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lunes, 13 de febrero de 2017

ORACIÓN A SANTA EULALIA


Oración a Santa Eulalia




Señor Jesús,
que has suscitado en tu iglesia,
para ejemplo y admiración de todos tus hijos
a la Bienaventurada Virgen y Mártir Santa Eulalia,
como modelo de constancia en la fe,
en la pureza y en la generosidad
hasta el testimonio del Martirio,
para que con su ejemplo,
aprendamos a luchar constantemente
en nuestra vida.

Te suplicamos, Señor,
que por su intercesión Gloriosa,
merezcamos la gracia
para vencer en el esfuerzo de cada día,
y poder así cantar tus alabanzas
eternamente en el cielo.

Te lo pedimos a Ti,
que con el Espíritu Santo vives y reinas,
por los siglos de los siglos.

Amén.

SANTA EULALIA, NIÑA MÁRTIR, 12 DE FEBRERO


12 de febrero: Celebramos a Santa Eulalia, niña mártir española de los primeros siglos
Santa Eulalia / ACI Prensa
(ACI).- Eulalia es una santa y mártir de la Iglesia que nació en Mérida (España) a finales del siglo III (tercero) y que murió a los doce años después de ser torturada por negarse a renegar de su fe cristiana.

En aquella época un decreto emitido por emperador Diocleciano prohibía a los católicos dar culto a Jesucristo y les exigía adorar ídolos paganos. Precisamente en el "Martirologio romano", donde se encuentra una lista muy antigua con los mártires de la Iglesia, hay una frase que dice: "el 12 de febrero, se conmemora a Santa Eulalia, mártir de España, muerta por proclamar su fe en Jesucristo".


La mártir se convirtió prontamente en una de las santas más famosas de España y hoy ostenta el título de alcaldesa perpetua de Mérida y patrona de dicha ciudad.


Los datos acerca de su vida y de su muerte se encuentran en un himno hecho en su honor por el poeta Prudencio en el siglo IV (cuarto).

En este poema se narra cómo Eulalia decidió protestar ante el gobernador Daciano en contra de las leyes que prohibían el cristianismo. Asimismo se cuentan los terribles métodos de tortura empleados contra ella.

Eulalia fue llevada a la cárcel, la encadenaron, rasgaron con unos garfios sus pechos, sus espaldas, todo su cuerpo virginal.


Eulalia, con gran paz y alegría, decía: "Señor Jesús, he aquí que escriben tu nombre sobre mi cuerpo ¡Cuán agradable es leer estas letras que sellan, oh Cristo, tus victorias! La misma púrpura de mi sangre exprimida habla de tu santo nombre”.

Como último tormento la quemaron con hachas encendidas. La tradición señala que sus verdugos vieron salir por su boca una blanquísima paloma que volaba hacia el cielo.

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Santa Eulalia, Mártir
12 de Febrero



Eulalia significa: "la que habla bien" Eu = bien, Lal = hablar.

Santa Eulalia es una de las santas más famosas de España. Los datos acerca de su vida y de su muerte los encontramos en un himno que en honor de ella se escribe el poeta Prudencio en el siglo cuarto. Y allí se cuenta lo siguiente:

Cuando Eulalia cumplió los doce años apareció el decreto del emperador Diocleciano prohibiendo a los cristianos dar culto a Jesucristo, y mandándoles que debían adorar a los falsos ídolos de los paganos. La niña sintió un gran disgusto por estas leyes tan injustas y se propuso protestar entre los delegados del gobierno.

Viendo la mamá que la jovencita podía correr algún peligro de muerte si se atrevía a protestar contra la persecución de los gobernantes, se la llevó a vivir al campo, pero ella se vino de allá y llegó a la ciudad de Mérida.

Eulalia se presentó ante el gobernador Daciano y le protestó valientemente diciéndole que esas leyes que mandaban adorar ídolos y prohibían al verdadero Dios eran totalmente injustas y no podían ser obedecidas por los cristianos.

Daciano intentó al principio ofrecer regalos y hacer promesas de ayudas a la niña para que cambiara de opinión, pero al ver que ella seguía fuertemente convencida de sus ideas cristianas, le mostró todos los instrumentos de tortura con los cuales le podían hacer padecer horriblemente si no obedecía a la ley del emperador que mandaba adorar ídolos y prohibía adorar a Jesucristo. Y le dijo: "De todos estos sufrimientos te vas a librar si le ofreces este pan a los dioses, y les quemas este poquito de incienso en los altares de ellos". La jovencita lanzó lejos el pan, echó por el suelo el incienso y le dijo valientemente: "Al sólo Dios del cielo adoro; a El únicamente le ofreceré sacrificios y le quemaré incienso. Y a nadie más".

Entonces el juez pagano mandó que la destrozaran golpeándola con varillas de hierro y que sobre sus heridas colocaran antorchas encendidas. La hermosa cabellera de Eulalia se incendió y la jovencita murió quemada y ahogada por el humo.

Dice el poeta Prudencio que al morir la santa, la gente vio una blanquísima paloma que volaba hacia el cielo, y que los verdugos salieron huyendo, llenos de pavor y de remordimiento por haber matado a una criatura inocente. La nieve cubrió el cadáver y el suelo de los alrededores, hasta que varios días después llegaron unos cristianos y le dieron honrosa sepultura al cuerpo de la joven mártir. Allí en el sitio de su sepultura se levantó un templo de honor de Santa Eulalia, y dice el poeta que él mismo vio que a ese templo llegaban muchos peregrinos a orar ante los restos de tan valiente joven y a conseguir por medio de ella muy notables favores de Dios.

El culto de Santa Eulalia se hizo tan popular que hasta el gran San Agustín hizo sermones en honor de esta joven santa. Y en la muy antigua lista de mártires de la Iglesia Católica, llamada "Martirologio romano", hay esta frase: "el 12 de febrero, se conmemora a Santa Eulalia, mártir de España, muerta por proclamar su fe en Jesucristo".

Joven mártir Eulalia: a tu protección encomendamos tantas personitas jóvenes que en este tiempo tienen que enfrentarse, no y a los perseguidores que matan a quienes se niegan a ofrecer sacrificios a los ídolos, sino que tienen que oponerse a quienes quieren que dediquen su vida a la sensualidad, a las drogas, a los vicios, a las malas amistades y al pecado, que son monstruos mucho peores que los ídolos, y son perseguidores más crueles que los que mataban el cuerpo, porque lo que ellos matan es la vida del alma. Santa Eulalia: te recomendamos a nuestra juventud que vive en medio de tantos peligros y que corre cada día el riesgo de ser infiel a Cristo. Que de tan grandes peligros nos libre siempre el Señor.

Dijo Jesús: Quien sacrifica su vida por mi, la ganará para la vida eterna.
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