jueves, 6 de febrero de 2020

SANTORAL DE HOY JUEVES 6 DE FEBRERO DE 2020

María Teresa Bonzel, BeataMaría Teresa Bonzel, Beata
Fundadora, 6 de febrero
Ángel de Furci, BeatoÁngel de Furci, Beato
Presbítero Agustino, 6 de febrero
Dorotea y Teófilo, SantosDorotea y Teófilo, Santos
Mártires, 6 de febrero
Vedasto (Vaast) de Arras, SantoVedasto (Vaast) de Arras, Santo
Obispo, 6 de febrero
Guarino de Palestrina, SantoGuarino de Palestrina, Santo
Obispo, 6 de febrero
Alfonso María Fusco, SantoAlfonso María Fusco, Santo
Presbítero y Fundador, 6 de febrero
Francisco Spinelli, SantoFrancisco Spinelli, Santo
Presbítero y Fundador, 6 de febrero
Mateo Correa Magallanes, SantoMateo Correa Magallanes, Santo
Presbítero y Mártir, 6 de febrero
Pedro Bautista BlásquezPedro Bautista Blásquez
Religioso y Mártir, 6 de febrero
Amando de Maastricht, SantoAmando de Maastricht, Santo
Obispo, 6 de febrero
Pablo Miki y compañeros, Santos y MártiresPablo Miki y compañeros, Santos y Mártires
Memoria Litúrgica, 6 de febrero

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY JUEVES 6 DE FEBRERO DE 2020


Lecturas de hoy Jueves de la 4ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, jueves, 6 de febrero de 2020




Primera lectura
Lectura del primer libro de los Reyes (2,1-4.10-12):

Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: «Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: "Si tus hijos saben comportarse, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel."»
David fue a reunirse con sus antepasados y lo enterraron en la Ciudad de David. Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó.

Palabra de Dios


Salmo
1Cro 29,10.11ab.11d-12a.12bcd

R/. Tú eres Señor del universo

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos. R/.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/.

Tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria. R/.

Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos. R/.



Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor



Comentario al Evangelio de hoy jueves, 6 de febrero de 2020
Carlos Latorre, cmf


Queridos amigos:

El grupo de los doce apóstoles estuvo con Jesús preparándose para predicar y sanar a los enfermos. Han estado ya un tiempo largo con él viendo su modo de actuar. Ahora Jesús los anima a salir de dos en dos predicando la conversión y dando a conocer la oferta divina de salvación. Ante la duda e inseguridad deben poner toda su confianza en la cercanía del Señor y en la fuerza del mensaje que llevan. Este un punto es muy importante también hoy día, pues todo evangelizador sabe que quien da luz a la mente y cambia el corazón no es él, sino la palabra de Jesús que transmite a los hermanos.

El testimonio de pobreza, sencillez y atención a las necesidades del pueblo debe despertar entre la gente la solidaridad para ayudarse entre ellos. Donde no se manifieste esa solidaridad, hay que sacudir el polvo de las sandalias y marchar a otro lado.

Los discípulos pasan de este modo a una nueva etapa en su formación misionera. El Maestro los envía con poder para anunciar el reino de Dios, pero no para buscar comodidades o beneficios materiales.

El ir de dos en dos es signo de igualdad y apoyo mutuo. Y para que no se sientan superiores a los demás, deben llevar solamente lo estrictamente necesario.

Recordando estas palabras del evangelio de hoy, mi mente siempre vuela a los campos de Paraguay en la zona de Yhú, a las pequeñas comunidades campesinas y a los equipos de catequistas que las servían. Fueron todo un ejemplo y estímulo para nosotros los misioneros que veníamos de España. Viendo los esfuerzos que hacían aquellos hombres y mujeres para prepararse, el tiempo que empleaban para formarse y las horas que dedicaban a su pequeña comunidad por amor a Jesucristo y su evangelio, nos hacían comprender que ellos eran los verdaderos misioneros en aquellas tierras. Para mi este recuerdo es siempre un motivo para dar gracias a Dios por haber podido acompañarles durante catorce años.

