domingo, 17 de enero de 2016

SAN ANTONIO, ABAD, 17 DE ENERO


Antonio, Santo
Abad, 17 de enero


Abad
Martirologio Romano: Memoria de san Antonio, abad, que, habiendo perdido a sus padres, distribuyó todos sus bienes entre los pobres siguiendo la indicación evangélica y se retiró a la soledad de la Tebaida, en Egipto, donde llevó una vida ascética. Trabajó para reforzar la acción de la Iglesia, sostuvo a los confesores de la fe durante la persecución del emperador Diocleciano y apoyó a san Atanasio contra los arrianos, y reunió a tantos discípulos que mereció ser considerado padre de los monjes (356).

Etimológicamente: 
Antonio = florido, inestimable”. Viene de la lengua griega.

Fecha de canonización: 
Fue canonizado en el año 491.

Antonio nació en el pueblo de Comas, cerca de Heraclea, en el Alto Egipto. Se cuenta que alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el dinero a los pobres y se retiró a vivir en una comunidad local haciendo ascética, durmiendo en un sepulcro vacío. Luego pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a dirigir su vida espiritual en el desierto, más tarde se fue internando mucho más en el desierto, para vivir en absoluta soledad.

De acuerdo a los relatos de san Atanasio y de san Jerónimo, popularizados en el libro de vidas de santos La leyenda dorada que compiló el dominico genovés Santiago de la Vorágine en el siglo XIII, Antonio fue reiteradamente tentado por el demonio en el desierto. La tentación de san Antonio se volvió un tema favorito de la iconografía cristiana, representado por numerosos pintores de fuste.

Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos discípulos, a los que organizó en un grupo de ermitaños junto a Pispir y otro en Arsínoe. Por ello, se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana. Sin embargo, y pese al atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se retiró al monte Colzim, cerca del Mar Rojo como ermitaño. Abandonó su retiro en 311 para visitar Alejandría y predicar contra el arrianismo.

Jerónimo de Estridón, en su vida de Pablo el Simple, un famoso decano de los anacoretas de Tebaida, cuenta que Antonio fue a visitarlo en su edad madura y lo dirigió en la vida monástica; el cuervo que, según la leyenda, alimentaba diariamente a Pablo entregándole una hogaza de pan, dio la bienvenida a Antonio suministrando dos hogazas. A la muerte de Pablo, Antonio lo enterró con la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronato sobre los sepultureros y los animales.

Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un animal impuro se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza y por esto le colocaban un cerdo domado a los pies, porque era vencedor de la impureza. Además, en la Edad Media para mantener los hospitales soltaban los animales y para que la gente no se los apropiara los pusieron bajo el patrocinio del famoso San Antonio, por lo que corría su fama. En la teología el colocar los animales junto a la figura de un cristiano era decir que esa persona había entrado en la vida bienaventurada, esto es, en el cielo, puesto que dominaba la creación.


Reliquias y orden monástica
Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla. La Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su advocación. La iconografía lo refleja, representando con frecuencia a Antonio con el hábito negro de los Hospitalarios y la tau o la cruz egipcia que vino a ser el emblema como era conocido.

Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois. La devoción por este santo llegó también a tierras valencianas, difundida por el obispo de Tortosa a principios del siglo XIV.

La orden de los antonianos se ha especializado desde el principio en la atención y cuidado de enfermos con dolencias contagiosas: peste, lepra, sarna, venéreas y sobre todo el ergotismo, llamado también fuego de San Antón o fuego sacro o culebrilla. Se establecieron en varios puntos del Camino de Santiago, a las afueras de las ciudades, donde atendían a los peregrinos afectados.

El hábito de la orden es una túnica de sayal con capuchón y llevan siempre una cruz en forma de tau, como la de los templarios. Durante la Edad Media además tenían la costumbre de dejar sus cerdos sueltos por las calles para que la gente les alimentara. Su carne se destinaba a los hospitales o se vendía para recaudar dinero para la atención de los enfermos.

