miércoles, 2 de noviembre de 2016

DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS, 2 DE NOVIEMBRE


Hoy 2 de noviembre la Iglesia Católica conmemora a los Fieles Difuntos


 (ACI).- “El recuerdo de los difuntos, el cuidado de los sepulcros y los sufragios son testimonios de confiada esperanza, arraigada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, puesto que el hombre está destinado a una vida sin límites, cuya raíz y realización están en Dios”, afirmó el Papa Francisco en 2014.

Cada 2 de noviembre, día que se conmemora a los Fieles Difuntos, miles de personas en todo el mundo visitan las tumbas de sus seres queridos que pasaron a la otra vida y la Iglesia eleva oraciones y ofrece sacrificios por su eterno descanso.


El alma de la persona fallecida puede ir al cielo, al infierno o al purgatorio. Si va al purgatorio quiere decir que aún necesita purificarse, pero su destino será, en algún momento, el cielo.

Por ello los creyentes en la tierra pueden ayudar a las almas del purgatorio con las oraciones, la limosna, y sobre todo cor el sacrificio de la Santa Misa para que puedan ir más pronto al cielo.

Con mucho cariño los invitamos a escuchar la siguiente canción de Martín Valverde titulada "No se han ido del todo" y dedicada a todos los que partieron a la Casa del Padre.



Fieles difuntos
Memoria litúrgica, 2 de noviembre


Por: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net 




Conmemoración de todos los fieles difuntos. La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna.


Un poco de historia

La tradición de rezar por los muertos se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, en donde ya se honraba su recuerdo y se ofrecían oraciones y sacrificios por ellos.

Cuando una persona muere ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí podemos ofrecer nuestras obras para que el difunto alcance la salvación.

Con las buenas obras y la oración se puede ayudar a los seres queridos a conseguir el perdón y la purificación de sus pecados para poder participar de la gloria de Dios.

A estas oraciones se les llama sufragios. El mejor sufragio es ofrecer la Santa Misa por los difuntos.

Debido a las numerosas actividades de la vida diaria, las personas muchas veces no tienen tiempo ni de atender a los que viven con ellos, y es muy fácil que se olviden de lo provechoso que puede ser la oración por los fieles difuntos. Debido a esto, la Iglesia ha querido instituir un día, el 2 de noviembre, que se dedique especialmente a la oración por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.

La Iglesia recomienda la oración en favor de los difuntos y también las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia para ayudarlos a hacer más corto el periodo de purificación y puedan llegar a ver a Dios. "No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos".

Nuestra oración por los muertos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión a nuestro favor. Los que ya están en el cielo interceden por los que están en la tierra para que tengan la gracia de ser fieles a Dios y alcanzar la vida eterna.

Para aumentar las ventajas de esta fiesta litúrgica, la Iglesia ha establecido que si nos confesamos, comulgamos y rezamos el Credo por las intenciones del Papa entre el 1 y el 8 de noviembre, “podemos ayudarles obteniendo para ellos indulgencias, de manera que se vean libres de las penas temporales debidas por sus pecados”. (CEC 1479)


Costumbres y tradiciones.

El altar de muertos

Es una costumbre mexicana relacionada con el ciclo agrícola tradicional. Los indígenas hacían una gran fiesta en la primera luna llena del mes de noviembre, para celebrar la terminación de la cosecha del maíz. Ellos creían que ese día los difuntos tenían autorización para regresar a la tierra, a celebrar y compartir con sus parientes vivos, los frutos de la madre tierra.

Para los aztecas la muerte no era el final de la vida, sino simplemente una transformación. Creían que las personas muertas se convertirían en colibríes, para volar acompañando al Sol, cuando los dioses decidieran que habían alcanzado cierto grado de perfección.

Mientras esto sucedía, los dioses se llevaban a los muertos a un lugar al que llamaban Mictlán, que significa “lugar de la muerte” o “residencia de los muertos” para purificarse y seguir su camino.

Los aztecas no enterraban a los muertos sino que los incineraban.
La viuda, la hermana o la madre, preparaba tortillas, frijoles y bebidas. Un sacerdote debía comprobar que no faltara nada y al fin prendían fuego y mientras las llamas ardían, los familiares sentados aguardaban el fin, llorando y entonando tristes canciones. Las cenizas eran puestas en una urna junto con un jade que simbolizaba su corazón.

