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domingo, 21 de junio de 2026

¿QUÉ SIGNIFICA SER PADRE HOY?

 


 ¿Qué significa ser padre hoy?

El padre de hoy se abre a las necesidades más sutiles del hijo: las emocionales y las psíquicas.

Fuente: aciprensa


El "buen padre", imagen ampliamente difundida por las sociedades de consumo, es la de "proveedor": aquél que satisface todas las necesidades materiales del hogar. Para "que no les falte nada a los hijos" trabaja jornadas dobles y aún los fines de semana. El padre no logra satisfacer las necesidades presentes, cuando ya le han sido creadas otras. Así se desgasta febrilmente, sin darse un respiro para disfrutar lo importante: la experiencia única de ver crecer a los hijos.


Los padres que han logrado vencer las tradiciones atávicas de ser meros proveedores, comparten el gozo en la crianza de los hijos y hablan de "una nueva dimensión en la convivencia familiar".


A pesar de los iracundos reproches de quienes pretenden perpetuar el tabú inmemorial de que cuando el padre se involucra emocionalmente con el hijo se torna ´suave como una segunda madre´, y que si participa en el cuidado y atención del hijo se convierte en simple ´mandilón´, cada día son más los padres presentes en el quirófano en el momento del nacimiento de sus hijos, en los cursos prenatales y de posparto para capacitarse en el cuidado del bebé.


Se necesitan dos para engendrar un hijo. También se necesitan dos para su desarrollo. La intuición femenina permite a la madre establecer una comunicación vital con el hijo desde el momento mismo de su nacimiento. Interpreta las señales de temor en el infante y con mimos lo tranquiliza y conduce suavemente.


La voz del padre es de importancia suma: da seguridad, confianza en el porvenir, establece los límites de la conducta infantil, y cierra el círculo del amor que debe rodear al niño. El padre proporciona un elemento único y esencial en la crianza del hijo y su influencia es poderosa en la salud emocional. La madre le dice: "con cuidado", y el padre le dice "uno más", al estimular al pequeño a subir otro peldaño para que llegue a la cima. Juntos, tomados de la mano, padre y madre guían al retoño en el camino de la vida.


El padre de hoy se abre a las necesidades más sutiles del hijo: las emocionales y las psíquicas. Trasciende la preocupación de sí mismo y sus ocupaciones, y logra ver al hijo en sus propios términos. Propicia el ambiente que le permita el desarrollo de su potencial en un marco de libertad responsable, no de dominación.


No se detiene en la periferia, sino que conoce al hijo de cerca. Lo guía sin agresividad, con firmeza motivada y razonada, por el camino de los valores que desea heredarle. El padre de hoy se ha dado permiso para ver con ojos de amor al retoño de sus entrañas. Advierte en el hijo, más allá de las limitaciones presentes, el cúmulo de posibilidades que está por realizar. Y a su lado goza cada peldaño de su desarrollo.

EXPOSICIÓN EN MEMORIA DE LA CRISTIADA, LA GUERRA DE LA QUE MÉXICO CASI NO HABLA

 








 Esta exposición recupera la memoria de la Cristiada, la guerra de la que México casi no habla

 Crédito: David Ramos/EWTN News.




El Museo UPAEP en Puebla (México) acoge a lo largo del 2026 la exposición “Cuando la fe desafió al poder”, una exhibición que trae al presente la historia de la Cristiada, una guerra frecuentemente ausente de la educación y el debate público.


Con ocasión de los 100 años del inicio de la también llamada “Guerra Cristera”, la exposición presentada en las instalaciones de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla apunta a evidenciar “todo lo que involucró la defensa de la libertad religiosa” en México a inicios del siglo XX, y cómo los mexicanos “decidieron defender algo que para ellos era importante”.


Así lo explica a ACI Prensa Mariana Cruz Ugarte, coordinadora del Museo UPAEP, quien destaca que la muestra presenta “una reflexión que me parece muy pertinente hoy en día y siempre: ¿qué es importante para nosotros y por qué vale la pena defenderlo?”.


Una guerra de la que México habla poco

Aunque las tensiones entre la Iglesia y el Estado mexicano echan raíces en la Constitución de 1917, la Guerra Cristera detonó en 1926 tras la entrada en vigor el 31 de julio de ese año—por el entonces presidente Plutarco Elías Calles— de la llamada “Ley de Tolerancia de Cultos" o “Ley Calles”.


La normativa promovida y ejecutada por Calles restringía severamente la libertad religiosa, prohibiendo el culto público de la fe fuera de los templos, prohibiendo la vestimenta religiosa, disolviendo las órdenes religiosas y deportando a los sacerdotes extranjeros.

Ante las restricciones, los obispos mexicanos decidieron suspender el culto. Las tensiones con las autoridades escalaron y, de forma espontánea, en distintas partes de México grupos de fieles católicos se alzaron en armas contra la represión federal.


Muchos de estos hombres y mujeres afrontaron la persecución al grito de “¡Viva Cristo Rey!”, expresión que dio origen al nombre con el que serían conocidos: los “cristeros”.


“Se habla de más de 250.000 fallecidos en la Guerra Cristera, derivado del conflicto armado”, precisa Cruz Ugarte, y advierte que, a pesar de la magnitud de esa guerra, es un evento “poco conocido”.


En México, dijo, “tenemos como muy marcados” los hechos históricos de la guerra de Independencia, en la primera mitad del siglo XIX, y la Revolución Mexicana, en la década de 1910, pero la Guerra Cristera “es un momento en nuestra historia de la que poco se habla”.