Actualmente en España también se está invitando a los laicos a asumir con ilusión el servicio de evangelización en las pequeñas comunidades rurales ante la escasez de sacerdotes que puedan celebrar la eucaristía y estar cerca de la gente. En mi Diócesis de Barbastro-Monzón les llaman “Animadores de la comunidad” y están dando un ejemplo maravilloso de lo que significa estar bautizado y ser discípulo de Cristo para compartir y animar la fe de la comunidad. Animadores y catequistas se llamaban también los hombres y mujeres, adultos y jóvenes, que se comprometían para animar la fe y el servicio dentro de las comunidades del campo en Yhú, Paraguay.

El Papa Francisco no se cansa de repetir que todos los bautizados están llamados a evangelizar, no tienen que esperar a que nadie les dé permiso. Sí, deben conocer las verdades elementales de nuestra fe para proponerla adecuadamente. Pero, como él suele decir, no esperemos a saber mucha teología para hablar de Dios a los demás.

Vuestro hermano en la fe.

Carlos Latorre

carloslatorre@claretianos.es

FELIZ JUEVES




miércoles, 5 de febrero de 2020

¿POR QUÉ LA EUCARISTÍA ES UNA FIESTA SEGÚN LOS CATÓLICOS?


¿Por qué la Eucaristía es una fiesta según los católicos?
La Eucaristía es una fiesta, pero una fiesta del todo particular


Por: P. Jon M. de Arza, IVE | Fuente: TeologoResponde.org




Pregunta:

Me llamo Sara y soy ‘librepensadora’ es decir, no tengo una religión en específico, me gustaría saber, porque me llamó la atención, ¿por qué ustedes dicen que la misa o ‘eucaristía’ es una fiesta? Cuando yo fui a una misa no me pareció. Gracias.

Respuesta:

El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica enseña que: «La Eucaristía es el sacrificio del mismo Cuerpo y de la Sangre del Señor Jesús, que Él instituyó para perpetuar en los siglos, hasta su segunda venida, el sacrificio de la cruz, confiando así a la Iglesia el memorial de su Muerte y Resurrección. Es signo de unidad, vínculo de caridad y banquete pascual, en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la vida eterna» (n. 271).

La Eucaristía es, pues, una fiesta, pero una fiesta del todo particular. En primer lugar, porque Jesús la instituyó en el marco de las fiestas pascuales de los judíos, por las que hacían memoria (celebraban) la liberación de la esclavitud de Egipto. Lo que se festeja son las hazañas de Dios en su Pueblo, las magnalia Dei. La Pascua se festejaba mediante el sacrificio del Cordero Pascual y una Cena, que es comunión o participación de dicho sacrificio. En la Santa Misa están también estos dos aspectos, el de Sacrificio (el mismo de Cristo en la Cruz por el que nos liberó de la esclavitud del pecado) y el de Banquete, por eso comemos el Cuerpo de Cristo ofrecido en el altar. De manera que el altar es al mismo tiempo, ara del sacrificio, y mesa de la Cena Pascual católica. Seguramente a Usted no le habrá parecido fiesta, precisamente por el carácter de sacrificio, que perpetúa la muerte de Cristo, y esto es un muy buen signo de la adecuada celebración de la Santa Misa, del respeto de su esencia. La liturgia de la Misa (ya desde los inicios del cristianismo) no se redujo a una imitación crasa de la Cena del Señor –y, por tanto, a un banquete-, sino que mantuvo la forma de una comida, pero estilizada de tal modo, que ya no puede hablarse de una «comida normal», sino sólo «simbólica» (al modo sacramental), permaneciendo así abierta a un significado más profundo, que es el del mismo Sacrificio de la Cruz. Esto se pone de manifiesto en la postura de los fieles, que de estar sentados para la liturgia de la Palabra, se ponen de pie cuando comienza la liturgia de la Eucaristía, «lo cual ciertamente no puede significar el pasaje a una comida normal» (J. RATZINGER, La festa della fede, Jaca Book, Milano 21990, 46). La estilización hace que el pan pueda llamarse «hostia», la mesa transformarse en altar, el dueño de casa (que en las fiestas judías presidía el rito) ahora sea un sacerdote (puesto que se trata de un verdadero y propio sacrificio), los saludos se realicen con fórmulas solemnes, etc.