Cada año, en la primera noche de luna llena en noviembre, los familiares visitaban la urna donde estaban las cenizas del difunto y ponían alrededor el tipo de comida que le gustaba en vida para atraerlo, pues ese día tenían permiso los difuntos para visitar a sus parientes que habían quedado en la tierra.

El difunto ese día se convertía en el "huésped ilustre" a quien había de festejarse y agasajarse de la forma más atenta. Ponían también flores de Cempazúchitl, que son de color anaranjado brillante, y las deshojaban formando con los pétalos un camino hasta el templo para guiar al difunto en su camino de regreso a Mictlán.

Los misioneros españoles al llegar a México aprovecharon esta costumbre, para comenzar la tarea de la evangelización a través de la oración por los difuntos.

La costumbre azteca la dejaron prácticamente intacta, pero le dieron un sentido cristiano: El día 2 de noviembre, se dedica a la oración por las almas de los difuntos. Se visita el cementerio y junto a la tumba se pone un altar en memoria del difunto, sobre el cual se ponen objetos que le pertenecían, con el objetivo de recordar al difunto con todas sus virtudes y defectos y hacer mejor la oración.

El altar se adorna con papel de colores picado con motivos alusivos a la muerte, con el sentido religioso de ver la muerte sin tristeza, pues es sólo el paso a una nueva vida.

Cada uno de los familiares lleva una ofrenda al difunto que se pone también sobre el altar. Estas ofrendas consisten en alimentos o cosas que le gustaban al difunto: dulce de calabaza, dulces de leche, pan, flores. Estas ofrendas simbolizan las oraciones y sacrificios que los parientes ofrecerán por la salvación del difunto.

Los aztecas fabricaban calaveras de barro o piedra y las ponían cerca del altar de muertos para tranquilizar al dios de la muerte. Los misioneros, en vez de prohibirles esta costumbre pagana, les enseñaron a fabricar calaveras de azúcar como símbolo de la dulzura de la muerte para el que ha sido fiel a Dios.

El camino de flores de cempazúchitl, ahora se dirige hacia una imágen de la Virgen María o de Jesucristo, con la finalidad de señalar al difunto el único camino para llegar al cielo.

El agua que se pone sobre el altar simboliza las oraciones que pueden calmar la sed de las ánimas del purgatorio y representa la fuente de la vida; la sal simboliza la resurrección de los cuerpos por ser un elemento que se utiliza para la conservación; el incienso tiene la función de alejar al demonio; las veladoras representan la fe, la esperanza y el amor eterno; el fuego simboliza la purificación.

Los primeros misioneros pedían a los indígenas que escribieran oraciones por los muertos en los que señalaran con claridad el tipo de gracias que ellos pedían para el muerto de acuerdo a los defectos o virtudes que hubiera demostrado a lo largo de su vida.

Estas oraciones se recitaban frente al altar y después se ponían encima de él. Con el tiempo esta costumbre fue cambiando y ahora se escriben versos llamados “calaveras” en los que, con ironía, picardía y gracia, hablan de la muerte.

La Ofrenda de Muertos contiene símbolos que representan los tres “estadios” de la Iglesia:

1) La Iglesia Purgante, conformada por todas las almas que se encuentran en el purgatorio, es decir aquéllas personas que no murieron en pecado mortal, pero que están purgando penas por las faltas cometidas hasta que puedan llegar al cielo. Se representa con las fotos de los difuntos, a los que se acostumbra colocar las diferentes bebidas y comidas que disfrutaban en vida.

2) La Iglesia Triunfante, que son todas las almas que ya gozan de la presencia de Dios en el Cielo, representada por estampas y figuras de santos.

3) La Iglesia Militante, que somos todos los que aún estamos en la tierra, y somos los que ponemos la ofrenda.
En algunos lugares de México, la celebración de los fieles difuntos consta de tres días: el primer día para los niños y las niñas; el segundo para los adultos; y el tercero lo dedican a quitar el altar y comer todo lo que hay en éste. A los adultos y a los niños se les pone diferente tipo de comida.


Algo que no debes olvidar

La Iglesia ha querido instituir un día que se dedique especialmente a orar por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.

