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domingo, 1 de noviembre de 2026

CUANDO PIENSAS EN UN SANTO

 


Cuando piensas en un santo, ¿qué imagen te viene? ¿Una estatua? ¿Un vitral? El papa Francisco hablaba de otros santos: los de la puerta de al lado. La mamá que se desvive por sus hijos.

 El que madruga para llevar el pan a su casa. La abuela que sigue sonriendo aunque le duela todo. Los que viven cerca de nosotros y, sin saberlo, nos muestran a Dios. Él les llamó “la clase media de la santidad”.

Hoy celebramos a esos santos que nadie canonizó, pero que Dios conoce por nombre y apellido.

Y ojo: la santidad no es solo de ellos. También es para vos. No para ser perfecto, sino para llegar a ser lo que Dios soñó cuando te creó.
Feliz día de Todos los Santos.

SANTORAL DE HOY DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE DE 2026

 

Omar (Audomaro), SantoOmar (Audomaro), Santo
Obispo, 1 de noviembre
Rupert Mayer, BeatoRupert Mayer, Beato
Se opuso al nazismo, 1 Noviembre
Vigor de Bayeux, SantoVigor de Bayeux, Santo
Obispo, 1 Noviembre
Valentín de Berrio-Otoxa, SantoValentín de Berrio-Otoxa, Santo
Obispo y mártir, 1 de noviembre
Teodor Romza, BeatoTeodor Romza, Beato
Obispo y mártir, 1 Noviembre
Pedro Almató Ribera, SantoPedro Almató Ribera, Santo
Mártir, 1 Noviembre
Marcelo de París, SantoMarcelo de París, Santo
Obispo, 1 Noviembre
Jerónimo Hermosilla, SantoJerónimo Hermosilla, Santo
Mártir dominico, 1 Noviembre
Juan y Jacobo de Persia, SantosJuan y Jacobo de Persia, Santos
Mártires, 1 Noviembre
Cesario de Terracina, SantoCesario de Terracina, Santo
Mártir, 1 Noviembre
Rainero de Sansepolcro, BeatoRainero de Sansepolcro, Beato
Religioso, 1 de noviembre
Benigno de Dijón, SantoBenigno de Dijón, Santo
Presbítero y Mártir, 1 de noviembre
Fiesta de Todos los SantosFiesta de Todos los Santos
Solemnidad litúrgica. 1 de noviembre

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE DE 2026-SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

 



1 de noviembre: Todos los Santos

1 de noviembre de 2026



1ª Lectura (Ap 7,2-4.9-14): Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios». Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero».


Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén». Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?». Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero».



Salmo responsorial: 23

R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.


Quién puede subir al monte del Señor? Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.


Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

2ª Lectura (1Jn 3,1-3): Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro.

Versículo antes del Evangelio (Mt 11,28): Aleluya. Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados por la carga, y yo os aliviaré, dice el Señor. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 5,1-12a): En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos».



«Alegraos y regocijaos»

Mons. F. Xavier CIURANETA i Aymí Obispo Emérito de Lleida

(Lleida, España)



Hoy celebramos la realidad de un misterio salvador expresado en el “credo” y que resulta muy consolador: «Creo en la comunión de los santos». Todos los santos, desde la Virgen María, que han pasado ya a la vida eterna, forman una unidad: son la Iglesia de los bienaventurados, a quienes Jesús felicita: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). Al mismo tiempo, también están en comunión con nosotros. La fe y la esperanza no pueden unirnos porque ellos ya gozan de la eterna visión de Dios; pero nos une, en cambio el amor «que no pasa nunca» (1Cor 13,13); ese amor que nos une con ellos al mismo Padre, al mismo Cristo Redentor y al mismo Espíritu Santo. El amor que les hace solidarios y solícitos para con nosotros. Por tanto, no veneramos a los santos solamente por su ejemplaridad, sino sobre todo por la unidad en el Espíritu de toda la Iglesia, que se fortalece con la práctica del amor fraterno.


