Páginas
- Página principal
- San Juan Bosco
- SAN VALENTÍN
- SAN IGNACIO DE LOYOLA
- SAN JUAN XXII
- SAN ANTONIO ABAD
- SAN MARTÍN DE PORRES
- SANTA MÓNICA
- SANTO DOMINGO DE SAVIO
- SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE
- ¿QUIÉNES SON LOS SANTOS?
- EL SANTO ROSARIO
- VIRGEN DE GUADALUPE
- VIRGEN MARÍA Y SANTOS PARA COLOREAR
- MAYO: FLORECILLAS A MARÍA
- LA DIVINA MISERICORDIA
- JUNIO: NARDOS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
- IMÁGENES DE LA VIRGEN MARÍA
- ORACIONES A LA VIRGEN MARÍA
- ORACIONES A SANTOS Y BEATOS
- ORACIONES POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES Y RELIGIOSAS
- Oblatos de San José
- SAN CARLOS BORROMEO
- SANTA FAUSTINA KOWALSKA
- SAN FELIPE DE NERI
- SANTA RITA DE CASIA
- SAN LUIS GONZAGA
- SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
- SAN PEDRO Y SAN PABLO
- SAN PÍO DE PIETRELCINA
- SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
- SAN FRANCISCO DE ASÍS
- SANTA TERESA DE ÁVILA
- SAN JUDAS TADEO
- SAN MAXIMILIANO KOLBE
- LOS APÓSTOLES DE JESÚS
- SANTA GEMA GALGANI
- SANTA TERESA DE CALCUTA
- SAN ANTONIO DE PADUA
- SAN JOSÉ MARELLO
- SANTA ROSA DE LIMA
- SAN VICENTE DE PAÚL
- SAN PÍO DE PIETRELCINA
- SAN JUAN PABLO II
- San Juan Bautista
- Semana Santa - Imágenes
- SAN PATRICIO
- ADVIENTO 2026
- CORONA DE ADVIENTO
- NAVIDAD 2026 - NOVENA Y MEDITACIONES
- TARJETAS DE FELIZ NAVIDAD Y MERRY CHRISTMAS
- NAVIDAD - PESEBRES NAVIDEÑOS
- MIÉRCOLES DE CENIZA Y CUARESMA 2026
- CUARESMA 2026 - MEDITACIONES DIARIAS
- CUARESMA - IMÁGENES
- CALENDARIOS RELIGIOSOS 2026
- SAN JOSÉ - AÑO DE SAN JOSÉ
domingo, 18 de octubre de 2026
MEDITACIONES DIARIAS DE ADVIENTO 2026
A DIOS LO QUE ES DE DIOS - MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 2026
A Dios lo que es de Dios
La trampa que tienden a Jesús está bien pensada: «¿Es lícito pagar tributos al César o no?». Si responde negativamente, lo podrán acusar de rebelión contra Roma. Si acepta la tributación, quedará desacreditado ante aquellas gentes que viven exprimidas por los impuestos, y a las que él tanto quiere y defiende.
Jesús les pide que le enseñen «la moneda del impuesto». Él no la tiene, pues vive como un vagabundo itinerante, sin tierras ni trabajo fijo; no tiene problemas con los recaudadores. Después les pregunta por la imagen que aparece en aquel denario de plata. Representa a Tiberio, y la leyenda decía: «Tiberius Caesar, Divi Augusti Filius Augustus». En el reverso se podía leer: «Pontifex Maximus».
El gesto de Jesús es ya clarificador. Sus adversarios viven esclavos del sistema, pues, al utilizar aquella moneda acuñada con símbolos políticos y religiosos, están reconociendo la soberanía del emperador. No es el caso de Jesús, que vive de manera pobre pero libre, dedicado a los más pobres y excluidos del Imperio.
Jesús añade entonces algo que nadie le ha planteado. Le preguntan por los derechos del César y él les responde recordando los derechos de Dios: «Pagadle al César lo que es del César, pero dad a Dios lo que es de Dios». La moneda lleva la imagen del emperador, pero el ser humano, como recuerda el viejo libro del Génesis, es «imagen de Dios». Por eso nunca ha de ser sometido a ningún emperador. Jesús lo había recordado muchas veces. Los pobres son de Dios; los pequeños son sus hijos predilectos; el reino de Dios les pertenece. Nadie ha de abusar de ellos.
Jesús no dice que una mitad de la vida, la material y económica, pertenece a la esfera del César, y la otra mitad, la espiritual y religiosa, a la esfera de Dios. Su mensaje es otro: si entramos en el reino, no hemos de consentir que ningún César sacrifique lo que solo le pertenece a Dios: los hambrientos del mundo, los subsaharianos abandonados que llegan en las pateras, los «sin papeles» de nuestras ciudades. Que ningún César cuente con nosotros.
