jueves, 1 de agosto de 2019

NOVENA A SAN LORENZO DE ROMA, DEL 1 AL 9 DE AGOSTO

Novena a San Lorenzo
Oraciones para cada día de la novena, la puedes hacer tantas veces desees, de manera especial los días previos a su fiesta 
(1 al 9 de agosto)


Por: n/a | Fuente: parroquiaicm.wordpress.com 




Por la señal de la santa cruz...

Acto de Contrición para todos los días

Señor mio Jesucristo, Dios y hombre verdadero, me pesa de todo corazón de haber pecado, porque he merecido el infierno y he perdido el cielo, pero sobre todo porque te ofendí a ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendar y evitar las ocasiones próximas de pecado, confesarme y cumplir la penitencia. Confío en que me perdonarás, por tu infinita misericordia. Amén.

Oración a María Santísima para todos los días

Oh Reina de los ángeles y de los hombres, Purísima Virgen María, la más bella, encantadora y tierna de todas las criaturas hechas por Dios!

En Vos no hubo doblez, ni odio, ni engaño, ni calumnia, ni injusticia de ninguna clase, porque Dios quería a su Madre el ser más perfecto, para que nosotros sus hijos, imitando su manera de vivir, lleguemos a ser como ella.

Te damos gracias, ya que por Vos hemos recobrado la amistad de Dios que perdieron nuestros primeros padres en el Paraíso Terrenal.

Te alabamos porque Dios te escogió para ser su Madre y Madre nuestra.

Bendita seas porque en tu vientre purísimo Dios se hizo hombre para estar muy cerca de nosotros y de nuestros problemas.

Te rogamos Purísima Señora que nos enseñes a conocer verdaderamente a tu Hijo Jesucristo; a profundizar su Palabra que apasiona grandemente a quienes con sinceridad la meditan y la ponen en práctica.

Haz Señora, que cada día de esta Novena, aprendamos a comprender, amar y respetar y amar a nuestro prójimo. Amén

(Se rezan 3 Avemarías en honra a María Santísima, [una como hija del Padre, una como Madre del Hijo y una como esposa del Espíritu Santo])

Oraciones Final para todos los días

Concédenos, Omnipotente Dios y Señor que se apaguen en nosotros las llamas de nuestros vicios, así como concediste al Bienaventurado San Lorenzo que venciese el fuego de sus tormentos, por Jesucristo, Señor nuestro, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Oración
Dios nuestro que nos propones seguir como ejemplo a San Lorenzo, ayudanos ante todo a imitar sus virtudes, amar a Cristo y su palabra, amar como a nuestro pan de cada día y amar a nuestros hermanos y junto con eso, por su intercesión concédeme, si es tu voluntad, la gracia que te estoy pidiendo.

Se ha sabido que jamás alguien que ha acudido a Ti, ha quedado defraudado, por eso, Padrenuestro, pongo en tus manos a través de San Lorenzo mi humilde súplica.

Te lo pido por tu Hijo Jesucristo nuestro Señor Amén.

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Oración para el día primero
Mártir fortísimo de Jesucristo, Señor San Lorenzo que en testimonio del aprecio, que hacías de la dicha de ser cristiano, abandonaste las comunidades de tu casa y caminaste a Roma con el deseo de instituirte allí como en centro de la cristiana religión y de sus verdades; alcánzame de Dios ya que infiel yo a las promesas que hice en el bautismo, he regenerado tantas veces del nombre cristiano y lo he afrentado con mis culpas, lave ahora con lagrimas de verdadera penitencia tan abominables manchas y me ajuste con mis buenas obras al arancel de la virtudes que pide la fe en Jesucristo. ¡Oh Santo mío, San Lorenzo, no desprecies mi suplicas, no te hagas sordo a mi clamores; mira que aunque miserable pecador, pero aún confieso la misma fe que tu confesaste, aún adoro al mismo Dios, por quién tu diste la vida, a quién yo deseo agradar y servir mientras viva, para después de mi muerte gozarle eternamente. Amén.

(Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías con su Gloria, Oración final)
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Oración para el día segundo
Mártir fortísimo de Jesucristo, Señor San Lorenzo que animado en la virtud de la esperanza, anisabas el martirio, esperando firmemente que por este medio ibas a conmutar una vida caduca y transitoria por una eternidad de bienes y de glorias, Qué gozo tan excesivo el que llena ahora tu corazón al ver que no te salió vana tu esperanza y que son mayores las delicias, que percibes, que lo que tú te imaginaste. Y podrás escuchar sin moverte a compasión los clamores con los que llamo desde este valle de miserias. No, has de alcanzar de Dios una firme y viva esperanza para que olvidado de los gustos criminales a que me inducen mis pasiones, me disponga con práctica de las virtudes y me haga digno de entrar a las eternas delicias de la gloria. Amén.

(Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías con su Gloria, Oración final)
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Oración para el día tercero
Fortísimo Mártir de Jesucristo, Santo San Lorenzo, que para dar la prueba mayor, que pide el divino maestro de una excelente caridad, ofreciste la vida por tu amado; propiedad inseparable de la divina caridad es anhelar a que ardan todos en amor del objeto que ella ama; pues ves aquí que no es otra mi súplica, encamina tu protección solo a encender mi corazón en el fuego de amor a mis prójimos.

Mira, Santo mío, que hoy llego a ti, desengañado y arrepentido de haber puesto mi amor en las criaturas, no quiero ya poner mi amor, sino en Dios. Por el amor de Dios que arde en tu pecho tan vivamente, te pido que me alcances de Dios, apague en mi alma el fuego de mis pasiones y encienda el de su amor, por toda la eternidad. Amén.

(Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías con su Gloria, Oración final)

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Oración para el día cuarto
Fortísimo Mártir de Jesucristo, Santo San Lorenzo, cuya angelical pureza te hizo acreedor al alto ministro de distribuir entre los fieles el Pan de los ángeles, la Sagrada comunión, cuando celebraba el sumo pontífice el sacrificio de la misa, trae ahora a tu memoria, Santo mío, cuan gustoso y agradable era tu piedad, alimentar con este pan del cielo a los fieles, que llegaban a pedírtelo. Pues no se ha apagado esta piedad, antes allá en la patria celestial se ha aumentado y perfeccionado, atiende, Santo mío, a las ansias y el fervor con el que llego a pedirte que me alcances de Dios, la pureza de alma y cuerpo que necesito tanto, que tanto deseo, por la que suspiro y la que solamente puede hacerme digno de alimentarme con el Pan, que hace y engendra vírgenes y la única que puede introducirme a las bodas, las cuales sólo entran los limpios de corazón. Amén

(Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías con su Gloria, Oración final)

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Oración para el día Quinto
Fortísimo Mártir de Jesucristo, Santo San Lorenzo, cuya misericordia y compasión con los pobres, te granjeó la confianza del Pontífice, y te puso en las manos los tesoros que en la iglesia se guardaban para el socorro de los necesitados y mendigos; ¿De qué medio más eficaz, puedo valerme para obligarte a socorrerme, que de acordarte de aquella alegría y aquel gran gusto, que sentía tu corazón ala largar el brazo para dar a pobre su socorro? Mayores son las riquezas que ahora tienes en tus manos, mayor es mi necesidad, que la del otro cualquier pobre, pues ¿Por qué no has de darme el consuelo y la gloria de socorrer mi necesidad? Mira mi alma tan pobre de virtudes, tan cargada de necesidades y de culpas, alcánzame de Dios el socorro de su gracia y poder aparecer en su presencia. Amén.

(Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías con su Gloria, Oración final)

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Oración para el día Sexto
Fortísimo Mártir de Jesucristo, Santo San Lorenzo, que con celestial prudencia al tirano, que ansiaba las riquezas de la iglesia, que se había confiado a tu custodia, le pusiste delante una multitud de pobres para hacerle ver que la iglesia de Jesucristo destina sus tesoros para socorrer a los pobres y necesitados; firmemente estoy persuadido a que, si en aquel trance me hubiera agregado yo a la tropa de de pobres, no me hubieras despedido; pues ¿ por qué he de recelar que ahora, que me acojo a tu piedad y que sé que me estás favorecido no me has de atender y socorrerme? No, no lo recelo, Santo mío, no lo temo. Espero me presentes en el tribunal de Dios como uno de los más fieles y más necesitados de los pobres y me alcances de su misericordia el remedio de mis necesidades. Amén.

(Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías con su Gloria, Oración final)

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Oración para el día Séptimo
Fortísimo Mártir de Jesucristo, Santo San Lorenzo, cuya profunda humildad te hacia predicar que era indigno el martirio, cuando Dios pública tu santidad con la voz de los prodigios, que obraba el por ti dando vista a los ciegos, y alumbrando con la luz de la fe a los paganos; no tienes ahora que temer a los vientos nocivos de la vanagloria y la soberbia ; sin riesgo alguno de vanidad puedes hacer el prodigio de que mi alma ciega infelizmente por sus culpas y obscurecida en ella la luz de la razón, abra los ojos al desengaño y conozca que no hay otra felicidad que la de amar a Dios; ilumina, Santo mío, mi entendimiento para que vea la luz clara de la verdad y encendida mi voluntad para que la ame y la abrace y no la deje por toda la eternidad. Amén.

(Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías con su Gloria, Oración final)

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Oración para el día Octavo
Fortísimo Mártir de Jesucristo, Santo San Lorenzo, cuya fe hacia la sagrada Eucaristía, era tan viva, que creíste que recibiéndola en la víspera del martirio y comulgando con ella los demás que estaban contigo en la cárcel, quedarían fortalecidos y robustos para sufrir los tormentos que el tirano les tenia preparados; en esa misma fe, en esa misma herencia vivo yo; creo firmemente que el plan celestial da aliento y fortaleza a los que igualmente la reciben para vencer todo cuanto se oponga a la fe y a la ley de Dios, así como espero conseguir por los méritos de mi Señor Jesucristo  y por tu intercesión, pues del Todopoderoso la gracia, que necesito para recibirle dignamente y para ir a adorarlo por una eternidad. Amén.

(Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías con su Gloria, Oración final)

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Oración para el día Noveno
Fortísimo Mártir de Jesucristo, Santo San Lorenzo, ¿Qué voces serian bastantes para darte el parabién de la felicidad que gozas?. Pasaron en pocos instantes los acerbos dolores del fuego, en que te arrojó el tirano y ahora en premio de tu fortaleza, te miras anegado en un océano de delicias y bienaventuranzas. Una y mil veces te repito mis plácemes; pero si aún entre los hombres miserables se estila hacer un obsequio a quién da los parabienes, tu a quién la caridad divina hace tan generoso ¿Qué obsequio a mi favor determinas hacerme? Yo no quiero otro, Santo mío no pido, ni apetezco otro, que el de la virtud de la fortaleza que no redime al ímpetu de mis desordenadas pasiones, para resistir las llamas de la concupiscencia y apetitos y para mantenerme en gracia de mi Dios, para poder ir darle alabanza por toda la eternidad. Amén.

(Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías con su Gloria, Oración final)


LECTURAS BÍBLICAS DE HOY JUEVES 1 DE AGOSTO DE 2019


Lecturas de hoy Jueves de la 17ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, jueves, 1 de agosto de 2019


Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (40,16-21.34-38):

En aquellos días, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado. El día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés construyó el santuario, colocó las basas, puso los tablones con sus trancas y plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Colocó el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los varales y la cubrió con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había posado sobre ella, y la gloria del Señor llenaba el santuario. Cuando la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento, en todas las etapas. Pero, cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban hasta que se alzase. De día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.

Palabra de Dios
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Salmo
Sal 83,3.4.5-6a.8a.11 

R/. ¡Qué deseables son tus moradas, 
Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume 
y anhela los atrios del Señor, 
mi corazón y mi carne 
retozan por el Dios vivo. R/.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; 
la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: 
tus altares, Señor de los ejércitos, 
Rey mío y Dios mío. R/.

Dichosos los que viven en tu casa, 
alabándote siempre. 
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza; 
caminan de baluarte en baluarte. R/.

Vale más un día en tus atrios 
que mil en mi casa, 
y prefiero el umbral de la casa de Dios 
a vivir con los malvados. R/.

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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,47-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos les contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy jueves, 1 de agosto de 2019
CR


Queridos amigos:

Juzgar es, en muchas ocasiones, separar por medio de la negación: “Tomás no es músico” equivale a “Tomás no pertenece al conjunto de los músicos”. Pues bien, como recordábamos el martes, el juicio le corresponde solo a Dios. El evangelista lo presenta como tarea de los ángeles, que son a modo de delegados de Dios, y cuya mención es a veces una forma de aludir a Él a la vez que se omite por respeto su nombre. Solo Él sabe quién pertenece al “conjunto” de los suyos y quién no. Y –como ya indicábamos anteayer– hay que dejar que Él, al final de la historia, lleve a cabo ese juicio que es cometido suyo, y solo suyo; o que, en la parábola del juicio de las naciones, es obra del Hijo del hombre, que separa las ovejas de las cabras.

Nosotros, ahora, a la luz del evangelio, separemos las buenas opciones y las malas, ejercicio para el que podemos pedir el don del discernimiento; a la hora de actuar según lo discernido, pidamos amor y energía para llevar a cabo las buenas opciones; en todo, pidamos confianza para esperar que el Señor nos acoja en su amor recreador. Y oremos, en fin, con Ignacio de Loyola: «No permitas que nos separemos de ti. En la hora de nuestra muerte, llámanos, y mándanos ir a ti, para que con tus santos te alabemos. Amén».