Los vivos podemos ofrecer obras de penitencia, oraciones, limosnas e indulgencias para que los difuntos alcancen la salvación.

La Iglesia ha establecido que si nos confesamos, comulgamos y rezamos el Credo entre el 1 y el 8 de noviembre, podemos abreviar el estado de purificación en el purgatorio.


Oración

Que las almas de los difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Así sea.

martes, 1 de noviembre de 2016

SANTORAL DE HOY MARTES 1 DE NOVIEMBRE DEL 2016

Omar (Audomaro), Santo
Obispo, 1 de noviembre
Rupert Mayer, BeatoRupert Mayer, Beato
Se opuso al nazismo, 1 Noviembre
Vigor de Bayeux, SantoVigor de Bayeux, Santo
Obispo, 1 Noviembre
Valentín de Berrio-Otoxa, SantoValentín de Berrio-Otoxa, Santo
Obispo y mártir, 1 de noviembre
Teodor Romza, BeatoTeodor Romza, Beato
Obispo y mártir, 1 Noviembre
Pedro Almató Ribera, SantoPedro Almató Ribera, Santo
Mártir, 1 Noviembre
Marcelo de París, SantoMarcelo de París, Santo
Obispo, 1 Noviembre
Jerónimo Hermosilla, SantoJerónimo Hermosilla, Santo
Mártir dominico, 1 Noviembre
Juan y Jacobo de Persia, SantosJuan y Jacobo de Persia, Santos
Mártires, 1 Noviembre
Cesario de Terracina, SantoCesario de Terracina, Santo
Mártir, 1 Noviembre
Austremonio de Armenia, SantoAustremonio de Armenia, Santo
Obispo, 1 Noviembre
Licinio (Lucinio) de Angers,  SantoLicinio (Lucinio) de Angers, Santo
Obispo, 1 de noviembre
Rainero de Sansepolcro, BeatoRainero de Sansepolcro, Beato
Religioso, 1 de noviembre
Benigno de Dijón, SantoBenigno de Dijón, Santo
Presbítero y Mártir, 1 de noviembre
Fiesta de Todos los SantosFiesta de Todos los Santos
Solemnidad litúrgica. 1 de noviembre

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY 1 DE NOVIEMBRE 2016, SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS



Hoy, martes, 1 de noviembre de 2016


Primera lectura
Lectura del libro del Apocalipsis (7,2-4.9-14):

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.» 
Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. 
Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»
Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.»
Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»
Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»
Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.»


Palabra de Dios

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Salmo
Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor 

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

Quién puede subir al monte del Señor?
Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro. 

Palabra de Dios

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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.» 

Palabra del Señor

FELIZ DÍA DE TODOS LOS SANTOS!! 1 DE NOVIEMBRE


¡Feliz Solemnidad de Todos los Santos!
1 de Noviembre 


 (ACI).- El 1 de noviembre la Iglesia Católica se llena de alegría al celebrar la Solemnidad de Todos los Santos, tanto aquellos conocidos como los desconocidos, que con su vida son ejemplo de que sí es posible llegar al cielo.

“Hoy nosotros estamos inmersos con el espíritu entre esta muchedumbre innumerable de santos, de salvados, los cuales, a partir del justo Abel, hasta el que quizá está muriendo en este momento en alguna parte del mundo, nos rodean, nos animan, y cantan todos juntos un poderoso himno de gloria”, decía San Juan Pablo II un primero de noviembre de 1980.


Esta celebración tuvo sus orígenes por el siglo IV debido a la gran cantidad de mártires en la Iglesia. Más adelante el 13 de mayo del 610 el Papa Bonifacio IV dedica el Panteón romano al culto cristiano, colocando de titulares a la Bienaventurada Madre de Dios y a todos los mártires. Es así que se les empieza a festejar en esta fecha.

Posteriormente el Papa Gregorio IV, en el siglo VII, trasladó la fiesta al 1 de noviembre, muy probablemente para contrarrestar la celebración pagana del “Samhain” o año nuevo celta (en la actualidad Halloween) que se celebra la noche del 31 de octubre.