Sin embargo, al mismo tiempo celebramos la victoria de Cristo, es decir, su resurrección y su paso (que eso significa ‘pascua’) al Padre. Por eso, para los cristianos, el Domingo, Día del Señor, día en que resucitó Cristo, es «la fiesta primordial», y de este Misterio (el misterio pascual) deben nacer entre nosotros las fiestas, ya que la auténtica fiesta debe nacer del culto, es decir, en la alabanza tributada al Creador por la bondad de la existencia, ya que el séptimo día ‘Dios vio que todo era bueno….y descansó (Gn 1,31; 2, 2-3). San Agustín enseña que el culto tiene lugar mediante ‘el ofrecimiento de alabanza y acción de gracias’ (‘Eucaristía’ quiere decir eso, acción de gracias, o buena gracia), y siendo el acto principal de culto el sacrificio, se constituye así en el alma de la fiesta. Los cristianos nos adentramos mediante la Misa en la fiesta eterna, con la esperanza de ir, como decía San Atanasio, «de fiesta en fiesta hacia la Fiesta», esto es, de domingo a domingo, primer día de la semana, día de la Creación de la Luz, día de la nueva creación -resurrección- de Cristo, Luz del mundo, hacia el Domingo eterno, el octavo día, el día que no conoce ocaso.

De la resurrección del Señor y del Domingo, toma también participación toda otra fiesta, ya que el motivo de la fiesta es la alegría: «Fiesta es alegría y nada más», decía San Juan Crisóstomo. Pero la alegría supone un fundamento, algo de qué alegrarse: es la respuesta de un amante a quien ha caído en suerte aquello que ama. Alguien se alegra porque posee el bien que le es conveniente, o realmente, o en esperanza, o al menos en la memoria. Y sólo se alegra verdaderamente el que se alegra en el amor: «Donde se alegra la caridad, allí hay festividad», decía el mismo Crisóstomo. Por eso no hay motivo mayor de alegría que la Resurrección del Señor, porque su triunfo es nuestro triunfo, su victoria es nuestra victoria. Este es el fundamento objetivo por el que la liturgia cristiana es una fiesta, y se diferencia de todo otro culto, y de los «party» mundanos. «La fiesta presupone un autorización a la alegría; esta autorización es válida sólo si está en grado de hacer frente a la respuesta sobre la muerte (…); la resurrección de Cristo da la autorización a la alegría buscada en toda la historia y que ninguno estaba en grado de conferir. Por eso, la liturgia cristiana –Eucaristía- es, por naturaleza, fiesta de la resurrección, Mysterium Paschae» (J. RATZINGER, op. cit., 62-63).

En la Misa se muestran los matices de sacrificio (inmolación, muerte, ofrecimiento) y Resurrección (fiesta, alegría). Son matices; a veces se resalta más un aspecto, a veces otro, a veces hay un equilibrio. Pero de todos modos, hay que tener en cuenta que se trata de una fiesta sagrada, y por tanto no es como una fiesta de cumpleaños o un aniversario, sino que es una fiesta en la que el festejado es Dios, por la Creación y porque envió a su Hijo Único para salvarnos (re-creación), y el modo de entrar en unión con Él es a través de los misterios, es un modo sacramental. Por lo tanto, habrá fiesta y alegría, pero mesurada, contenida, o, mejor, sublimada en el espíritu; no habrá una fiesta en la que se produzca un éxtasis o exacerbación de los sentidos, al modo dionisíaco, o en el que hay una alienación del hombre (que busca evadirse en su desesperación por no poder dar respuesta a la realidad de la muerte), sino que el modo de festejar es «en espíritu y en verdad», lo que no quita que festejemos también con nuestra sensibilidad, más aún, el corazón y todos nuestros afectos, y todo nuestro cuerpo, se espiritualiza y se eleva a Dios, como se dice en la Misa: «sursum corda», «levantemos el corazón».