Por esta profunda unidad, hemos de sentirnos cerca de todos los santos que, anteriormente a nosotros, han creído y esperado lo mismo que nosotros creemos y esperamos y, sobre todo, han amado al Padre Dios y a sus hermanos los hombres, procurando imitar el amor de Cristo.


Los santos apóstoles, los santos mártires, los santos confesores que han existido a lo largo de la historia son, por tanto, nuestros hermanos e intercesores; en ellos se han cumplido estas palabras proféticas de Jesús: «Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos» (Mt 5,11-12). Los tesoros de su santidad son bienes de familia, con los que podemos contar. Éstos son los tesoros del cielo que Jesús invita a reunir (cf. Mt 6,20). Como afirma el Concilio Vaticano II, «su fraterna solicitud ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad» (Lumen gentium, 49). Esta solemnidad nos aporta una noticia reconfortante que nos invita a la alegría y a la fiesta. 

¡HOY CELEBRAMOS LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS! 1 DE NOVIEMBRE

 



 ¡Hoy celebramos la Solemnidad de Todos los Santos!

Cada 1 de noviembre la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de Todos los Santos, de todos sin excepción: tanto los reconocidos oficialmente como los anónimos.

 EWTN News - Por Rubén León




Cada 1 de noviembre la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de Todos los Santos, de todos sin excepción: tanto los reconocidos oficialmente como los anónimos. Esta es la gran celebración de aquellos que comparten el triunfo y la gloria de Cristo para toda la eternidad, en virtud a haber cooperado con la Gracia del “Espíritu Santo que habita en nosotros” (2 Tim 1, 14), poniendo todo empeño en seguir de cerca al Maestro.


Por eso, la Iglesia se viste de blanco en este día, pues se ve confirmada como madre que convoca a sus hijos a la salvación; mientras que estos se ven fortalecidos por el ejemplo y la intercesión de quienes tomaron la delantera en el camino de la fe, la esperanza y la caridad.


Todos estamos llamados a la santidad

San Juan Pablo II, en la homilía de la misa dedicada a la Solemnidad de Todos los Santos, en noviembre de un ya lejano 1980, decía: “Hoy nosotros estamos inmersos con el espíritu entre esta muchedumbre innumerable de santos, de salvados, los cuales, a partir del justo Abel, hasta el que quizá está muriendo en este momento en alguna parte del mundo, nos rodean, nos animan y cantan todos juntos un poderoso himno de gloria”.

Y es que esta Solemnidad es un día propicio para compartir el júbilo por la obra salvífica de Dios a lo largo de los siglos. Obra que no se detiene jamás y que se renueva, a cada instante, en cada ser humano que responde amorosamente a la gracia de Dios, a su misericordia. Ser santo es vivir el llamado a la plenitud humana en el amor.

“Son demasiados”: orígenes de la celebración

La Solemnidad de Todos los Santos tiene sus orígenes en el siglo IV, cuando el número de mártires de la Iglesia llegó a ser tal que era imposible destinar cada día del año para recordar a cada uno de manera independiente. Entonces, la Iglesia optó por hacer una celebración conjunta para honrar a todos los que habían alcanzado el cielo, en un solo día, una vez al año.

Cuando el 13 de mayo de 610, el Papa Bonifacio IV (p. 608-615) dedicó el Panteón romano (donde antaño se daba culto a los dioses) al culto cristiano, consagró el “nuevo” templo a la Bienaventurada Madre de Dios (Santa María la Rotonda) y a todos los mártires. A partir de entonces, la celebración de Todos los Santos quedó fijada en esa fecha y así permanecería por muchos años, hasta que el Papa Gregorio IV (p. 827-844), en el siglo IX, trasladó la celebración al primer día del mes de noviembre. Es muy probable que la decisión del Papa Gregorio haya respondido al deseo de contrarrestar la fiesta pagana del “Samhain” o año nuevo celta, que se celebraba la noche del 31 de octubre.