P. José Antonio Pagola
EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 2026
Domingo 29 (A) del tiempo ordinario
Domingo 18 de octubre de 2026
1ª Lectura (Is 45,1.4-6): Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro».
Salmo responsorial: 95
R/. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.
Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda; decid a los pueblos: «El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente».
2ª Lectura (1Tes 1,1-5b): Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.
Versículo antes del Evangelio (Flp 2,15.16): Aleluya. Resplandecéis como antorchas en el mundo, llevando la palabra de vida. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mt 22,15-21): En aquel tiempo, los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?». Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo». Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». Dícenle: «Del César». Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios».
«Lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios»
P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat
(Montserrat, Barcelona, España)
Hoy, se nos presenta para nuestra consideración una "famosa" afirmación de Jesucristo: «Lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios» (Mt 22,21).
No entenderíamos bien esta frase sin tener en cuenta el contexto en el que Jesús la pronuncia: «los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra» (Mt 22,15), y Jesús advirtió su malicia (cf. v. 18). Así, pues, la respuesta de Jesús está calculada. Al escucharla, los fariseos quedaron sorprendidos, no se la esperaban. Si claramente hubiese ido en contra del César, le habrían podido denunciar; si hubiese ido claramente a favor de pagar el tributo al César, habrían marchado satisfechos de su astucia. Pero Jesucristo, sin hablar en contra del César, lo ha relativizado: hay que dar a Dios lo que es de Dios, y Dios es Señor incluso de los poderes de este mundo.
El César, como todo gobernante, no puede ejercer un poder arbitrario, porque su poder le es dado en "prenda" o garantía; como los siervos de la parábola de los talentos, que han de responder ante el Señor por el uso de los talentos. En el Evangelio de san Juan, Jesús dice a Pilatos: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba» (Jn 19,10). Jesús no quiere presentarse como un agitador político. Sencillamente, pone las cosas en su lugar.
La interpretación que se ha hecho a veces de Mt 22,21 es que la Iglesia no debería "inmiscuirse en política", sino solamente ocuparse del culto. Pero esta interpretación es totalmente falsa, porque ocuparse de Dios no es sólo ocuparse del culto, sino preocuparse por la justicia, y por los hombres, que son los hijos de Dios. Pretender que la Iglesia permanezca en las sacristías, que se haga la sorda, la ciega y la muda ante los problemas morales y humanos de nuestro tiempo, es quitar a Dios lo que es de Dios. «La tolerancia que sólo admite a Dios como opinión privada, pero que le niega el dominio público (…) no es tolerancia, sino hipocresía» (Benedicto XVI).
SAN LUCAS NOS DIÓ A CONOCER A TODOS A CRISTO
Lucas nos dió a conocer a todos a Cristo
Celebramos a San Lucas. Hoy nos diría estemos seguros de que todo esfuerzo por transmitir la fe, tiene a Dios por garantía.
Por: P Juan Ferrán LC | Fuente: Catholic.net
La Iglesia celebra a san Lucas poniendo en la liturgia el pasaje de los setenta y dos discípulos que salen a predicar la palabra de Dios. Lucas nos narra aquí la alegre partida del primer grupo de predicadores de la historia cristiana. Más adelante nos narrará, en los Hechos, los frutos imparables de esta primera predicación.
¿Sabía san Lucas que el Evangelio llegaría con la velocidad de un reguero de pólvora a todo el mundo conocido? ¿Sabía que esa locura en la que él había creído conquistaría miles de millones de vidas?
Sabemos, ciertamente que Lucas creyó, y creyó con tal fuerza que nos quiso escribir los avances incontenibles de la fe por la que había apostado en la vida y por la que había dado todo lo que tenía. Desde el cielo, Lucas nos mira continuamente y -estoy seguro- arde en deseos de gritarnos que creamos, que confiemos, que estemos seguros de que todo esfuerzo por transmitir la fe tiene a Dios por garantía infalible y que, por lo tanto, dará su fruto. Pero sin perder de vista que nuestra primera misión somos nosotros mismos.
Cristo, lo fundamental que hizo fue obedecer al Padre respecto a la voluntad que Éste tenía para Él, y así consiguió para nosotros la salvación. Pues nosotros, como empresa apostólica primera tenemos la salvación de nuestra alma, y el cumplimiento de la Voluntad de Dios sobre nosotros. No suceda, como dice san Pablo, que habiendo predicado a otros, yo vaya a ser reprobado.




