A quien le interese profundizar en el tema, le recomiendo la lectura de dos libros del Card. Ratzinger, actual Papa Emérito Benedicto XVI: Un canto nuevo para el Señor. La fe en Jesucristo y la liturgia hoy, y, sobre todo el arriba citado, La fiesta de la fe. Se puede leer también con mucho provecho el libro de Joseph Pieper, Sobre una teoría de la fiesta; de Romano Guardini, Preparación para la celebración de la Santa Misa, y la estupenda Carta Apostólica de Juan Pablo II, Dies Domini, sobre la santificación del día domingo.

HOY SE CELEBRA A SAN FELIPE DE JESÚS, PRIMER MÁRTIR MEXICANO, 5 DE FEBRERO


Hoy se celebra a San Felipe de Jesús, primer mártir mexicano
Redacción ACI Prensa





Hoy se celebra a San Felipe de Jesús, primer mártir mexicano
“Jesús, Jesús, Jesús”, gritó San Felipe de Jesús antes de morir en una cruz y atravesado por dos lanzas durante las persecuciones contra los cristianos en Japón. Su fiesta se celebra cada 5 de febrero y es el primer mártir mexicano, así como patrono de la Ciudad de México.

San Felipe nació en la ciudad de México el año de 1572 y fue hijo de inmigrantes españoles. De pequeño fue un niño inquieto y travieso, poniendo en aprietos tanto a sus padres como familiares cercanos, quienes a veces no veían con buenos ojos las travesuras del santo.

Ya adolescente decidió ingresar al noviciado de los franciscanos, pero no pudo resistir la austeridad y severidad de las reglas del convento, escapándose de él y regresando a la casa paterna. Ejerció uno años el oficio de platero, pero como las ganancias eran muy pocas, su padre decidió enviarlo a las Islas Filipinas a probar fortuna.

Felipe llegó a la ciudad de Manila donde gozó del imperio de artes, riquezas y placeres que ofrecía dicha ciudad; sin embargo la angustia, el vacío y el sinsentido de su propia vida golpeaban su corazón constantemente, y en medio de aquel doloroso vacío volvió a oír muy tenue la llamada de Cristo: "Si quieres venir en pos de mí, renuncia a ti mismo, toma tu cruz y sígueme"(Mt.16.24).

Felipe dio un sí generoso al llamado de Cristo, ingresó a la Orden de los Franciscanos en Manila, y empezó su proceso de conversión. Se entregó a la oración, a los estudios y a la ayuda caritativa y servicial con los hermanos más necesitados y enfermos.

Un buen día le anunciaron que ya podía ordenarse sacerdote, y que, por gracia especial, esa ordenación tendría lugar precisamente en su ciudad natal, en México.

Se embarcó junto con Fray Juan Pobre y otros franciscanos rumbo a la Nueva España, pero una gran tempestad arrojó la embarcación a las costas del Japón, donde Fray Pedro Bautista y algunos hermanos franciscanos realizaban un arduo trabajo evangelizador.

El santo se sintió muy feliz de este cambio de destino, pues era consciente de que era una instancia poderosa para reforzar su "Sí" al Señor en su entrega para la conversión de los japoneses de aquel lugar.

Los esfuerzos del santo y de sus hermanos dieron abundantes frutos; sin embargo, estalló la persecución de Taicosama contra los franciscanos y los catequistas. El santo por su calidad de náufrago, hubiera podido evitar honrosamente la prisión y los tormentos como lo habían hecho Fray Juan Pobre y sus compañeros de naufragio.

San Felipe rechazó a esa oportunidad y decidió abrazar del todo la cruz de Cristo, permaneciendo hasta el último suplicio junto a San Pedro Bautista y demás misioneros franciscanos que desde hacía años evangelizaban Japón.

El santo fue llevado por algunas de las principales ciudades para que se burlaran de él. Sufrió pacientemente que le cortaran, como a todos los demás, una oreja.


Finalmente en Nagasaki (Japón), en compañía de otros franciscanos, además de laicos y jesuitas, abrazó la Cruz de la cual fue colgado, suspendido mediante una argolla y atravesado por dos lanzas.