En el 2013 el Papa Francisco, ante una gran multitud de gente, exhortó: “Dios te dice: no tengas miedo de la santidad, no tengas miedo de apuntar alto, de dejarte amar y purificar por Dios, no tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. Dejémonos contagiar por la santidad de Dios”.

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lunes, 31 de octubre de 2016

SANTORAL DE HOY LUNES 31 DE OCTBURE DEL 2016

Irene Stefani, BeataIrene Stefani, Beata
Religiosa, 31 de octubre
Cristóbal de Romagna, BeatoCristóbal de Romagna, Beato
Sacerdote, 31 Octubre
Domingo Collins, BeatoDomingo Collins, Beato
Mártir Jesuita, 31 Octubre
León Nowakowski, BeatoLeón Nowakowski, Beato
Sacerdote y Mártir, 31 Octubre
Foilán de Fosses. SantoFoilán de Fosses. Santo
Abad y misionero, 31 de octubre
Lucilla de Roma, SantaLucilla de Roma, Santa
Virgen y mártir, 31 Octubre
Wolfgang de Ratisbona, SantoWolfgang de Ratisbona, Santo
Obispo de Ratisbona, 31 Octubre
Alonso Rodríguez, SantoAlonso Rodríguez, Santo
Religioso, 31 de octubre

SAN QUINTÍN, 31 DE OCTUBRE , MÁRTIR


Hoy 31 de octubre se recuerda a San Quintín, en quien se inspiró la frase “se armó la de San Quintín”
Por Abel Camasca


 (ACI).- El 31 de octubre la Iglesia Católica celebra al mártir San Quintín, cuyo nombre dio origen a la famosa frase “se armó la de San Quintín”. Aquí lo que no sabías de este Santo.

San Quintín fue hijo de un senador romano y bautizado por su amigo, el Papa San Marcelino. Viajó como misionero a Francia para evangelizar, donde curaba a los enfermos y expulsaba a los demonios, lo que impresionaba a los paganos que luego decidían convertirse.


Los líderes religiosos se quejaron entonces con el gobernador Riciovaro, quien lo mandó llamar y le preguntó a San Quintín por qué propagaba la fe en un crucificado. El Santo respondió que esto era un honor mayor que ser el hijo de un senador romano.

Riciovaro lo mandó a encadenar y azotar, pero por la noche las cadenas se soltaron y sin saber cómo, se encontró libre y en la calle. Al día siguiente San Quintín continuó predicando, pero el gobernador lo volvió a arrestar y lo mandó a matar en el año 287.

La historia de este santo no termina aquí. Más adelante su nombre sería estrechamente vinculado con un hecho muy contrario a la paz y el amor de Dios que propagó.

A mediados del siglo XVI las coronas francesas y españolas se enfrentaron en San Quintín, localidad francesa situada en la región de Picardía. La victoria la obtuvieron los españoles, pero fue tanto el sufrimiento de ambos bandos durante la “Batalla de San Quintín” que esta experiencia dio lugar a la conocida frase “Se armó la de San Quintín”. La cual se usa actualmente para describir una gran trifulca o polémica.

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 31 DE OCTUBRE DEL 2016


Un alma agradecida tiene una belleza particular
Lucas 14, 12-14. Lunes XXXI. Tiempo ordinario. Ciclo C. La elección de los invitados