SANTORAL DE HOY 1 DE AGOSTO DE 2019

Félix de Girona, SantoFélix de Girona, Santo
Mártir, 1 de agosto
Vicente Montserrat Millán, BeatoVicente Montserrat Millán, Beato
Sacerdote y Mártir, 1 de agosto
Fe, Esperanza y Caridad SantasFe, Esperanza y Caridad Santas
Mártires, 1 de agosto,
Gerhard (Gerardo) Hirschfelder, BeatoGerhard (Gerardo) Hirschfelder, Beato
Sacerdote y Mártir, 1 de agosto
Ethelwold, SantoEthelwold, Santo
Obispo, 1 de agosto
Emerico de Quart, BeatoEmerico de Quart, Beato
Obispo, 1 de agosto
Pedro Fabro (o Favre), SantoPedro Fabro (o Favre), Santo
Primer Sacerdote Jesuita, 1 de agosto
Gaudencio (Benito Iñiguez de Heredia Alzola), BeatoGaudencio (Benito Iñiguez de Heredia Alzola), Beato
Religioso y Mártir, 1 de agosto
Siete Hermanos Macabeos,  SantosSiete Hermanos Macabeos, Santos
Mártires, 1 de agosto
Juan Bufalari de Rieti, BeatoJuan Bufalari de Rieti, Beato
Eremita Agustino, 1 de agosto
Alfonso María de Ligorio, SantoAlfonso María de Ligorio, Santo
Memoria Litúrgica, 1 de agosto

FELIZ JUEVES




miércoles, 31 de julio de 2019

SAN IGNACIO DE LOYOLA, 31 DE JULIO


San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús 
Redacción ACI Prensa




El 31 de julio es la fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, conocida como los jesuitas, orden que desempeñó un importante papel en la contrarreforma. El santo maestro de los discernimientos de espíritu es además patrono de los ejercicios espirituales, de los retiros y de los soldados.

El proceso de conversión de San Ignacio se inició al leer el libro “Vida de Cristo”, así como “Flos sanctórum”. Al reflexionar sobre estas lecturas y la vida de los santos se cuestionaba a sí mismo: "¿Y si yo hiciera lo mismo que San Francisco o que Santo Domingo?".

San Juan Pablo II señalaba que “Ignacio supo obedecer cuando, en pleno restablecimiento de sus heridas, la voz de Dios resonó con fuerza en su corazón. Fue sensible a la inspiración del Espíritu Santo".

"Ad Maiorem Dei Gloriam", que quiere decir en latín "Para mayor gloria de Dios" era el lema con que más se le identifica al santo, así como “Ruégale a Dios por todos los que como tú deseamos extender el Reino de Cristo, y hacer amar más a nuestro Divino Salvador”.

Una de las grandes obras dejadas por San Ignacio es el libro “Ejercicios espirituales”. El Papa Pío XI indicó en una oportunidad que el método ignaciano de oración "guía al hombre por el camino de la propia abnegación y del dominio de los malos hábitos a las más altas cumbres de la contemplación y el amor divino".

El Papa Francisco, el primer Pontífice jesuita en la historia de la Iglesia, al celebrar la fiesta de su fundador en el 2013 reflexionó y recordó a sus hermanos de la Compañía el lema que los identifica "Iesus Hominum Salvator", que los llama a tener siempre como centro a Cristo y a la Iglesia, a quienes deben servir.

San Ignacio falleció el 31 de julio de 1556. Paulo V lo beatificó en 1609 y fue canonizado por Gregorio XV en 1622. En la ciudad de Roma (Italia) se veneran los restos del santo en la Iglesia del Gesù.



Carrera Militar


Entró a la carrera militar, pero en 1521, a la edad de 30 años, siendo ya capitán, fue gravemente herido mientras defendía el Castillo de Pamplona. Al ser herido su jefe, la guarnición del castillo capituló ante el ejército francés. Los vencedores lo enviaron a su Castillo de Loyola a que fuera tratado de su herida. Le hicieron tres operaciones en la rodilla, dolorosísimas, y sin anestesia; pero no permitió que lo atasen ni que nadie lo sostuviera. Durante las operaciones no prorrumpió ni una queja. Los médicos se admiraban. Para que la pierna operada no le quedara más corta le amarraron unas pesas al pie y así estuvo por semanas con el pie en alto, soportando semejante peso. Sin embargo quedó cojo para toda la vida.