El santo fue el primero en morir un 5 de febrero de 1597, en medio de todos aquellos gloriosos mártires. Cuando se supo la noticia en México del martirio de San Felipe de Jesús, las autoridades decretaron que se celebrara su testimonio de fe.

A los pocos años se convirtió en fiesta nacional y el nombre del santo fue adoptado por barrios y pueblos que lo eligieron como patrono. Fue beatificado con sus compañeros de martirio, el 14 de septiembre de 1627, y canonizado el 8 de junio de 1862.

Entre 1958 y 1962 se construyó en Japón el conjunto arquitectónico del parque Nishizaka, en Nagasaki, conformado por la Iglesia San Felipe de Jesús y el museo de los 26 Mártires. Todo esto en el marco del centenario de la canonización de estos hombres de Dios y gracias a donaciones enviadas principalmente de México.

SANTA ÁGUEDA O ÁGATA, VIRGEN Y MÁRTIR, 5 DE FEBRERO

Águeda o Ágata, Santa
Memoria Litúrgica, 5 de febrero



Virgen y Mártir
Patrona de las enfermeras


Martirologio Romano: Memoria de santa Águeda, virgen y mártir, que en Catania, ciudad de Sicilia, siendo aún joven, en medio de la persecución mantuvo su cuerpo incontaminado y su fe íntegra en el martirio, dando testimonio en favor de Cristo Señor (c. 251).

Etimología: Águeda = Ágata = Aquella que es buena y virtuosa, es de origen griego.

Breve Biografía

Santa Águeda de Catania fue una virgen y mártir según la tradición cristiana. Su día se celebra el 5 de febrero.

Fue una joven siciliana de una familia distinguida y de singular belleza que vivió en el siglo III. El senador Quintianus intentó poseerla aprovechando las persecuciones que el emperador Decio realizó contra los cristianos. El Senador fue rechazado por la joven que ya se había comprometido con Jesucristo. Quintianus intentó con ayuda de una mala mujer, Afrodisia, convencer a la joven Águeda, pero esta no cedió.

El Senador en venganza por no conseguir sus placeres la envía a un lupanar, donde milagrosamente conserva su virginidad. Aún más enfurecido, ordenó que torturaran a la joven y que le cortarán los senos. La respuesta de la luego Santa fue "Cruel tirano, ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?". Aunque en una visión vio a San Pedro y este curó sus heridas, siguió siendo torturada y fue arrojada sobre carbones al rojo vivo en la ciudad de Catania, Sicilia (Italia). Además se dice que lanzó un gran grito de alegría al expirar, dando gracias a Dios.

Según cuentan el volcán Etna hizo erupción un año después de la muerte de la Santa en el 250 y los pobladores de Catania pidieron su intervención logrando detener la lava a las puertas de la ciudad. Desde entonces es patrona de Catania y de toda Sicilia y de los alrededores del volcán e invocada para prevenir los daños del fuego, rayos y volcanes. También se recurre a ella con los males de los pechos, partos difíciles y problemas con la lactancia. En general se la considera protectora de las mujeres. En el País Vasco se le atribuye una faceta sanadora.

Es la Patrona de las enfermeras y fue meritoria de la palma del martirio con la que se suele representar.

Iconografía

Se la ha representado en el martirio, colgada cabeza abajo, con el verdugo armado de tenazas y retorciendo su seno. También sosteniendo ella misma la tenaza y un ángel con sus senos en una bandeja o ella misma portando la bandeja con sus pechos. La escena de la curación por San Pedro también se ha representado.

A menudo se la representa como protectora contra el fuego, con lo que lleva una antorcha o bastón en llamas, o una vela, intentado extinguir el incendio.

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY MIÉRCOLES 5 DE FEBRERO DE 2020


Lecturas de hoy Miércoles de la 4ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, miércoles, 5 de febrero de 2020


Primera lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (24,2.9-17):

En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: «Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo.»
Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil.
Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: «He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura.»
Antes que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor: «Vete a decir a David: "Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré."»
Gad se presentó a David y le notificó: «¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres dias de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?»
David contestó: «¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres.»
Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla.
Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: «¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia.»
El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: «¡Basta! ¡Detén tu mano!»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 31,1-2.5.6.7

R/. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R/.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R/.