Por: H. Iván Yoed González Aréchiga LC | Fuente: www.missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, Tú nunca decepcionas a quien  se pone en tus manos Y es por ello que ahí quiero colocar mi corazón. Enciende en mí el ardor de caridad que viniste a traer al mundo. Hazme caminar con tus pasos y escuchar tu mensaje para proclamarlo con mi vida.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Lucas 14, 12-14
En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer:
“Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Señor, a veces puedo temer tus mandatos. Temo que mi corazón no esté abierto a ponerlos en obra. Miro mi vida, quizá encuentro que me desenvuelvo en medio de muchos placeres y que tal vez sólo frecuento a las personas que me simpatizan. Es mi naturaleza que me inclina hacia las cosas que me son agradables. Y es que vivir con alegría tus regalos es bueno, pero sé que debo aprender a no disponer de ellos totalmente como míos.
Tú me has dado tanto. Y si miro mi vida con sinceridad y justicia, podría concluir que pocos dones los poseo por mi mérito. Poco conseguiría por mis fuerzas solamente, quizá nada. Todo es don tuyo en última instancia. Es verdad que a veces trabajo por éste o aquél fin -y lo alcanzo- pero ¿quién me da las fuerzas?, ¿de quién me viene incluso la vida? Y si la vida no me la he dado a mí mismo, ¿no la habré de agradecer?, y si los dones materiales no provienen de mí en último término, ¿no habré de mirar al cielo para darte gracias? Incluso he de decir que, aquellos regalos que me hacen sufrir, con el misterio de amor que conlleva su dolor, ¿no querrías que un hijo, una hija te los agradeciera?
Tú me amas, Señor, lo creo firmemente y lo experimento. Pero soy tan débil y me olvido fácilmente de la gratitud. Dame por favor un corazón como el tuyo: sensible a todo don de Dios. Dame un corazón agradecido: y de mi gratitud brotará una gran generosidad.
“¿Quie?nes son los destinatarios privilegiados del anuncio evange?lico? La respuesta es clara y la encontramos en el mismo Evangelio: los pobres, los pequen?os, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados y olvidados, aquellos que no tienen como pagarte. La evangelizacio?n, dirigida preferentemente a ellos, es signo del Reino que Jesu?s ha venido a traer: “Existe un vi?nculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos”“.
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de mayo de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Obsequiar algo a una persona necesitada.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

sábado, 29 de octubre de 2016

EL EVANGELIO DE HOY SÁBADO 29 DE OCTUBRE DEL 2016


El honor del último lugar.
Lucas 14, 1. 7-11. Sábado XXX.Tiempo Ordinario. Ciclo C. Todo el que se ensalce, será humillado


Por: H Javier Castellanos LC | Fuente: www.missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
En esta oración me encuentro cerca de Ti, Señor. Creo en Ti, confío en Ti y te amo, pero ayúdame a crecer en la fe, en la esperanza y en la caridad. Que la fe me permita descubrir tu grandeza. Que la esperanza me ayude a confiar en tu bondad. Que la caridad me mueva a darlo todo por Ti y por mis hermanos. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san  Lucas 14, 1. 7-11
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:
 “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces te verás honrado en  presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
“…Para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’”. En esta frase se encuentra condensado todo el sentido del Evangelio de hoy. Cristo quiere decirnos que el honor más grande en la vida cristiana no consiste en un puesto. Él mismo es el mayor honor que podemos tener en la vida.
El Señor nos ha invitado a un banquete de bodas, y lo propio de una invitación es ser gratuita. Sólo los novios tienen el “derecho” de la fiesta, todos los demás participan porque han pensado en ellos. La invitación se recibe por razón de un amor o una amistad particular, sin fijarse en méritos. Dios nos ha invitado a las bodas de su Hijo, y ya eso es honor suficiente para cada bautizado. ¡Si pensáramos qué dignidad ser invitados especiales de Dios!
Conforme hemos crecido en la vida cristiana, Dios ha pasado por cada una de las mesas y a cada uno nos dice las mismas palabras: “Amigo, acércate a la cabecera”. Nos llama amigos, ¡sus amigos íntimos!, y nos da un honor aún más grande: acercarnos a la cabecera. De nuevo, no se trata de un puesto, sino de estar cerca de Él. Y aquí termina la parábola; la realidad es mucho más maravillosa porque Cristo nos invita a la cabecera en cada comunión, y ya no es Él solo el novio de las bodas. Se convierte en nuestro alimento, nos da el lugar principal, porque quiere que cada cristiano participe de la misma alegría que Él siente. Y quiere que la experimentemos desde dentro, en el fondo de nuestro corazón.
 “El que se humilla, será engrandecido”. Aquí es donde la humildad brilla con mayor claridad aún. Al inicio de la misa reconocemos nuestro pecado y pedimos perdón por ofender a un Dios que nos ha dado tanta dignidad. ¡Cuánto nos ha engrandecido el Señor, sabiendo que como hombres pecadores éramos los últimos, los más indignos de su predilección! Cuánta gratitud y humildad debe surgir en nuestra alma cada vez que nos acercamos al Banquete del Señor.
“Con esta recomendación, Jesús no pretende dar normas de comportamiento social, sino una lección sobre el valor de la humildad. La historia enseña que el orgullo, el arribismo, la vanidad y la ostentación son la causa de muchos males. Y Jesús nos hace entender la necesidad de elegir el último lugar, es decir, de buscar la pequeñez y pasar desapercibidos: la humildad. Cuando nos ponemos ante Dios en esta dimensión de humildad, Dios nos exalta, se inclina hacia nosotros para elevarnos hacia Él”.
 (Homilía de S.S. Francisco, 28 de agosto de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Voy a preparar mi alma para la misa del domingo. Si veo que no estoy en buena condición espiritual, buscaré la confesión, o bien, dedicaré un rato especial de oración, hoy, para ser consciente del don de la Eucaristía.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