LOS SANTOS DE HOY: DOMINGO 17 DE ENERO 2016

Sulpicio el Pío, SantoSulpicio el Pío, Santo
Obispo, 17 de enero
Jenaro Sánchez Delgadillo, SantoJenaro Sánchez Delgadillo, Santo
Sacerdote y Mártir, 17 de enero
Antonio, SantoAntonio, Santo
Abad, 17 de enero

EL EVANGELIO DE HOY: DOMINGO 17 DE ENERO 2016


Hijo, no tienen vino...
Milagros



Juan 2, 1-11. Tiempo Ordinario. Acudamos a María siempre que lo necesitemos y en todos los momentos de nuestra vida. 


Por: P . Sergio Córdova LC | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Juan 2, 1-12
Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: "No tienen vino." Jesús le responde: "¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora." Dice su madre a los sirvientes: "Haced lo que él os diga." Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: "Llenad las tinajas de agua." Y las llenaron hasta arriba. "Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala." Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: "Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora." Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.

Oración introductoria
Espíritu Santo, ilumina mi oración de modo que pueda salir de mí mismo, de mis preocupaciones y problemas, para abrir mi corazón a lo que hoy quieres decirme. Pido la intercesión de tu Madre santísima, que solucionó las necesidades de los demás, poniéndolas en tus manos.

Petición
Señor, así como cambiaste el agua en vino en Caná de Galilea, te pido que transformes mi vida en la clave del amor.

Meditación del Papa Francisco
Las bodas son momentos especiales en la vida de muchos. Para los “más veteranos”, padres, abuelos, es una oportunidad para recoger el fruto de la siembra. Da alegría al alma ver a los hijos crecer y que puedan formar su hogar. Es la oportunidad de ver, por un instante, que todo por lo que se ha luchado valió la pena. Acompañar a los hijos, sostenerlos, estimularlos para que puedan animarse a construir sus vidas, a formar sus familias, es un gran desafío para los padres. A su vez, la alegría de los jóvenes esposos. Todo un futuro que comienza, todo tiene “sabor” a casa nueva, a esperanza. En las bodas, siempre se une el pasado que heredamos y el futuro que nos espera. Hay memoria y esperanza.  Siempre se abre la oportunidad para agradecer todo lo que nos permitió llegar hasta el hoy con el mismo amor que hemos recibido. 
Y Jesús comienza su vida pública precisamente en una boda. Se introduce en esa historia de siembras y cosechas, de sueños y búsquedas, de esfuerzos y compromisos, de arduos trabajos que araron la tierra para que ésta dé su fruto. Jesús comienza su vida en el interior de una familia, en el seno de un hogar. Y es precisamente en el seno de nuestros hogares donde continuamente Él se sigue introduciendo, Él sigue siendo parte. Le gusta meterse en la familia.
Es interesante observar cómo Jesús se manifiesta también en las comidas, en las cenas. Comer con diferentes personas, visitar diferentes casas fue un lugar privilegiado por Jesús para dar a conocer el proyecto de Dios. Él va a la casa de sus amigos –Marta y María–, pero no es selectivo, no le importa si son publicanos o pecadores, como Zaqueo. No sólo Él actuaba así, sino cuando envió a sus discípulos a anunciar la buena noticia del Reino de Dios, les dijo: "Quédense en la casa que los reciba, coman y beban de los que ellos tengan”. Bodas, visitas a los hogares, cenas, algo de “especial" tendrán estos momentos en la vida de las personas para que Jesús elija manifestarse ahí. (Homilía de S.S. Francisco, 22 de septiembre de 2015).

Reflexión
Recuerdo que, hace algunos años, traía entre manos varios proyectos apostólicos y, para llevarlos adelante con mayor celeridad, necesitaba el apoyo de algunas personas importantes del mundo político y empresarial. Y como no las conocía personalmente, me era necesario contar con la recomendación de otros amigos para que les pidieran su apoyo.

Todos, alguna vez en la vida, necesitamos a algún amigo "influyente" para que nos recomiende con otras personas, sea por motivos personales o profesionales. ¿No te ha sucedido, por ejemplo, que tienes que entrevistarte con el jefe de tu empresa para alguna cuestión laboral o con el presidente de una multinacional? ¿O que, en un viaje a Roma, hayas querido saludar al Papa o acudir a una audiencia general? Dicha recomendación sería muchísimo más necesaria si quisieras una entrevista personal con el Papa o asistir a una Misa en su capilla privada en el Vaticano. Lo mismo si pretendieras un favor especial del presidente de los Estados Unidos o de la reina de Inglaterra.