A pesar de esto Ignacio tuvo durante toda su vida un modo muy elegante y fino para tratar a toda clase de personas. Lo había aprendido en la Corte en su niñez.

Mientras estaba en convalecencia pidió que le llevaran novelas de caballería, llenas de narraciones inventadas e imaginarias. Pero su hermana le dijo que no tenía más libros que "La vida de Cristo" y el "Año Cristiano", o sea la historia del santo de cada día.

Y le sucedió un caso muy especial. Antes, mientras leía novelas y narraciones inventadas, en el momento sentía satisfacción pero después quedaba con un sentimiento horrible de tristeza y frustración . En cambio ahora al leer la vida de Cristo y las Vidas de los santos sentía una alegría inmensa que le duraba por días y días. Esto lo fue impresionando profundamente.

Y mientras leía las historias de los grandes santos pensaba: "¿Y por qué no tratar de imitarlos? Si ellos pudieron llegar a ese grado de espiritualidad, ¿por qué no lo voy a lograr yo? ¿Por qué no tratar de ser como San Francisco, Santo Domingo, etc.? Estos hombres estaban hechos del mismo barro que yo. ¿Por qué no esforzarme por llegar al grado que ellos alcanzaron?". Y después se iba a cumplir en él aquello que decía Jesús: "Dichosos los que tienen un gran deseo de ser santos, porque su deseo se cumplirá" (Mt. 5,6), y aquella sentencia de los psicólogos: "Cuidado con lo que deseas, porque lo conseguirás".



Su Conversión


Mientras se proponía seriamente convertirse, una noche se le apareció Nuestra Señora con su Hijo Santísimo. La visión lo consoló inmensamente. Desde entonces se propuso no dedicarse a servir a gobernantes de la tierra sino al Rey del cielo.

Apenas terminó su convalecencia se fue en peregrinación al famoso Santuario de la Virgen de Monserrat. Allí tomó el serio propósito de dedicarse a hacer penitencia por sus pecados. Cambió sus lujosos vestidos por los de un pordiosero, se consagró a la Virgen Santísima e hizo confesión general de toda su vida.

Y se fue a un pueblecito llamado Manresa, a 15 kilómetros de Monserrat a orar y hacer penitencia, allí estuvo un año. Cerca de Manresa había una cueva y en ella se encerraba a dedicarse a la oración y a la meditación. Allá se le ocurrió la idea de los Ejercicios Espirituales, que tanto bien iban a hacer a la humanidad.

Después de unos días en los cuales sentía mucho gozo y consuelo en la oración, empezó a sentir aburrimiento y cansancio por todo lo que fuera espiritual. A esta crisis de desgano la llaman los sabios "la noche oscura del alma". Es un estado dificultoso que cada uno tiene que pasar para que se convenza de que los consuelos que siente en la oración no se los merece, sino que son un regalo gratuito de Dios. Luego le llegó otra enfermedad espiritual muy fastidiosa: los escrúpulos. O sea el imaginarse que todo es pecado. Esto casi lo lleva a la desesperación.

Pero iba anotando lo que le sucedía y lo que sentía y estos datos le proporcionaron después mucha habilidad para poder dirigir espiritualmente a otros convertidos y según sus propias experiencias poderles enseñar el camino de la santidad. Allí orando en Manresa adquirió lo que se llama "Discreción de espíritus", que consiste en saber determinar qué es lo que le sucede a cada alma y cuáles son los consejos que más necesita, y saber distinguir lo bueno de lo malo. A un amigo suyo le decía después: "En una hora de oración en Manresa aprendí más a dirigir almas, que todo lo que hubiera podido aprender asistiendo a universidades".

En 1523 se fue en peregrinación a Jerusalén, pidiendo limosna por el camino. Todavía era muy impulsivo y un día casi ataca a espada a uno que hablaba mal de la religión. Por eso le aconsejaron que no se quedara en Tierra Santa donde había muchos enemigos del catolicismo. Después fue adquiriendo gran bondad y paciencia.


Sus estudios


A los 33 años empezó como estudiante de colegio en Barcelona, España. Sus compañeros de estudio eran mucho más jóvenes que él y se burlaban mucho. El toleraba todo con admirable paciencia. De todo lo que estudiaba tomaba pretexto para elevar su alma a Dios y adorarlo.

