miércoles, 8 de noviembre de 2017

ORACIÓN A SAN ADEODATO I


Oración a San Adeodato I


Padre bueno y misericordioso.
Te pedimos por intercesión de tu representante en la tierra Adeodato I, a quien llamaste a servirte como Pastor de tu Iglesia, que al igual que él sepamos hacer tu voluntad por el tiempo que desees tenernos en esta tierra, con firmeza, alegría, esperanza y misericordia.
Por los méritos de tu hijo Jesucristo.
Amén

SAN ADEODATO I, LXVIII PAPA, 8 NOVIEMBRE

Adeodato, Santo
Adeodato, Santo

LXVIII Papa, 8 Noviembre 


Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina04 



El Papa Adeodato I, o Deusdedit, fue pontífice en un momento en que se empezaba a sentir cada vez más claro y fuerte el sentimiento de intolerancia y de independencia hacia el poder bizantino.

Hubo levantamientos en Rávena, en Nápoles y en la misma Roma. Los territorios gobernados por los Lombardos. por lo contrario, gozaban de cierta tranquilidad.

Pocas son las noticias históricas: hijo del subdiácono romano Esteban, fue durante cuarenta años sacerdote en Roma antes de suceder en la cátedra pontificia al Papa Bonifacio IV el 19 de octubre del 615.

Murió en noviembre del 618, amado y llorado por los romanos, que pudieron apreciar el buen corazón durante las grandes calamidades que atormentaron a Roma durante los tres años de su pontificado: el terremoto, que dio el golpe de gracia a los marmóreos edificios del Foro, ya desbastados por las continuas invasiones de los bárbaros, y una terrible epidemia llamada elefancía. 

Fue el primer Papa que estableció con testamento donaciones para distribuir al pueblo con ocasión de los funerales del sumo pontífice. En Roma el Papa no sólo era el obispo y el pastor espiritual, sino también el guía civil, el juez, el supremo magistrado, el que garantizaba el orden. A la muerte de todo pontífice los romanos se sentían sin protección, expuestos a las invasiones de los bárbaros nórdicos o a las venganzas del imperio de Oriente. La teoría medieval de los "dos soles", el Papa y el emperador, que deberían gobernar unidos al mundo cristiano, no era aceptada en Constantinopla.

El Papa Adeodato se demostró un hábil mediador y paciente interlocutor con el otro "sol" que en realidad de verdad fue muy poco solícito con Italia, excepción hecha de la vez que envió al exarca Eleuterio a dominar la revolución de Ravena y de Nápoles. Fue la única ocasión en que el Papa Adeodato, ocupado en aliviar la suerte de los habitantes de Roma por las calamidades ya referidas, tuvo un contacto, aunque indirecto, con el emperador. 

Tuvo fama de ser un taumaturgo: curaba las formas más graves de peste con sólo apoyar sus labios sobre las llagas inmundas de los enfermos. Baronio pone en el Martirologio Romano un episodio que confirma la fama de santidad que rodeaba al venerable pontífice "dado por Dios" (como dice la etimología del nombre) como guía de los cristianos en una época tan atormentada: durante una de sus visitas a los enfermos, los más abandonados, esto es lo más atacados por la terrible enfermedad de la lepra, habría curado a uno de estos infelices después de haberlo abrazado y besado cariñosamente.

El Liber pontificalis, recordando dos hechos de su pontificado, afirma que Adeodato amó mucho a su clero, al que defendió respecto del clero monástico o regular, privilegiado desde cuando Gregorio Magno les había confiado a los monjes importantes cargos en el apostolado misionero y en la misma organización eclesial. El segundo hecho se refiere a la facultad de celebrar una segunda misa el mismo día (binación).

De él se conoce el sello de plomo con el que solía marcar los documentos oficiales: el Buen Pastor entre las ovejas y los símbolos cristológicos de alfa y omega. Fue el primero que lo usó. Su forma es redonda, grande como una moneda y en latín se llama bulla, de la que deriva bula. Dejó un regalo de plata a cada clérigo presente en sus funerales.