Tú eres mi refugio,
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,1-6):

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 5 de febrero de 2020
Carlos Latorre, cmf


Queridos amigos:

La enseñanza en parábolas y la actuación prodigiosa en torno al lago de Galilea o Genesaret culminan con el retorno de Jesús al pueblo donde se había criado. Los habitantes de Nazaret quedan asombrados de sus sabias palabras y comienzan a preguntarse quién le ha enseñado y dónde ha aprendido todas esas cosas que explica.

Era costumbre en la reunión de la sinagoga que un lector leyera el texto de la Biblia, que hoy llamamos Antiguo Testamento y otro lo explicara. En este caso es el mismo Jesús quien lo lee. ¿De qué hablaba dicho texto? Según explica S. Lucas en su evangelio le entregaron el libro del profeta Isaías y, al desenrollarlo, encontró el pasaje que el mismo Jesús leyó y que decía: “ El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar una buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la liberación a los cautivos y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor”.

Los habitantes de Nazaret quedan asombrados de su explicación y empiezan a preguntarse por su identidad, como si después de 30 años de vivir en medio de ellos, no supieran quién era. Y su asombro termina en escándalo e incomprensión, porque buscan la respuesta en una dirección equivocada. Creen saber todo sobre Jesús, porque conocen a sus padres y familiares y le han visto trabajar como un joven más del pueblo.

No siempre las personas son lo que parecen, pues llevan dentro de sí riquezas, que no consiguen descubrir quienes sólo se dejan llevar por las apariencias o por lo que dice la gente. No habían captado todavía el “secreto de la persona de Jesús”. Y lo que decía y hacía les resultaba escandaloso. “Jesús les decía: No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe”.

Para sus vecinos Jesús no había estudiado, había crecido como un muchacho más del pueblo y, por tanto, escucharle hablar de esa manera y enseñar como un maestro les resultaba sospechoso. ¡Qué difícil es juzgar correctamente a las personas! Los prejuicios nos llevan siempre a pensar lo peor y a descalificar a quien se aparta de nuestras ideas y gustos.

En este día 5 de febrero la liturgia nos recuerda también a Santa ÁGUEDA, joven mártir muy querida y festejada sobre todo en las zonas rurales de España. Ella dio gran testimonio de fe con su martirio en la época de los emperadores romanos. Según se cuenta, aquellos hombres tan poderosos no tenían como meta hacer mártires, sino “deshacer cristianos”. Pero con Águeda no lo consiguieron.

El martirio tuvo lugar en la isla de Sicilia, en Italia. El procónsul Quinciano, representante del emperador, la increpa ásperamente:

-"Pero tú, ¿de qué raza eres?”

-“Aunque soy de familia noble y rica, mi alegría es ser sierva y esclava de Jesucristo. No puedo callar el nombre de Aquel que estoy invocando dentro de mi corazón”.

Águeda hizo honor a su nombre, que significa «buena»: ella fue en verdad buena por su identificación con Jesús fuente de todo bien y fuerza de los mártires. Han pasado los siglos, pero el pueblo cristiano no la olvida.

Vuestro hermano en la fe.

Carlos Latorre

SANTORAL DE HOY MIÉRCOLES 5 DE FEBRERO DE 2020

Iustus Takayama Ukon, BeatoIustus Takayama Ukon, Beato
Mártir, 5 de febrero



Pablo Miki y compañeros, SantosPablo Miki y compañeros, Santos
Mártires en Japón, 5 de enero






Lucas  de Demenna, SantoLucas de Demenna, Santo
Abad, 5 de febrero






Adelaida de Vilich, SantaAdelaida de Vilich, Santa
Abadesa, 5 de febrero






Isabel Canori Mora, BeataIsabel Canori Mora, Beata
Madre de familia, 5 de febrero






Jesús Méndez Montoya, SantoJesús Méndez Montoya, Santo
Sacerdote y Mártir, 5 de febrero