Después pasó a la Universidad de Alcalá. Vestía muy pobremente y vivía de limosna. Reunía niños para enseñarles religión; hacía reuniones de gente sencilla para tratar temas de espiritualidad, y convertía pecadores hablándoles amablemente de lo importante que es salvar el alma.

San Ignacio de Loyola fue acusado injustamente ante la autoridad religiosa y estuvo dos meses en la cárcel. Después lo declararon inocente, pero había gente que lo perseguía. El consideraba todos estos sufrimientos como un medio que Dios le proporcionaba para que fuera pagando sus pecados. Y exclamaba: "No hay en la ciudad tantas cárceles ni tantos tormentos como los que yo deseo sufrir por amor a Jesucristo".

Se fue a Paris a estudiar en su famosa Universidad de La Sorbona. Allá formó un grupo con seis compañeros que se han hecho famosos porque con ellos fundó la Compañía de Jesús. Ellos son: Pedro Fabro, Francisco Javier, Laínez, Salnerón, Simón Rodríguez y Nicolás Bobadilla. Recibieron doctorado en aquella universidad y daban muy buen ejemplo a todos.

Los siete hicieron votos o juramentos de ser puros, obedientes y pobres, el día 15 de Agosto de 1534, fiesta de la Asunción de María. Se comprometieron a estar siempre a las órdenes del Sumo Pontífice para que él los emplease en lo que mejor le pareciera para la gloria de Dios.

Se fueron a Roma y el Papa Pablo III les recibió muy bien y les dio permiso de ser ordenados sacerdotes. Ignacio, que se había cambiado por ese nombre su nombre antiguo de Íñigo, esperó un año desde el día de su ordenación hasta el día de la celebración de su primera misa, para prepararse lo mejor posible a celebrarla con todo fervor.

San Ignacio se dedicó en Roma a predicar Ejercicios Espirituales y a catequizar al pueblo. Sus compañeros se dedicaron a dictar clases en universidades y colegios y a dar conferencias espirituales a toda clase de personas. Se propusieron como principal oficio enseñar la religión a la gente.



Compañía de Jesús


En 1540 el Papa Pablo III aprobó su comunidad llamada "Compañía de Jesús" o "Jesuitas". El Superior General de la nueva comunidad fue San Ignacio hasta su muerte.

En Roma pasó todo el resto de su vida.

Era tanto el deseo que tenía de salvar almas que exclamaba: "Estaría dispuesto a perder todo lo que tengo, y hasta que se acabara mi comunidad, con tal de salvar el alma de un pecador".

Fundó casas de su congregación en España y Portugal. Envió a San Francisco Javier a evangelizar el Asia. De los jesuitas que envió a Inglaterra, 22 murieron martirizados por los protestantes. Sus dos grandes amigos Laínez y Salmerón fueron famosos sabios que dirigieron el Concilio de Trento. A San Pedro Canisio lo envió a Alemania y este santo llegó a ser el más célebre catequista de aquél país. Recibió como religioso jesuita a San Francisco de Borja que era rico político, gobernador, en España. San Ignacio escribió más de 6 mil cartas dando consejos espirituales.

El Colegio que San Ignacio fundó en Roma llegó a ser modelo en el cual se inspiraron muchísimos colegios más y ahora se ha convertido en la célebre Universidad Gregoriana. Los jesuitas fundados por San Ignacio llegaron a ser los más sabios adversarios de los protestantes y combatieron y detuvieron en todas partes al protestantismo. Les recomendaba que tuvieran mansedumbre y gran respeto hacia el adversario pero que se presentaran muy instruidos para combatirlos. El deseaba que el apóstol católico fuera muy instruido.

El libro más famoso de San Ignacio se titula: "Ejercicios Espirituales" y es lo mejor que se ha escrito acerca de cómo hacer bien los santos ejercicios. En todo el mundo es leído y practicado este maravilloso libro. Duró 15 años escribiéndolo.

Su lema era: "Todo para mayor gloria de Dios". Y a ello dirigía todas sus acciones, palabras y pensamientos: A que Dios fuera más conocido, más amado y mejor obedecido.

En los 15 años que San Ignacio dirigió a la Compañía de Jesús, esta pasó de siete socios a más de mil. A todos y cada uno trataba de formarlos muy bien espiritualmente.

Como casi cada año se enfermaba y después volvía a obtener la curación, cuando le vino la última enfermedad nadie se imaginó que se iba a morir, y murió súbitamente el 31 de julio de 1556 a la edad de 65 años.

En 1622 el Papa lo declaró Santo y después Pío XI lo declaró Patrono de los Ejercicios Espirituales en todo el mundo. Su comunidad de Jesuitas es la más numerosa en la Iglesia Católica.