SANTORAL DE HOY MIÉRCOLES 8 NOVIEMBRE 2017

Antolín Pablos Villanueva, BeatoAntolín Pablos Villanueva, Beato
Sacerdote y Mártir, 8 de noviembre
Manuel Sanz Dominguez, BeatoManuel Sanz Dominguez, Beato
Sacerdote y Mártir, 8 de noviembre
Isaías Boner, BeatoIsaías Boner, Beato
Sacerdote Agustino, 8 Noviembre
Juan Duns Escoto, BeatoJuan Duns Escoto, Beato
Doctor Sutil, 8 Noviembre
Adeodato, SantoAdeodato, Santo
LXVIII Papa, 8 Noviembre
Godofredo de Amiens, SantoGodofredo de Amiens, Santo
Obispo, 8 de noviembre
Los Cuatro Santos CoronadosLos Cuatro Santos Coronados
Mártires, 8 Noviembre

EL EVANGELIO DE HOY MIÉRCOLES 8 NOVIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Miercoles de la 31ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, miércoles, 8 de noviembre de 2017




Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (13,8-10):

A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 111,1-2.4-5.9

R/. Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor 
y ama de corazón sus mandatos. 
Su linaje será poderoso en la tierra, 
la descendencia del justo será bendita. R/.

En las tinieblas brilla 
como una luz el que es justo, 
clemente y compasivo. 
Dichoso el que se apiada y presta, 
y administra rectamente sus asuntos. R/.

Reparte limosna a los pobres; 
su caridad es constante, sin falta, 
y alzará la frente con dignidad. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,25-33):

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 
8 de noviembre de 2017
 Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf



DE ACOMPAÑANTES A SEGUIDORES


      Las dos breves parábolas del Evangelio de hoy hacen referencia al hecho de «comenzar», «prepararse» para algo difícil o laborioso, arriesgado incluso, de «deliberar», de «calcular»... Ponen la atención en el «antes».     

        Una gran mayoría de nosotros (me incluyo) comenzamos en esto de la fe sin ser conscientes. Nos bautizaron de pequeños. Algo parecido ocurrió con la Primera Comunión. La Confirmación, que podría haber sido la ocasión de asumir y plantearse en serio esto de seguir a Jesús, se celebró en tiempos adolescentes, cuando está todo a medio-hacer (que eso significa adolescencia: Falta de algo). Si pensamos en otros momentos fuertes, pocas veces se puede decir que alguien sepa conscientemente y asuma todas las consecuencias de una vocación matrimonial, o sacerdotal. Estamos preparados poco «más o menos», pero no solemos plantearnos los futuros y probables momentos de crisis o dificultades. Es decir: que no es nada frecuente lo de calcular, deliberar... para que sea posible levantar la torre de nuestro proyecto de vida, o las batallas que tocará pelear. Sin embargo esto es lo que Jesús plantea. ¿Entonces?      
El propio relato evangélico me sugiere alguna pista. Dice que mucha gente «acompañaba» a Jesús. Es el nivel de tener interés, sentirse atraído, estar a gusto en su compañía. Mucha gente. Quizá también podríamos nosotros enmarcarnos en esa multitud... Pero Jesús plantea un paso más: "Si alguno se viene conmigo... si quiere ser discípulo mío".  Ser discípulo, o seguirle... es bien distinto de acompañarle. Es un reto, una exigencia, un paso radical por si «alguno», como diciendo, esto será para unos pocos. También la advertencia vale para los que ya han aceptado ser discípulos de Jesús (vosotros) probablemente con muy buena voluntad (como cuando nosotros recibimos los sacramentos), pero con opciones que Jesús no les exigió al principio, en el Lago de Galilea, sino ahora, subiendo a Jerusalem.

      Esto supone que el seguimiento de Jesús, el ser discípulo, es un camino progresivo, «cuesta arriba», en el que habrá que ir tomando opciones y haciendo diversas renuncias. Casi no importaría el día de mi bautismo, Confirmación, Profesión Religiosa, Matrimonio, catecumenado o lo que sea... sino el "cada día", el proceso, el camino. Se pasa de ser «acompañantes» de Jesús a ser discípulos cuando se van enfrentando situaciones difíciles. Como un buen profesional va siéndolo no por salir de la Universidad, o terminar un máster... sino resolviendo dificultades, a menudo no previstas, o quizá simplemente «teóricas», pero todavía no reales.