Felipe de Jesús, SantoFelipe de Jesús, Santo
Primer santo mexicano, 5 de febrero



Águeda o Ágata, SantaÁgueda o Ágata, Santa
Memoria Litúrgica, 5 de febrero

BUENOS DÍAS!!!




martes, 4 de febrero de 2020

DIOS DIRIGIÓ MIS PASOS


Dios dirigió mis pasos
Fue algo impactante el ser instrumento del Señor para dar la gracia a este niño y confortar a la familia


Por: César Augusto Pumayalli. Arequipa (Perú) | Fuente: www.100sacerdotes.com




Apenas ordenado sacerdote me enviaron a trabajar a una parroquia llamada "San Martín de Tours", a 12 horas de la ciudad de Arequipa. Un pueblo con muchas tradiciones y costumbres religiosas.

En uno de mis primeros viajes me tocó visitar un pueblito llamado Charcana, cuyo patrón era San Sebastián (20 de Enero). Para llegar a este lugar se requería un viaje de 6 horas de viaje en una Combi, por un camino accidentado. Luego de celebrar la Fiesta me dispuse a regresar, pero el rio se había desbordado y había cortado la carretera, por lo que tuve que regresar a pie a la parroquia (9 horas de viaje).

Luego de caminar un buen trecho, llegué al primer pueblito llamado Andamarca, donde a la entrada, en las primeras casitas, me encontré con una Señora que, angustiada y llorosa, me pidió que bautizara a su bebito que estaba enfermo. Providencialmente pasé por allí. Quiero destacar que estos pueblitos se visitan entre tres y cinco veces al año, por su geografía accidentada y de difícil acceso.

Grande fue mi sorpresa pues el bebé estaba agonizando. En medio del dolor de la madre y los familiares, bauticé aquella criatura.

Minutos más tarde terminó de expirar. Ese día, un pequeño recién nacido, hecho Hijo de Dios, partía para conformar el coro de los bienaventurados del Reino de los Cielos. Fue algo impactante el ser instrumento del Señor para dar la gracia a este niño y confortar a la familia, luego de un viaje de 5 horas y en medio del cansancio de la caminata.


Esta historia y otras mil, fueron recopiladas durante el Año Sacerdotal. Las cien mejores están publicadas en el libro "100 historias en blanco y negro", que puede adquirirse en www.100sacerdotes.com

SANTA CATALINA DE RICCI, VIRGEN, 4 DE FEBRERO

Catalina de Ricci, Santa
Virgen, 4 de febrero


Por: Nicola Gori | Fuente: catholic.net



Virgen
Martirologio Romano: En Prato, de la Toscana, santa Catalina de’ Ricci, virgen, de la Tercera Orden Regular de Santo Domingo, que se dedicó de lleno a la restauración de la religión y por su asidua meditación de los misterios de la pasión de Jesucristo, obtuvo experimentarla de alguna manera (1590).

Fecha de canonización: 29 de junio de 1746 por el Papa Benedicto XIV.

Breve Biografía

El 23 de abril de 1522 nace en Florencia, Alejandra Lucrecia Rómola, hija de la noble familia de´ Ricci, que tuvo mucho poder y importancia en la ciudad.

Muerta su madre cuando ella era todavía muy niña, quedó bajo el cuidado de una madrastra. Poco después la puso su padre en el convento de las monjas de Monteceli donde estaba una tía suya. Allí recibe su primera educación y sobresale por su aplicación en los estudios.

A la niña le gustan los relatos de la Pasión de Cristo. Celeberrimo es el Crucifijo que se venera en aquel monasterio y que desde entonces se llama el Crucifijo de la Alejandrina.

A los doce años participa en un retiro en la comunidad del monasterio de san Vicente Ferrer en Prato, perteneciente a la Tercera Orden Regular de Santo Domingo.

Queda impactada por el estilo de vida y trabajo de las hermanas y pide la admisión en la comunidad. Cuando su padre fue a buscarla para volverla a casa, no quiso ir. El lunes de Pentecostés, 18 de mayo de 1535, a los trece años, tomó el hábito de terciaria de Santo Domingo, de manos de su tío Timoteo de´ Ricci O.P., mudando el nombre de Alejandrina por el de Catalina.