9 DATOS SOBRE LA VIDA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA Estás publicand


9 datos sobre la vida de San Ignacio de Loyola que debes conocer
Redacción ACI Prensa






El 31 de julio se celebra la festividad de San Ignacio de Loyola. Aquí te presentamos algunos de los datos que marcaron la vida de uno de los santos más famosos de la Iglesia, fundador de la Compañía de Jesús y creador de los ejercicios espirituales.

1. Fue un noble

Iñigo de Loyola (no tomaría el nombre de ‘Ignacio’ hasta después de sus estudios en París) venía de una familia noble y antigua del País Vasco.

De esa familia, un cronista escribiría más tarde: “Los Loyolas fueron una de las familias más desastrosas que nuestro país tuvo que soportar, una de esas familias vascas que portaba un escudo de armas sobre su puerta principal, para justificar mejor las fechorías que eran el tejido y el patrón de su vida”.

2. Fue libertino

La situación sociopolítica en el País Vasco feudal del siglo XVI, en la parte más occidental de los Pirineos, era sumamente violenta. Como algunos nobles de la época, Ignacio era conflictivo, violento y vivía una sexualidad irresponsable.

El soldado español convertido en místico puede ser el único santo con antecedentes policiales de peleas nocturnas (obviamente antes de su conversión).

3. Casi muere en batalla


En 1519, a los 28 años, Ignacio exigió que su pequeño grupo de soldados luchara contra una fuerza invencible de 12.000 tropas francesas en Pamplona, ​​España. Su valor (u obstinación) le valió una bala de cañón en las piernas, que destrozó una y dañó gravemente la otra.

Los valores de caballero que poseía eran tan elevados que dieron como resultado un largo período de convalecencia en la casa familiar Loyola. Este período cambió su vida, y el mundo, para siempre.

4. Se convirtió al catolicismo leyendo libros espirituales

Mientras convalecía leyó textos sobre la vida de Cristo y los santos y decidió imitarlos. Una noche se le apareció la Virgen María con su Hijo y desde entonces se propuso servir al Rey del Cielo.

Un dato curioso es que antes de la invención de marcadores, copió pasajes de la vida de Cristo y los de los santos: las palabras de Jesús fueron inscritas en rojo y las de su Santísima Madre en azul.

5. Su congregación iba a llamarse la “Compañía de María”

Después de su conversión la Virgen se le apareció hasta en treinta ocasiones. Fueron tantas que Ignacio quiso llamar a su nueva orden originalmente “la Compañía de María”.

Apenas terminó su convalecencia se fue en peregrinación al famoso Santuario de la Virgen de Monserrat. Allí tomó el serio propósito de dedicarse a hacer penitencia por sus pecados. Cambió sus lujosos vestidos por los de un pordiosero, se consagró a la Virgen Santísima e hizo confesión general de toda su vida.

6. Se convirtió en un mendigo

Ignacio pensó largamente sobre los “espíritus” en su vida: los espíritus que conducen a Dios y los espíritus nacidos del diablo. Esto lo estimuló a vivir de una manera que los historiadores han llamado su período de peregrinación.

Durante este tiempo, estaba resuelto a renunciar a los placeres mundanos. Se puso un sayal y zapatos con suela de cuerda.


7. Quiso convertir musulmanes

Al poco tiempo de completar los  ejercicios espirituales, Ignacio declaró: “¡Dios quiere que convierta a los musulmanes!”. Fue hasta Tierra Santa en 1523, donde predicaba en las calles enérgicamente y evangelizaba a todos los que podía.

A pesar del entusiasmo solo se quedó un año porque le enfurecía la presencia de los mahometanos. Regresó a España y estudió latín, lógica, física y teología. También evangelizaba a niños y organizaba reuniones.

8. Sus compañeros fueron llamados “Diablos”

Los primeros compañeros que tuvo en la Compañía de Jesús, fundada en 1540, fueron descritos como los Siete Diablos Españoles, no en ese momento, sino en el siglo XIX por un historiador inglés.

Los compañeros (en realidad eran seis y no todos eran españoles) se habían encontrado con Ignacio durante sus estudios en París y se reunieron en Roma para convertirse en el núcleo de la futura de la Compañía. En menos de un siglo, Ignacio y Francisco Xavier serían canonizados.

9. Cuando murió ya había miles de jesuitas

Ignacio vivió sus últimos años en una pequeña habitación en Roma. Desde allí gobernó la Compañía de Jesús y fue testigo de su crecimiento: de solo 6 jesuitas en 1541 pasaron a 10.000 en 1556, el año de su fallecimiento.