BEATO MIGUEL RÚA, EL PROFÉTICO BRAZO DE DON BOSCO, 29 DE OCTUBRE


Hoy 29 de octubre se recuerda al Beato Miguel Rúa, el profético “brazo derecho” de Don Bosco

 (ACI).- “Si Dios me dijera hágame una lista de las mejores cualidades que quiere para sus religiosos, yo no sé qué cualidades me atrevería a decir, que ya no las tenga Miguel Rúa”, dijo una vez San Juan Bosco del que sería su primer sucesor el Beato Miguel Rúa, a quien le dio una profecía que marcaría su vida.

Don Rúa nació en Turín (Italia) en 1837. A los ocho años murió su padre y con el cuidado de su madre realizó los estudios primarios y de catecismo en una escuela local. Luego pasó con los hermanos de las Escuelas Cristianas, donde conoció a Don Bosco que iba a confesar semanalmente a los alumnos.

Los muchachos se juntaban con alegría para jugar con el santo sacerdote y para pedirle alguna estampa o medalla. En una ocasión, cuando Miguel Rúa se le acercó, Don Bosco no le dio nada, sino que extendió su mano izquierda, mientras que con la derecha hacía como que la cortaba y le dijo: "Toma, Miguelín, toma: nosotros dos haremos las cosas a medias".


El pequeño no entendió nada en ese momento, pero lo comprendería después. Miguel conoció más la obra que el Santo sacerdote estaba iniciando, poco a poco se convirtió en el asistente del fundador e ingresó como interno al Oratorio.

En una ocasión San Juan Bosco hizo una votación entre sus chicos, quienes eligieron a Santo Domingo Savio como el más simpático y buen compañero, mientras que de Miguel Rúa dijeron que era el más santo y piadoso de los oratorianos.

El joven Rúa fue uno de los primeros en hacerse salesiano y su comunidad lo eligió director espiritual. También llegó a ser el primer hijo de Don Bosco en ser ordenado sacerdote.

Don Bosco le empezó a dar cargos importantes como el ser director del Colegio de Mirabello, prefecto de la casa de Turín, encargado de los asuntos administrativos y de los talleres, la responsabilidad de la edificación del Santuario de María Auxiliadora e inspector provincial de los Colegios entre 1870 y 1872.


Miguel además colaboró de cerca en el inicio de las Hijas de María Auxiliadora y los Salesianos Cooperadores. Con el tiempo se fue cumpliendo el todo “a medias” que Don Bosco le había predicho hasta el punto que el Santo de los jóvenes no tomaba resoluciones sin el visto bueno de Don Rúa.


San Juan Bosco al final de su vida decía: "Si el Padre Rúa quisiera hacer milagros, los haría, porque tiene la virtud suficiente para conseguirlos". Cuando murió el fundador, el Beato Miguel Rúa le sucedió en el cargo y la presencia salesiana se empezó a ampliar fuertemente en el mundo.

Siempre vivió pobremente, pidió mucho, pero no para sí mismo. Se conformaba con el último lugar, la última sotana, el último pan. Se caracterizó por su bondad y su amor a la Santísima Virgen María. Quienes entraban en contacto con él decían que era como Don Bosco.

Partió a la Casa del Padre el 6 de abril de 1910, fue beatificado por el Beato Pablo VI en 1972 y su fiesta se celebra cada 29 de octubre. Don Bosco y Don Rua finalmente compartieron todo: las responsabilidades, la espiritualidad, los sufrimientos y las alegrías por el Señor al servicio de los jóvenes.
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