      Calcular los gastos, o las estrategias militares, las fuerzas disponibles... nos invitan a mirar los recursos con los que contamos para tal empresa, como también las condiciones o riesgos de las que advierte Jesús. 

      Según cuentan los especialistas, en el tiempo de Jesús, la situación social y económica llevaba las familias a encerrarse en sí mismas y les impedía cumplir con la ley del rescate (goel), esto es, socorrer a los hermanos de la comunidad que estaban amenazados de perder su tierra o de caer en la esclavitud. Es decir, hay que evitar que las condiciones personales, políticas, religiosas, eclesiales... nos encierren en nosotros mismos, apartándonos de la Comunidad, o que mis intereses personales (hay que renunciar a uno mismo y a los propios bienes) se impongan o antepongan a los intereses del Reino/Jesús . He aquí, pues, un RECURSO esencial para que sea posible el seguimiento. También en este ámbito podríamos hablar de ser «acompañantes» de la Comunidad y de «seguidores» en la Comunidad. Sería un nuevo punto de reflexión del que ahora no nos ocupamos. En todo caso es un seguimiento comunitario y en apertura y disponibilidad para los que están peor. Por eso, aunque las llamadas de Jesús son personales, invitan a formar parte de su Comunidad de discípulos, que le acompaña y le sigue.

Podríamos abundar en otros RECURSOS con los que contamos, y de los que se nos habla por toda la Escritura, pero nos alargaríamos demasiado en la reflexión. Queda para ti esta importante tarea: calcular, deliberar, optar, renunciar... Verbos todos importantes... para conjugarlos en primera persona.



Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

FELIZ MIÉRCOLES




martes, 7 de noviembre de 2017

ESTAMPA CON ORACIÓN AL BEATO FRANCISCO PALAU Y QUER


BEATO FRANCISCO PALAU, 7 NOVIEMBRE


Beato Francisco Palau
7 noviembre


Francisco Palau y Quer, fundador de las Carmelitas Misioneras, nació en Aytona, Lérida, el 29 de diciembre de 1811. Consciente de su llamada al Carmelo Teresiano, hizo su profesión en momentos difíciles para la vida religiosa; su respuesta fue irrevocable:

a palau sepia"No ignoraba yo el peligro apremiante a que me exponía... me comprometí sin embargo, con votos solemnes, a un estado cuyas reglas creía poder practicar hasta la muerte, independiente de todo humano acontecimiento... De ningún modo temía que las revueltas políticas de la sociedad me hubieran podido ser obstáculo para el cumplimiento de mis votos".


Quién era?
Nace el 29 de diciembre de 1811 en Aytona (Lérida), España. Estudia filosofía y teología en el Seminario de Lérida. Profesa como Carmelita Descalzo el 15 de noviembre de 1833. Por los azares políticos producidos en España, es exiliado a Francia desde 1840 a 1851. En los alrededores del santuario de Nuestra Señora de Livrón lleva una intensa vida solitaria en 1843. Regresa a España en abril de 1851; se incardina en la diócesis de Barcelona; funda la "Escuela de la Virtud" en noviembre del mismo año. Suprimida la "Escuela", es confinado a Ibiza el 9 de abril de 1854, dónde vive profundamente el misterio de la Iglesia. En las islas Baleares funda las congregaciones de los Hermanos y de las Hermanas Carmelitas. En enero-marzo de 1872 redacta y publica las Reglas y Constituciones de la Orden Terciaria de Carmelitas Descalzos, que se imprimen en Barcelona. Muere en Tarragona el 20 de marzo de 1872.