En la vida espiritual nos ocurre algo semejante. Pero con la grandísima diferencia de que no estamos pidiendo algo a un rey o a un papa, ¡sino al mismo Dios! Gracias al infinito amor que nos tiene y a su inmensa condescendencia, no tenemos necesidad de "intermediarios", pues podemos acudir directamente a Él a través de la oración. Sin embargo, sí necesitamos el apoyo de alguna "palanca" especial para que nos ayude a obtener de Él aquello que le suplicamos.

¡Cuántas veces me han dicho a mí esta frase: "Padre, usted que está más cerca de Dios, rece por esto o aquello", pues creemos que el Señor escucha más a quienes están más cerca de Él. Por eso mismo rezamos a los santos y pedimos su intercesión. Pero si, para las cosas de la tierra, el secretario del jefe, un amigo o una persona de confianza nos pueden ayudar a obtener un favor, ¡con cuánta mayor razón no nos va a socorrer la Madre de Dios, que es también nuestra Madre dulcísima! ¡Ella es nuestra más poderosa y eficaz "palanca"!

Esto es lo que ocurre en el Evangelio de hoy. Se celebra una boda en Caná de Galilea. Jesús y sus discípulos son invitados a la fiesta. Y María Santísima está también allí. Las celebraciones nupciales en el Oriente duraban alrededor de una semana. Eran, como es lógico, días de alegría y de júbilo. De pronto, a mitad de la fiesta, se acaba el vino. ¡Qué tragedia para aquellos jóvenes esposos! Esto sí que iba a ser un "trago amargo".

Pero María, con su exquisita delicadeza femenina y con solicitud de verdadera madre, es la primera en darse cuenta de ello y, para evitar un chasco a esos novios, se acerca a Jesús para decirle: "No tienen vino". Obviamente, ni Jesús ni María estaban implicados en el asunto. Ellos eran también huéspedes e invitados, como los demás. Sin embargo, María no estaba sólo informando algo a su Hijo, sino que era ya una discreta y fina petición de que hiciera algo para solucionar aquella embarazosa situación. El Señor responde como era lógico que lo hiciera: "¿Qué nos interesa esto a ti y a mí?". No era problema de ellos. Y añade un motivo aún más fuerte para no involucrarse en la cuestión: "Aún no ha llegado mi hora". Todavía no era el momento de hacer milagros ni de manifestar al mundo su poder. Todavía tenía que esperar un poco.

Y, sin embargo, María insiste, con gran finura y delicadeza. Ella sabía que su Hijo no se negaría a complacerla en aquel favor que le estaba pidiendo. Por eso, porque conocía el corazón de su Hijo, les ordena con total seguridad a los sirvientes: "Haced lo que Él os diga". Su Hijo sacaría a aquellos novios de su apuro. Y a continuación nos narra el evangelista cómo sucedió el milagro.

Yo quisiera fijarme ahora, más que en el milagro mismo -que fue maravilloso- en la intercesión igualmente maravillosa de la Santísima Virgen. Todavía no era tiempo de que nuestro Señor hiciera milagros porque el Padre había reservado "su hora". Y María, con su petición, ¡adelanta la hora de Dios! Podemos decir que su súplica "cambió" los planes de Dios. ¡Eso sí que es prodigioso!

Hace algunos días recordábamos que san Bernardo solía llamar a María la "Omnipotencia suplicante" y "la Medianera de todas las gracias". Decía: "La voluntad de Dios es que nosotros tengamos todo a través de María". Por ella nos vienen todas las gracias porque es la más poderosa de las reinas y la más eficaz de las intercesoras. Un hijo bueno no niega nada a su madre. Y Jesús es el hijo más amoroso de la más dulce y bondadosa de las madres. Pero, sobre todo, ¡es Dios todopoderoso! Con esta intercesora, ¿qué no podremos obtener de Dios? Ella no es su secretaria ni una amiga, ¡sino su propia Madre!