Los jesuitas se expandieron por toda Europa, India y Brasil durante esos años.

AUSCHWITZ DIFUNDE FOTOS HISTÓRICAS DEL SACRIFICIO DE SAN MAXIMILIANO KOLBE


Auschwitz difunde fotos históricas del sacrificio de San Maximiliano Kolbe
Redacción ACI Prensa





El pasado 29 de julio la página oficial del memorial Auschwitz publicó algunas fotos históricas del sacrificio de San Maximiliano Kolbe, quien murió en ese campo de concentración nazi el 14 de agosto de 1941. 


La cuenta oficial de Twitter del Memorial de Auschwitz recordó que el 29 de julio de 1941, después de que el prisionero polaco Zygmunt Pilawski intentara huir, las fuerzas de seguridad de la SS seleccionaron a 10 prisioneros para que murieran de hambre, como represalia por este acto.

Uno de estos presos que morirían de hambre era Franciszek Gajowniczek, que pidió clemencia. El sacerdote Maximiliano Kolbe se ofreció a cambiarse por él y morir en su lugar. 



En un hilo de Twitter, el Memorial de Auschwitz ha publicado las fotos tanto de Zygmunt Pilawski, que intentó escapar y que produjo la represalia de la SS por la que murió San Maximiliano Kolbe. 



Según explican, Zygmunt no consiguió escapar, sino que fue arrestado de nuevo el 25 de junio de 1942 y murió por varios disparos el 31 de julio de ese mismo año.

También han publicado las fotos de Franciszek Gajowniczek, quien fue salvado por San Maximiliano Kolbe al cambiarse por él.

San Pablo VI lo declaró beato y fue canonizado por San Juan Pablo II, quien dijo que “Maximiliano Kolbe hizo como Jesús, no sufrió la muerte sino que donó la vida”.

El 19 de julio de 2016, durante su visita a Polonia por la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco vistió la “celda del hambre” donde fue encerrado San Maximiliano Kolbe hasta el día de su muerte.

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY MIÉRCOLES 31 DE JULIO DE 2019


Lecturas de hoy Miércoles de la 17ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, miércoles, 31 de julio de 2019



Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (34,29-35):

Cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas de la alianza en la mano, no sabía que tenía radiante la piel de la cara, de haber hablado con el Señor. Pero Aarón y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de la cara radiante y no se atrevieron a acercarse a él. Cuando Moisés los llamó, se acercaron Aarón y los jefes de la comunidad, y Moisés les habló. Después se acercaron todos los israelitas, y Moisés les comunicó las órdenes que el Señor le había dado en el monte Sinaí. Y, cuando terminó de hablar con ellos, se echó un velo por la cara. Cuando entraba a la presencia del Señor para hablar con él, se quitaba el velo hasta la salida. Cuando salía, comunicaba a los israelitas lo que le habían mandado. Los israelitas veían la piel de su cara radiante, y Moisés se volvía a echar el velo por la cara, hasta que volvía a hablar con Dios.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 98

R/. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es santo. R/.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor,
y él respondía. R/.

Dios les hablaba 
desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos
y la ley que les dio. R/.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,44-46):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.»

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 31 de julio de 2019
 CR


Queridos amigos:

No, el reino de Dios, las cosas de Dios, no son cantidades despreciables. Ni son como materia desdeñable, bisutería, baratijas. Son lo más valioso. Ningún precio es demasiado alto para obtenerlas, hay que venderlo todo. Recordamos el proverbio: «Quien quiere comprar a Dios y se guarda el último céntimo, es un tonto, porque a Dios solo se le compra con el último céntimo».

A esto se lo llama “el principio del todo” (G. Lohfink) o la norma de la totalidad. Los santos lo han vivido. Basta espigar unos pocos ejemplos: «mi Dios y mi todo» (San Francisco de Asís, y lema de los franciscanos); «ámalo totalmente» (Clara de Asís); «tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y poseer; vos me lo disteis, a vos, Señor, lo torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad; dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta» (Ignacio de Loyola, cuya memoria celebrábamos ayer); «Ya toda me entregué y di / y de tal suerte he trocado / que mi Amado es para mí / y yo soy para mi amado» (Teresa de Ávila); «A Dios toda la gloria, al prójimo toda la alegría, a mí todos los sacrificios» (María Bertila Boscardin).

¿Estamos dispuestos a vivir la economía del todo? ¿Nos asusta ese principio?
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