¿Cómo era?
De rasgos fuertes y bien marcados. Mediana estatura y de constitución recia se proyecta como figura adusta y severa. Enamorado del silencio, del retiro y de la soledad, es y se siente a la vez apóstol de actividad múltiple y desbordante. Predicador incansable: Ve la recristianización del ambiente español y europeo como una auténtica obra de evangelización. La dirección fue uno de los cauces por los que transmitió con mayor eficacia y autenticidad su espíritu a los miembros de la familia religiosa del Carmelo Misionero; queda reflejado en sus cartas. Su faceta de catequista y renovador se hizo patente en la gran obra de la "Escuela de la Virtud" de Barcelona.

Fue escritor, más por exigencias pastorales que por vocación o consagración a la pluma. Logró, sin embargo, componer páginas originales que ocupan lugar privilegiado en la literatura religiosa y espiritual del siglo XIX español. Sus obras son: Lucha del alma con Dios; La vida solitaria; Catecismo de las Virtudes; Mes de María; La Escuela de la virtud vindicada; La Iglesia de Dios figurada por el Espíritu Santo; y otras. Mención especial merecen las páginas de índole autobiográfica recogidas modernamente en dos libros: Las Cartas y Mis Relaciones con la Iglesia. Las 169 piezas reunidas en el epistolario son fuente insustituible para conocer y comprender al P. Francisco Palau. Ha sido considerado exorcista por la arriesgada y azarosa actividad en favor de los marginados que acudían a su residencia de Santa Cruz de Vallcarca (Barcelona).

SAN PROSDÓCIMO DE PADUA, OBISPO, 7 NOVIEMBRE

Prosdócimo de Padua, Santo
Obispo, 7 Noviembre 


Por: Xavier Villalta A. | Fuente: Catholic.net 



Primer Obispo de Padua

Martirologio Romano: En Padua, de la región de Venecia, san Prosdócimo, a quien se tiene por el primer obispo de esta Iglesia.
Breve Biografía

Según una piadosa tradición, san Prosdócimo, primer obispo de Padua, fue enviado por el apóstol san Pedro a anunciar la buena nueva en tierras euganeas.

Santo patrón de la ciudad de Euganean, y también, según la opinión de muchos estudiosos, probable evangelizador de la Venecia occidental entera.

Santa Justina, Virgen y Mártir, fue convertida y bautizada por San Prosdocimo, siendo este un claro ejemplo de la labor apostólica del santo Obispo de Padua

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 7 NOVIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Martes de la 31ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, martes, 7 de noviembre de 2017




Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (12,5-16a):

Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros. Los dones que poseemos son diferentes, según la gracia que se nos ha dado, y se han de ejercer así: si es la profecía, teniendo en cuenta a los creyentes; si es el servicio, dedicándose a servir; el que enseña, aplicándose a enseñar; el que exhorta, a exhortar; el que se encarga de la distribución, hágalo con generosidad; el que preside, con empeño; el que reparte la limosna, con agrado. Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo. En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor, Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 130,1.2.3

R/. Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor

Señor, mi corazón no es ambicioso, 
ni mis ojos altaneros; 
no pretendo grandezas 
que superan mi capacidad. R/. 

Sino que acallo y modero mis deseos, 
como un niño en brazos de su madre. R/. 

Espere Israel en el Señor 
ahora y por siempre. R/.

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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,15-24):

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!» 
Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: "Venid, que ya está preparado." Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: "He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor." Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor." Otro dijo: "Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir." El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: "Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos." El criado dijo: "Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio." Entonces el amo le dijo: "Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa." Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy martes, 7 de noviembre de 2017
CARTA DE (Y A) UN HERMANO DE MESA
 (Comunidad)

       

          Hablar del Reino de Dios es hablar de salvación, de felicidad plena, de proyecto verdaderamente humano.

           El Reino de Dios es comparado por Jesús con un banquete, y este banquete tiene resonancias eucarísticas (¡dichosos los invitados a la mesa del Señor!); y la Eucaristía “sabe” a cuerpo de Cristo, a servicio, a hermanos, a unidad y amor, y por lo tanto a COMUNIDAD. ¡Jesús proclama hoy la alegría que viene de la mano de todo esto: el Reino se hace presente cuando hacemos Eucaristía 

           La felicidad se alcanza cuando se edifica la Comunidad con el cimiento de la Palabra, cuando se comparte la vida, cuando cada uno pone al servicio de los demás el carisma que ha recibido de Dios, cuando se acoge al hermano sin murmurar, y mantenemos tenso el amor mutuo, cuando damos explicaciones de nuestra esperanza, cuando ofrecemos nuestra vida como sacrificio espiritual agradable a Dios a través de los hermanos, cuando servimos con la fuerza que Dios nos otorga...