Contrarrestando el espíritu comercial y pagano

Hoy, la Solemnidad de Todos los Santos compite, en distintos ámbitos de la cultura, contra la “noche de Brujas” (Halloween) y su espíritu comercial y profano. Por eso, es necesario que no perdamos de vista aquello a lo que estamos llamados como cristianos: a vivir la santidad y realizar todo bien que provenga de Dios.

En el año 2013, el Papa Francisco hizo una hermosa exhortación a la multitud que lo acompañaba en la celebración de esta Solemnidad: “Dios te dice: no tengas miedo de la santidad, no tengas miedo de apuntar alto, de dejarte amar y purificar por Dios, no tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. Dejémonos contagiar por la santidad de Dios”.

No olvidemos nunca que ¡estamos llamados a ser santos! Y que debemos recordar y agradecer la vida de tantos hombres y mujeres que lo dieron todo por amor a Jesús. Sus vidas no estuvieron exentas de dificultades, pero haber amado a Cristo honestamente, les valió la paz en medio de la dificultad o el dolor y la alegría en medio de la comunidad de hermanos que es la Iglesia.

“Todos los fieles, cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre” (Concilio Vaticano II, Constitución dogmática sobre la Iglesia, Lumen Gentium).


¡Feliz Solemnidad de Todos los Santos!

EL PAPA LEÓN XIV DESTACA QUE LA SANTIDAD NO ES UN PRIVILEGIO PARA UNOS POCOS, SINO UNA VOCACIÓN UNIVERSAL.-1 NOVIEMBRE 2026

 


El Papa destaca que “la santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal”

En el Ángelus que presidió durante la solemnidad de Todos los Santos, el Papa León XIV invitó a los fieles a contemplar el ejemplo de quienes han recorrido el camino de la santidad.

Crédito: Vatican Media- Por Victoria Cardiel




En el Ángelus que presidió durante la solemnidad de Todos los Santos, el Papa León XIV invitó a los fieles a contemplar el ejemplo de quienes han recorrido el camino de la santidad y recordó que esta llamada no está reservada a una élite, sino que alcanza a todos los bautizados.

“La santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos”, aseguró.

También destacó que la fiesta de Todos los Santos transmite un mensaje de esperanza, porque “Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso”.

En su reflexión, el Pontífice señaló que esta festividad invita a participar de la alegría de la “innumerable familia de hombres y mujeres” que, siguiendo a Jesucristo, hicieron de su existencia “un don a Dios y al prójimo” y que, por distintos caminos de santificación, anhelaron alcanzar “el océano del amor infinito”, evocando así una expresión de Benedicto XVI.

El Papa recordó en este día celebramos a todos los santos, a aquellos que la Iglesia “ha reconocido como tales”, pero también “a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce”.

A la luz del Evangelio de las Bienaventuranzas, describió a estos hombres y mujeres como personas “pobres de espíritu, pero ricas en el amor de Dios”; “mansas frente a la violencia”; “hambrientas de justicia”; dispuestas al perdón y a la misericordia; constructoras de paz y firmes en la fe incluso en medio de la persecución.

El Santo Padre subrayó que resulta imposible “contar” a esta multitud de hermanos y hermanas, no solo por su número, sino porque “la santidad, de hecho, no se puede reducir a ningún cálculo”.

Asimismo, invitó a preguntarse qué hicieron estas personas que con la gracia de Dios alcanzaron la santidad. La respuesta, dijo, se encuentra en “gestos y decisiones de amor” capaces de vencer “los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal que a veces parece prevalecer”.

En este sentido, afirmó que “los santos y las santas son el signo más hermoso y más fuerte del Reino de Dios que viene” y recordó que, como enseña Jesús, ese Reino ya está presente entre nosotros.

“Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso”, concluyó. 