Hay un hermoso motete que algunas veces cantamos en el Rosario, que dice así: "Porque eres Madre de Dios, todo lo puedes; porque eres nuestra Madre, siempre nos acoges en tu corazón, María, a Dios y el hombre..." Todos, como hijos pequeños y débiles que somos, necesitamos de una madre, necesitamos de María, sobre todo en las horas de oscuridad y de aflicción.

El santo Cura de Ars solía decir: "Un corazón de madre es un abismo de bondad: ¿Qué tendrá que ser, pues, el corazón de María? El corazón de María es tan tierno para con nosotros, que los de todas las madres reunidas no son sino un pedazo de hielo al lado del suyo". Y san Bernardo: "¡Oh tú, que caminas por este miserable valle de lágrimas y andas zozobrando entre la tempestad del mundo! Si no quieres verte sumergido entre las olas, no apartes jamás los ojos de esta brillante y luminosa estrella. Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas con los escollos de la tribulación, mira la estrella e invoca a María".

Propósito
¡Ojalá, pues, que nuestra confianza en la poderosa intercesión de María Santísima sea total y filial, como la del niño pequeño que confía ciegamente en su madre! Acudamos a Ella siempre que lo necesitemos y en todos los momentos de nuestra vida. Ella, como en Caná, arrancará otro milagro de su Hijo cuando nosotros, como aquellos jóvenes esposos, "ya no te tengamos vino" para seguir viviendo con fe, alegría y perseverancia nuestra vida cristiana.

Diálogo con Cristo 
Sólo el amor a Cristo será capaz de despertar en mí una mayor entrega, sólo el amor me dará la fuerza para ser santo, sólo el amor me hará obediente y perseverante, sólo el amor a los demás me impulsará a servirles con el ejercicio continuo de la caridad.

 
Preguntas o comentarios al autor   P. Sergio Córdova LC

viernes, 15 de enero de 2016

SANTA RAQUEL, ESPOSA DE JACOB, 15 DE ENERO 2016




Raquel, Santa

Esposa de Jacob, 15 de enero 

Por: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net 





Etimológicamente significa “ oveja”. Viene de la lengua hebrea.


Era una de las hijas más bellas de Labán.



Justamente fue en el tiempo en que trabajaba Jacob para este señor, cuando se enamoró de ella.



Gracias al amor que sentía por ella, aguantó siete años de duro trabajo en casa de Labán.



Pero Labán le dijo que si quería casarse con Raquel, tenía que estar siete años más y, además, unirse primero con Lía.



Durante muchos años, Raquel no pudo tener hijos. Pero como confiaba plenamente en la Providencia divina, Dios le dio a José.



Cuando Jacob partió para su casa, Raquel robó secretamente los amuletos paternos.



Pasados unos más, Raquel dio a luz a su segundo hijo Benjamín.



Al leer la Biblia, en el libro del Génesis 29 y 30, llegamos a conocer a esta mujer.



Esta última “1...tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos o si no, me muero. 2.



Y Jacob se enojó contra Raquel y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre? 3. Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella. 4. Y así le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se llegó a ella. 4. Y concibió Bilha, y dio un hijo a Jacob. 6. Dijo entonces Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz, y me dio un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.



En otras palabras, Raquel tomó como suyo el hijo que su sirvienta tuvo con Jacob. “Dar a luz sobre las rodillas” puede entenderse como la adopción de este recién nacido, aunque no es ésta la única interpretación posible.



Para nuestro propósito, Dan es el primer hijo de la segunda esposa de Jacob.



La elegía de David ha quedado grabada en la tradición judía y se sigue enseñando como siempre:"En realidad, el primer hijo que Raquel misma dio a luz fue José".



Un autor del primer siglo dijo estas palabras:" El amor interesado fenece, cuando el interés ya no existe. Mas el amor desinteresado perdura hasta la eternidad. El amor de Amnon por Tamar (II Samuel, 13) es el prototipo del amor interesado, mientras que el amor de David y Jonatán lo es del mismo amor desinteresado".



