterio y en el libro del Cantar de los Cantares leemos la invitación de Yahvé: “Escucha, hija mía, mis palabras, abre tu corazón”.

María fue toda oídos, porque fue toda Corazón, fue toda silencio, porque fue toda oídos; fue toda Corazón, porque fue toda amor a su Dios y a los hombres, sus hermanos.

¡Qué importante es saber escuchar a Dios! Eso es orar.
Madre de todos los pueblos y naciones, que no pongamos barreras donde Dios abrió el camino.


Padre Alfonso Milagro



Los cinco minutos de María
Mayo 29



Sin par es tu gloria, pues de ti nació
el Dios de la hostia, cautivo de amor.
Danos, oh María, fuerza, amor y luz,
en el pan de vida, danos a Jesús.
Te materna mano preparó gentil,
Reina fiel del  hombre, nuestro gran festín;
tú dejaste el mundo, Madre celestial,
de tu seno el fruto, trocado en manjar.
Prepara, oh María, nuestro corazón
a ser cada día de Jesús mansión.
Madre de todos los tiempos, que hoy y siempre reine Jesús en el 
mundo.


Padre Alfonso Milagro





Los cinco minutos de María
Mayo 30



Te damos gracias, María. Virgen más bella que el sol, porque nos has dado al Cristo, porque nos has dado a Dios.

Que todos los ángeles bendigan a María, y espíritus celestiales bendigan al Señor.

Que la luna y el sol bendigan a María, y las claras estrellas bendigan a María, y que las nieves blancas bendigan al Señor.

Los hijos bendigamos a María, los hombres bendigamos al Señor.
Madre, que todas las edades te bendigan y alaben al Señor.


Padre Alfonso Milagro
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