MEDITACIONES DIARIAS DE ADVIENTO 2026

 


BREVES MEDITACIONES PARA ADVIENTO 2026

A continuación, se muestra una breve reflexión para cada día de Adviento. Te servirán para preparar tu pesebre espiritual para cuando nazca el Niño Jesús. Por cada pequeño sacrificio que realices durante Adviento, añade una pajita al pesebre del Niño Jesús. Cuantos más pequeños sacrificios realices, más mullidito encontrará tu pesebre el Niño Jesús cuando nazca.



Domingo 29 de noviembre
Enciende la primera de las cuatro velas de la corona de Adviento.

Reza un Avemaría para que la Virgen te ayude a preparar tu corazón para recibir a Jesús en la Sagrada Comunión en este primer domingo de Adviento.

- Virgen María, ayúdame para que pueda recibir dignamente a Jesús.


Lunes 30 de noviembre
Reza un padrenuestro para pedirle a Dios que prepares bien la venida del Niño Jesús durante este Adviento.

- Jesús, me comprometo a dedicar un rato cada día de Adviento para meditar tu venida.


Martes 1 de diciembre
Reza al menos una decena del Rosario en honor a la Virgen y dedícalo a una intención.

Virgen María, te rezo esta decena del Rosario por la intención 
 (se indica la intención)


Miércoles 2 de diciembre
Saca las figuras del Belén y todas las piezas complementarias. Haz una lista ordenada de todo lo que vas a montar. Reza un padrenuestro por aquellas personas que no creen.

- Jesús, te pido por los que no creen, para que algún día cambien.


Jueves 3 de diciembre
A menudo durante el día, entrega tu corazón al Niño Jesús y pídele que haga en él su morada.

- Querido Jesús, toma mi corazón y hazlo manso y puro.


Viernes 4 de diciembre
Mira si el tejado del establo se encuentra en buen estado, para que el Niño Jesús esté protegido de la lluvia y la nieve. Harás esto evitando cuidadosamente cualquier pecado contra la caridad.
- Jesús, enséñame a amar a mi prójimo como a mí mismo.


Sábado 5 de diciembre
Limpia las telarañas de tu pesebre espiritual. Tira de tu corazón todo deseo desordenado de ser alabado.
- Jesús mío, quiero complacerte en todo lo que haga en el día de hoy.


Domingo 6 de diciembre 
Construye una valla alrededor del pesebre de tu corazón, manteniendo una vigilancia, especialmente en la oración.

- Jesús mío, quiero verte, especialmente en los que necesitan de mí.

Enciende la segunda vela de Adviento.




Lunes 7 de diciembre - Manta Suave
Proporciona una manta suave a su cuna, superando todos los sentimientos de orgullo, ira o envidia.
- Jesús, enséñame a conocer y corregir mis mayores pecados.


Martes 8 de diciembre  - Paja

Proporciona paja a la cuna del pesebre de la siguiente forma: por cada pequeño sacrificio que vayas realizando, añade una paja al pesebre. Los niños pueden, por ejemplo, privarse de comer golosinas en algún momento , no quejarse,  prestar o regalar un juguete, obedecer, etc. Los mayores pueden, por ejemplo, hablar sólo lo necesario, realizar sus tareas de forma diligente, no fumar un día, privarse de dulces o del café, etc.)

- Querido Jesús, que sufriste tanto por mí, quiero sufrir por tu amor.


Miércoles 9 de diciembre  - Pesebre
Obtén el más cálido espacio en tu corazón, para pesebre de Jesús. Reza el rosario aunque sea una decena cada día solamente.

- María, usa mis actos de amor para preparar mi corazón al recibir a Jesús en la Sagrada Comunión.


Jueves 10 de diciembre - Pañales y Abrigo
Prepáralos para el Divino Niño, orando cada día de manera tranquila y con el corazón.

- Jesús, haz que te ame cada vez más.

Proporciona a su cuna un abrigo suave y cálido.  Evita los enojos y las discusiones. Sé amable y paciente con todos.