Comentarios al P. Felipe Santos: fsantossdb@hotmail.com

LOS SANTOS DE HOY: VIERNES 15 DE ENERO 2016

Francisco Fernández de Capillas, SantoFrancisco Fernández de Capillas, Santo
Presbítero Dominico y Mártir, 15 de enero
Nicolás Gross, BeatoNicolás Gross, Beato
Periodista y Mártir, 15 de enero
Arnoldo Janssen, SantoArnoldo Janssen, Santo
Presbítero y Fundador, 15 de enero
Raquel, SantaRaquel, Santa
Esposa de Jacob, 15 de enero
Mauro, SantoMauro, Santo
Abad, 15 de enero

EL EVANGELIO DE HOY: VIERNES 15 DE ENERO DEL 2016


Levántate, toma tu camilla y anda

Milagros




Marcos 2, 1-12. Tiempo Ordinario. Pedían la curación de su cuerpo y Jesús además, le curó el alma. 



Por: Vicente David Yanes | Fuente: Catholic.net 




Del santo Evangelio según san Marcos 2, 1-12
Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra. Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?» Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, toma tu camilla y anda?" Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -: "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa."» Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida». 

Oración introductoria
Padre y Señor mío, bien conoces mi fragilidad y lo difícil que me es guardar silencio y apartarme de las distracciones durante mi meditación. Permite que tu Espíritu Santo me lleve ante Ti, como lo logró el paralítico, y que sepa ser dócil a tu gracia.

Petición
Señor, ¡sáname!, para que sea tu discípulo y misionero.

Meditación del Papa Benedicto XVI
La misericordia es algo difícil de entender. Alguien podría preguntar: Pero, padre, ¿la misericordia no borra los pecados? No, lo que borra los pecados es el perdón de Dios. La misericordia es la forma como Dios perdona. Porque Jesús podía decir: 'Yo te perdono. ¡Vete!', como le ha dicho a aquel paralítico que le habían bajado desde el techo: ¡Tus pecados te son perdonados! Aquí dice: ¡Vete en paz! Jesús va más allá. Le aconseja de no volver a pecar. Aquí se ve la actitud misericordiosa de Jesús: defiende al pecador de sus enemigos; defiende al pecador de una condena justa. También nosotros, cuántos de nosotros, tal vez deberíamos ir al infierno, ¿cuántos de nosotros? Y esa condena es justa... y Él perdona más allá. ¿Cómo? Con esta misericordia.
La misericordia va más allá y transforma la vida de una persona de tal manera que el pecado sea dejado de lado. Es como el cielo: Nosotros miramos al cielo, tantas estrellas, tantas estrellas; pero cuando llega el sol, por la mañana, con tanta luz, las estrellas no se ven. Y así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura. Dios no perdona con un decreto, sino con una caricia, acariciando nuestras heridas del pecado. Porque Él está involucrado en el perdón, está involucrado en nuestra salvación. Y así Jesús hace de confesor: no la humilla, no le dice: 'Qué has hecho, dime ¿Y cuándo lo has hecho? ¿Y cómo lo has hecho? ¿Y con quién lo has hecho?' ¡No! 'Vamos, vamos y de ahora en adelante ¡no peques más!'. Es grande la misericordia de Dios, es grande la misericordia de Jesús. ¡Nos perdona acariciándonos! (Cf Homilía de S.S. Francisco, 7 de abril de 2014, en Santa Marta).
Reflexión
"El interés tiene pies". "Querer es poder". "El que quiere azul celeste que le cueste". Estas tres sentencias de la filosofía popular fueron aplicadas con éxito por los parientes del paralítico. Jesús estaba en una casa "atrapado" por las multitudes: imposible el acceso por los caminos convencionales. Así que: ¡fuera techo!

Los familiares del paralítico buscaban la salud para el cuerpo de un pariente. Jesús le dio más y le otorgó también la del alma, mucho más valiosa.

Propósito
En mi oración, pedir a Dios que aumente mi fe.

Diálogo con Cristo
Sólo Tú puedes devolver a nuestras vidas el estado de gracia. Sólo Tú curas nuestras heridas con el bálsamo de tu amor. ¡Qué afortunados somos, pues no tenemos que desmantelar tejados para obtener tu perdón!