           Por eso mi primera invitación de hoy es a sentir la alegría de tener hermanos que caminan en la fe conmigo, con los que puedo compartir la Palabra, de los que recibo testimonios de Evangelio, que me corrigen y me estimulan a ser mejor, que frenan esta sociedad de consumo con su austeridad, su sobriedad  y su compartir sus bienes, que pronuncian para mí Palabra de Dios, que cuentan con Dios en medio de sus afanes cotidianos... 

           Un hermano de comunidad siempre es un don de Dios. Cada hermano nuevo, y cada hermano que persevera a mi lado, aun en medio de todas sus dudas, dificultades e infidelidades... Yo mismo soy un don de Dios para mis hermanos. ¡Sí, yo, sacerdote! ¡Qué alegría y qué responsabilidad! Cada hermano de Comunidad está poniendo su vida, su proyecto de fe, su felicidad, su ser Cuerpo de Cristo, ¡en mis manos!, como si fuera un trozo de pan.

VENID AL BANQUETE, QUE YA ESTÁ PREPARADO

Son muchos los invitados al Banquete.

Al recibir la invitación, yo me siento encantado, agradecido, sorprendido, halagado... Y recibo esa invitación con orgullo. Pero me también me entran escalofríos al pensar que el Banquete estuviera medio vacío. A veces ocurre: pocos hermanos, cada uno lo más lejos del otro, bisbiseando las contestaciones, sin colaborar de algún modo para que sea común y comunitaria...

No se puede estar a gusto en una fiesta, en un banquete, en una Comunidad, donde falta la gente que quieres, que te importa... O donde queda demasiado espacio vacío.

Tengo que decirte que te necesito tanto, - incluso más- que Quien ha preparado el Banquete, que Quien ha convocado a la Comunidad, que Quien ha pensado en Ti para que seas su discípulo, y por eso mi hermano.

Necesito que mi voz débil y a veces desafinada, se una a la tuya en el coro que canta la alabanza del Señor y reza la oración del Señor, el Padre NUESTRO. Me hace falta escuchar tu voz, elevándose con la mía en la oración. 

Sí: he sentido el paso del Señor por mi vida, y que me ha dado su mano, para que pueda pasar por este mundo haciendo el bien. Pero tengo serias dudas de que pueda mantenerme fiel si tú no estás en pie a mi lado, confirmando mi fe a través de tu propio testimonio, de lo que va haciendo contigo el Señor al pasar por tu corazón y por tu vida.

           Me resulta imprescindible tu cercanía, para darme cuenta que Dios me da los hermanos que necesito, para que mi sí -lleno de incoherencias y traiciones- se renueve con fuerza al sentir que tú pronuncias cada día el tuyo. 

           Y me veo más capaz de dar mejores explicaciones de mi esperanza, si compartes la tuya conmigo.

           Y mi amor es más fuerte al experimentar que tú me quieres , a pesar de mis debilidades.

UNO TRAS OTRO, SE FUERON EXCUSANDO TODOS

           Y por eso me duelen las excusas: El terreno que te has comprado no es más importante que el Reino (Banquete), los líos en que poco a poco te vas metiendo, son importantes ¡cómo voy a decir que no! ¿Pero tienes que ir a ellos, precisamente cuando te espero en la sala del Banquete? Tus bueyes, tus trabajos (o los míos), no pueden apartarte de nosotros. No pueden apartarme de vosotros. ¿Que te acabas de casar? ¡Estupendo! Permíteme compartir tu proyecto conmigo, dejadme que me llegue vuestro amor, hacedme un hueco en vuestras casas. Es lo que quiere de vosotros el Señor.