“Por eso es importante” recordarlo, dijo, pues “cuando olvidamos estas enseñanzas —que al final de cuentas costaron sangre a nuestra nación— podemos incurrir en que es algo que pueda repetirse, que siga ocurriendo de otras maneras”.


Además, subrayó, “a pesar de que esto es algo que ocurrió hace mucho tiempo, nos ayuda a reflexionar sobre la importancia del diálogo sobre una respuesta que deriva en un elemento violento”.


Una exposición que busca sorprender y emocionar

La muestra es inmersiva desde el inicio, invitando al asistente a presenciar la vida íntima de los cristeros y sus preocupaciones, “como si fuéramos un ente observador”, que ve “cómo la vida de las personas cambia” con la guerra.

“Eso ayuda mucho a la sensación de sorpresa, porque la gente no se imagina que los personajes hablan”, resalta Cruz Ugarte, apuntando a cómo, cuando los asistentes se acercan a ciertos espacios de la exposición, son sorprendidos por sonidos que recrean la vida de los católicos perseguidos.

De esa forma, pareciera que “ellos están viviendo su vida y nosotros los estamos espiando”, atestiguando incluso el “miedo” que experimentaban quienes “decidieron defender algo que para ellos era importante”.

“Queríamos sorprender a la gente”, subraya, destacando que se trata de “una exposición que dista mucho de lo que tradicionalmente hemos presentado en el Museo UPAEP”.


En uno de los espacios de la muestra, se escucha a dos mujeres conversando en voz baja. “Estamos viendo a estas mujeres que están haciendo banderas que van a donar al ejército de los cristeros”, indica la coordinadora del Museo UPAEP.


Luego uno se inserta en medio de la noche al centro de un pueblo, cuya iglesia está cerrada y custodiada por el ejército federal.


Ahí “nos acercamos de manera muy discreta, para no interrumpir lo que está ocurriendo y cómo es que la gente seguía viviendo su fe a escondidas, dentro de las casas, de madrugada”, señala.


Dentro de una de las “casas” recreadas por la muestra, se escucha otro diálogo: “el sacerdote está oficiando Misa y le piden que por favor modere el volumen para que no vayan a ser descubiertos”, explica Mariana Cruz Ugarte.


“Buscamos despertar las emociones, pero también trabajar a través de los sentidos”, precisa, y resalta: “incluso podemos oler la hierba del centro del pueblo”.


Además, la muestra se ve nutrida con auténticos elementos cristeros, desde banderas y fotos, hasta prendas e incluso armas usadas por quienes se alzaron en armas contra la represión del gobierno federal mexicano.


Lo que la Cristiada puede enseñar a México un siglo después

La coordinadora del Museo UPAEP subraya que la exposición apunta a fomentar una “reflexión sobre la convivencia pacífica”, así como “la importancia del diálogo, siempre como una manera de favorecer y llegar a la resolución de conflictos”.


Pero un punto clave, precisa, es “la importancia de involucrarse y de estar pendiente de lo que ocurre en la vida política”.


“Una cosa que nosotros podemos ver es que las decisiones políticas tocan la vida de las personas”, señala, llegando a “transformar incluso la vida cotidiana de la forma en la que nosotros estamos acostumbrados a vivirla”.


Esto puede ser especialmente relevante cuando “pareciera que hay jóvenes hoy que no se sienten tan apelados” a prestar atención a estos elementos.


La exposición es de acceso libre en la sede del Museo UPAEP, y estará abierta hasta el 16 de enero 2027.

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 21 DE JUNIO DE 2026

 



 Domingo 12 (A) del tiempo ordinario

Domingo 21 de junio de 2026



1ª Lectura (Jer 20,10-13): Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: ‘Terror alrededor; delatadlo, vamos a delatarlo’. Mis amigos acechaban mi traspié. ‘A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él’.


»Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos».



Salmo responsorial: 68

R/. Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.


Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí.


Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas.

2ª Lectura (Rom 5,12-15): Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir. Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.

Versículo antes del Evangelio (Jn 15,26b.27a): Aleluya. El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y también vosotros seréis mis testigos. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 10,26-33): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados.


»Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.


»Porque todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos».

«No temáis a los que matan el cuerpo»

P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat

(Montserrat, Barcelona, España)


Hoy, después de elegir a los doce, Jesús los envía a predicar y los instruye. Les advierte acerca de la persecución que posiblemente sufrirán y les aconseja cuál debe ser su actitud: «No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna» (Mt 10,28). El relato de este domingo desarrolla el tema de la persecución por Cristo con un estilo que recuerda la última Bienaventuranza del Sermón de la Montaña (cf. Mt 5,11).


El discurso de Jesús es paradójico: por un lado dice dos veces “no temáis”, y nos presenta un Padre providente que tiene solicitud incluso por los pajarillos del campo; pero por otra parte, no nos dice que este Padre nos ahorre las contrariedades, más bien lo contrario: si somos seguidores suyos, muy posiblemente tendremos la misma suerte que Él y los demás profetas. ¿Cómo entender esto, pues? La protección de Dios es su capacidad de dar vida a nuestra persona (nuestra alma), y proporcionarle felicidad incluso en las tribulaciones y persecuciones. Él es quien puede darnos la alegría de su Reino que proviene de una vida profunda, experimentable ya ahora y que es prenda de vida eterna: «Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos» (Mt 10,32).


Confiar en que Dios estará junto a nosotros en los momentos difíciles nos da valentía para anunciar las palabras de Jesús a plena luz, y nos da la energía capaz de obrar el bien, para que por medio de nuestras obras la gente pueda dar gloria al Padre celestial. Nos enseña san Anselmo: «Hacedlo todo por Dios y por aquella feliz y eterna vida que nuestro Salvador se digna concederos en el cielo».