- Jesús, ayúdame a ser manso y humilde como tú.


Viernes 11 de diciembre - Combustible y Agua
Lleva el combustible al pesebre de Jesús. Acomoda tu voluntad a la voluntad de Dios y acepta en paz lo que no se puede cambiar.

- Jesús, que yo haga tu voluntad en todas las cosas.

Trae agua fresca y limpia para el pesebre.  Evita la mentira y habla con sinceridad.

- Querida María, obtenme la verdadera contrición de mis pecados.


Sábado 12 de diciembre  - Alimentos
Trae alimentos para el pesebre.

Prívate de algunos de los alimentos que te gustan pero que dañan tu salud.

- Jesús, sed mi fuerza y mi comida.


Domingo 13 de diciembre  - Luz
Procura que el lugar tenga suficiente luz.

Sé limpio y ordenado en tu persona y en tu hogar.

- Jesús, sed vida y luz de mi alma.

Enciende la tercera vela de Adviento



Lunes 14 de diciembre  - Calor
Trata de tener el pesebre de tu corazón cálido y acogedor. Agradece a Dios por el amor que Él nos mostró al hacerse hombre.

Sé agradecido con tus padres y familiares.
- Jesús, ¿Cómo puedo ser agradecido para contigo?


Martes 15 de diciembre  - El buey
Lleva el buey al pesebre.

Obedece y respeta a tus superiores. Lleva una disciplina adecuada y sé diligente.

- Obedeceré por tu amor, Jesús y seré disciplinado y diligente.


Miércoles 16 de diciembre  - La mula
Lleva la mula al pesebre.

Ofrece al Divino Niño todos tus trabajos y hazlo con amor.

- Jesús, acepta mi servicio de amor por aquellos que no te aman.


Jueves 17 de diciembre  - Regalos
Reúne algunos regalos para el Niño Dios y su Madre, obsequiando lo que está de más en tu vida a quienes lo necesitan.

- Ven, Jesús, acepta mis regalos y toma posesión de mi corazón.


Viernes 18 de diciembre -  Corderos
Procura traer algunos corderos, mansos y humildes de corazón. Ejercítate en la humildad y la paciencia cuando sea necesario.

- Jesús, haz mi corazón como el tuyo.


Sábado 19 de diciembre  - Pastores
Invita a los pastores para rendir homenaje a nuestro Rey. Imita su vigilancia y medita la idea de que la Navidad es importante porque Jesús nacerá de nuevo en ti.

- Jesús, enséñame a amarte sobre todas las cosas.


Domingo 20 de diciembre  - Llave
Proporciona una llave al establo, para mantener fuera a los ladrones.

Quita de tu corazón los malos pensamientos o temores por falta de fe.

- Querido Jesús, cierra mi corazón a todo lo que te pueda herir.

Enciende la cuarta vela de Adviento.



Lunes 21 de diciembre - Ángeles

Convida a los ángeles a adorar a Dios contigo.

Obedece cuidadosamente a las inspiraciones de tu ángel de la guarda.

- Santo Ángel de la Guarda, no permitas que olvide que estás conmigo.


Martes 22 de diciembre - San José

Acompaña el dolor de San José, a quien le cierran las puertas. Aprende de su silencio y paciencia para soportar las decepciones y rechazos.

- San José, ayúdame a tener paciencia en la vida, soportar las adversidades y aprender de los fracasos.


Miércoles 23 de diciembre - Las grietas

Cubre cuidadosamente todas las grietas en las paredes del granero, para que no entre el viento ni el frío. Guarda tus sentidos contra las tentaciones, especialmente contra las conversaciones pecaminosas.

- Jesús, enséñame a mantener las tentaciones fuera de mi corazón.


Jueves 24 de diciembre - La Virgen María

Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, como dice el villancico. La Virgen María se prepara para dar a luz  a nuestro Salvador.

- Virgen María, ayúdame a prepararme para una feliz y santa Navidad.