           ¿Cómo es posible que pongamos excusas para estar donde hemos sido invitados para la alegría? Puede ser que nos parezca que el banquete y lo que en él se come, no merezca la pena. Puede ser, pero estate seguro de que ha sido preparado como el mismísimo cariño que allá, a orillas del Lago de Galilea... No sé si serás capaz de encontrar otro mejor: desde luego que “los bueyes y las tierras” no merecen la pena mucho más. 

           Puede ser que te parezca que el “banquete” te viene demasiado grande, que no pintas mucho en medio de personas de “tanta altura”... A esto no tengo nada que decirte... La invitación al banquete la ha cursado alguien que no soy yo, y yo no decido quiénes se sientan conmigo, o con quién me tengo que sentar yo.

Concluyendo:

- Dichosos los invitados al Banquete, y dichoso por los que comparten conmigo el Banquete

- Te necesito en el Banquete, activo, cercano, en los primeros bancos, con la voz dispuesta, aportando lo que puedas: lecturas, intenciones para orar, reflexiones, comentarios, ayudas de todo tipo...

- Revisando y corrigiendo cuando «otros asuntos importantes» ocupan el lugar que no les corresponde y me alejan del Señor y de los hermanos.

Amén.

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

SANTORAL DE HOY MARTES 7 NOVIEMBRE 2017

Serviliano Riaño Herrero, BeatoServiliano Riaño Herrero, Beato
Clérigo y Mártir, 7 de noviembre
José Vega Riaño, BeatoJosé Vega Riaño, Beato
Sacerdote y Mártir, 7 de noviembre
Vicente Grossi, SantoVicente Grossi, Santo
Presbítero y Fundador, 7 de noviembre
Antonio Baldinucci, BeatoAntonio Baldinucci, Beato
Presbítero Jesuita, 7 Noviembre
Herculano de Perugia, SantoHerculano de Perugia, Santo
Obispo y mártir, 7 Noviembre
Lucía de Settefonti, BeataLucía de Settefonti, Beata
Virgen, 7 Noviembre
Prosdócimo de Padua, SantoProsdócimo de Padua, Santo
Obispo, 7 Noviembre
Florencio de Irlanda, SantoFlorencio de Irlanda, Santo
Obispo, 7 de noviembre
Ernesto, SantoErnesto, Santo
Abad, 7 de noviembre





Willibrordo de Utrecht, santoWillibrordo de Utrecht, santo
Obispo y Abad, 7 de noviembre

FELIZ MARTES




lunes, 6 de noviembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 6 NOVIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Lunes de la 31ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, lunes, 6 de noviembre de 2017





Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,29-36):

Los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios; pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia. Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos. ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 68,30-31.33-34.36-37

R/. Que me escuche, Señor, tu gran bondad

Yo soy un pobre malherido; 
Dios mío, tu salvación me levante. 
Alabaré el nombre de Dios con cantos, 
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos, 
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. 
Que el Señor escucha a sus pobres, 
no desprecia a sus cautivos. R/.

El Señor salvará a Sión, 
reconstruirá las ciudades de Judá, 
y las habitarán en posesión. 
La estirpe de sus siervos la heredará, 
los que aman su nombre vivirán en ella. R/.

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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,12-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy lunes, 6 de noviembre de 2017
Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf



EL DESINTERÉS


        ¡Cuántos nos cuesta hacer las cosas desinteresadamente! Hacemos nuestros cálculos: a tal persona «le debo» una invitación, me toca a mí esta vez... Tengo que invitar a... no sea que se enfade si se entera de que no he contado con él. Me conviene invitar a... para que, a cambio...       Casi siempre esperamos respuesta, que nos lo devuelvan de alguna manera, sacar algún beneficio, que nos correspondan o nos lo devuelvan, que nos sintamos con «derechos» a pedirle que... Y con demasiada frecuencia buscamos nuestro propio interés por encima del de los demás. Incluso está ese sutil autoengaño de hacer cosas para “sentirme uno orgulloso uno de sí mismo”, para «sentirme bien» (no es raro que ésta sea la motivación que se esconde detrás de no pocos «voluntariados»: la satisfacción de sentirme bueno, me siento bien, me siento útil...). Pero en el fondo es otro modo de egoísmo... aunque en éste caso otros que están en necesidad puedan salir indirectamente beneficiados.