Profesó al año siguiente y io en tal forma a la contemplación, singularmente de la Pasión del Señor, que de ordinario estaba abstraída de los sentidos. Por su gran humildad, siempre se puso bajo la obediencia de los superiores.

Dotada de natural prudencia, fue superiora dieciocho años, ganando mucho las religiosas en lo espiritual y en lo temporal por las muchas limosnas que le enviaban, con lo que pudo acabar la fábrica del convento y acoger muchas jóvenes.

Piensese que Catalina era Madre Priora de una comunidad de, por lo menos, 120 monjas y que en unos años llegó a contar hasta 160 religiosas... Durante doce años, 1542-1554, revivió en su cuerpo las llagas del Crucificado y la Pasión del Señor.

Poco después de su profesión, el Señor vino a visitarla enviándole una terrible y múltiple enfermedad, ya que fueron varias las dolencias que a la vez afligían su débil cuerpo. Las mismas religiosas y los médicos quedaban admirados cómo era posible que pudiera resistir tanto dolor de todo tipo.

Se le apareció un alma beata de su Orden, hizo sobre ella la señal de la cruz y quedó curada por varios años. Durante estos atroces tormentos tenía una medicina que la curaba, por lo menos le daba paz y alivio: Era el meditar en la Pasión del Señor, en los muchos dolores que Él sufrió por nosotros... Meditaba paso a paso, en toda su viveza y a veces se le manifestaba el Señor bien con la Cruz a cuestas, bien coronado de espinas o clavado en la Cruz.

Recibió muchos dones y regalos del cielo: revelaciones, gracias de profecía y milagros, el don de leer los corazones... Luces especiales en los más delicados asuntos de los que ella nada sabía. Por ello acudieron a consultarla Papas, cardenales, los principes de Florencia, el Hijo del Rey de Baviera, igual que personas sencillas y humildes.

A todos atendía con gran bondad y humildad ya que se veía anonada por sus miserias y se sentía la más pecadora de los mortales. Tuvo gran amistad y correspondencia con San Carlos Borromeo, San Felipe Neri, San Pío V y Santa María Magdalena de´ Pazzi.

El día Primero de febrero de 1590 recibió los santos sacramentos. Recibió el viático de rodillas, su rostro se resplandecía como él de un ángel.
Llamó después a las religiosas, les hizo una exhortación al amor de Dios y a la observancia regular, poniéndose de nuevo en oración hasta la noche. Muriò poco después, era el día dos de febrero del año 1590 y toda la ciudad de Prato se conmovió.

Fue beatificada por Clemente XII el 23 de noviembre de 1732 y canonizada por Benedicto XIV el 29 de Junio de 1746. Catalina es también compatrona de la ciudad y diocesis de Prato en Italia, y en Guantánamo, desde 1836, una parroquía está dedicada a ella (hoy catedral).

Llena del fuego del Espíritu Santo buscó incansablemente la gloria del Señor. Promovió la reforma de la vida regular, inspirada especialmente por fray Jerónimo Savonarola, a quien admiraba con agradecido afecto. Su amor a la Pasión del Señor la llevó a componer el "Cántico de la Pasión", una meditación reposada sobre los sufrimientos de Cristo.

Debemos a su maestra, Sor María Magdalena Strozzi, si Catalina empezò a escribir sus extraordinarias experiencias místicas. Una muchedumbre de "Cartas" son muestra de su profundo itinerario en el Espíritu. Trabajó con solicitud en la atención de enfermos, hermanas o laicos. La extraordinaria abundancia de carismas celestiales, junto con una exquisita prudencia y especial sentido práctico, hicieron de ella la superiora ideal.

El cuerpo incorrupto de la santa se venera en la Basilica menor de San Vicente Ferrer y Santa Catalina de´ Ricci en Prato, donde las monjas dominicas siguen viviendo su espiritualidad y su mensaje de amor.
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