      Pues ahí está el estilo diferente de Jesús y de los que nos llamamos sus seguidores: «No invites a tus a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque te corresponderán y quedarás pagado». Es decir: Invierte a fondo perdido; regala y regálate...porque así es y actúa tu Padre Dios y desea que te parezcas a él.  Hazlo así porque es urgente que cambiemos este mundo de intereses, en el que se hacen las cosas para sacar algo a cambio.

          He aquí una recomendación de Jesús que muy pocos ponen (ponemos) en práctica. Quizá algunos se preocupan de los que lo están pasando mal, y procuran que les llegue comida, ropa, sanidad... Pero lo de invitar a casa, a la propia mesa, al entorno personal a pobres, lisiados, cojos y ciegos... como que no. Hoy, en vez de ciegos y cojos, tendríamos que hablar de inmigrantes, personas de otras razas, mendigos, hambrientos de todo tipo, enfermos de SIDA, parados de larga duración, desahuciados, ancianos solos o solitarios, etc. 

        ¿He sentado alguna vez a alguna de estas personas en mis banquetes, en mi mesa repleta?  No es una invitación a dar un bocadillo al que me pide en la puerta, sino a sentarlo en mi mesa.  Ni es darle la ropa que yo ya no quiero y me sobra, sino... ya se entiende. Sentarle a mi mesa sería sinónimo de hacerle un hueco digno en mi vida: no es un simple asunto gastronómico. Hablaríamos de acoger, interesarnos, atender, darles nuestro tiempo....

          En nuestras comunidades religiosas no recuerdo que hayamos sentado a nuestra mesa a ninguno de éstos. Y si alguien (?) tuviera la ocurrencia de proponerlo, enseguida surgirían muy razonables argumentos por los que tal cosa no es conveniente: ¿meter desconocidos en casa, personas que no son de nuestro ambiente o clase, problemáticas en muchos casos...? Si acaso les llevamos comida, les pagamos un bocadillo o un menú en el bar cercano, o...  

         No es una invitación a dar un bocadillo al que me pide en la puerta, sino a sentarlo en mi mesa.  Ni es darle la ropa que yo ya no quiero y me sobra, sino... ya se entiende. Sentarle a mi mesa sería sinónimo de hacerle un hueco digno en mi vida: no es un simple asunto gastronómico. Hablaríamos de acoger, interesarnos, atender, darles nuestro tiempo.... 

         Pero no es posible andar con interpretaciones de las palabras de Jesús para hacerlas más razonables o accesibles. "Cuando des un banquete...",  sin matices, ni advertencias, ni precauciones, ni nada de nada. Creo que estas palabras de Jesús están sin estrenar en (casi todas) nuestras comunidades cristianas, religiosas, familiares... Y honestamente... no se me ocurre añadir más comentarios, razonamientos o planteamientos. Sinceramente: me descolocan y me dejan sin palabras.

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

ORACIÓN A SAN LEONARDO DE NOBLAC


Oración a San Leonardo de Noblac


Glorioso San Leonardo,  protector de las mujeres embarazadas, haz que por tu intercesión tengamos un buen parto, tu que proteges la vida de la madre y del niño, ruega por nosotros. A ti recurrimos en nuestras necesidades, en nuestros miedos, en nuestra esperanza.

Acompaña y fortalécenos en este momento, danos paciencia para este tiempo de espera
Rompe la cadena que nos ata al miedo y al dolor. Y bendice el fruto del amor que Dios ha donado a nuestras vidas.

Líbranos por tu intercesión de la esclavitud del pecado, que vivamos fieles a los mandamientos y a las virtudes que Jesús nos enseñó para llegar a la santidad, transmitamos estas gracias a nuestros hijos, para que gocemos de la paz de los justos, en la gloria del cielo y cantar alabanzas a Dios por los siglos de los siglos. Amén.
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