Nosotros mismos podemos acudir sin que nadie tenga que llevarnos...

jueves, 14 de enero de 2016

LOS SANTOS DE HOY: JUEVES 14 DE ENERO DEL 2016

Alfonsa Clerici, BeataAlfonsa Clerici, Beata
Religiosa, 14 de enero
Devasahayam (Lázaro) Pillai, BeatoDevasahayam (Lázaro) Pillai, Beato
Mártir Laico, 14 de enero
Odorico de Pordenone, BeatoOdorico de Pordenone, Beato
Misionero Franciscano, Enero 14
Fulgencio de Écija, SantoFulgencio de Écija, Santo
Obispo, Enero 14
Potito, SantoPotito, Santo
Mártir Adolescente, Enero 14
Pedro Donders, BeatoPedro Donders, Beato
Presbítero Redentorista, Enero 14
Odón de Novara, BeatoOdón de Novara, Beato
Monje Cartujo, Enero 14
Macrina La Mayor, SantaMacrina La Mayor, Santa
Confesora de la fe, 14 de enero
Dacio de Milán, SantoDacio de Milán, Santo
Obispo, Enero 14
Félix de Nola, SantoFélix de Nola, Santo
Confesor de la fe, Enero 14

SANTA MACRINA LA MAYOR, CONFESORA DE LA FE, 14 DE ENERO



Macrina La Mayor, Santa

Confesora de la fe, 14 de enero 


Fuente: ACI Prensa 



Nuestro conocimiento de la vida de Macrina la Mayor proviene principalmente del testimonio de los grandes Padres Capadocios de la Iglesia, especialmente de sus nietos : Basilio, Gregorio de Nisa, y el panegírico de St. Gregorio Nacianzeno, en San Basilio.

Ella era la madre de Basilio el Mayor, padre de Basilio, de Gregorio, y de otros hijos cuyos nombres nos son familiares, incluyendo a Macrina la Joven.

Su hogar estaba en Neocaesarea en Ponto. Durante su infancia conoció a San. Gregorio Taumaturgo, primer obispo de su ciudad natal.

Como este venerable doctor, que había ganado Neocaesarea casi totalmente para el cristianismo, murió entre el año 270 y 275, se supone que Santa. Macrina debió haber nacido antes del año 270.

Macrina y su esposo sufrieron mucho en la persecución de Galerio y Máximo, hasta el grado de verse forzados a huir y ocultarse delos perseguidores en los bosques de Ponto, durante siete años. Con frecuencia padecieron hambres, y San Gregorio Nazianceno afirma que, en ocasiones sólo sobrevivieron comiéndose a las fieras que, por un milagro de la Providencia, se dejaban cazar dócilmente.

Ella fue por lo tanto un confesor de la fe durante la violenta tormenta que estalló sobre la Iglesia.

En cuanto a la formación intelectual y religiosa de San Basilio y de sus hermanos y hermanas mayores, ella ejerció una gran influencia, sembrando en sus mentes las semillas de la piedad y ese ardiente deseo por la perfección cristiana que más tarde alcanzó un auge tan importante.

Como San Basilio nació probablemente hacia el año 331, Santa. Macrina debió morir pronto, en la cuarta década del cuarto siglo.

Su santo se celebra el 14 de enero.

EL EVANGELIO DE HOY: JUEVES 14 DE ENERO DEL 2016


Señor, si quieres, puedes limpiarme
Milagros



Marcos 1, 40-45. Tiempo Ordinario. El leproso sabía que Cristo lo amaba y por eso le pide su curación. 


Por: Vicente David Yanes | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Marcos 1, 40-45
Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio». Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio». Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.

Oración introductoria
Señor, si Tú quieres esta meditación puede hacer la diferencia en mi día, y en mi vida. Vengo ante Ti como el leproso, necesito de tu gracia. Tócame y sáname de todas mis iniquidades, de mi egoísmo, de mi soberbia, de mi vanidad, de mi indiferencia.

Petición
Ayúdame, Jesús, a vivir tu Evangelio al convertirme en un apóstol fiel y esforzado de tu Reino.

Meditación del Papa Francisco
Señor, si quieres, puedes limpiarme…” Jesús, sintiendo lástima; extendió la mano y lo tocó diciendo: “Quiero: queda limpio”. La compasión de Jesús. Ese padecer con que lo acercaba a cada persona que sufre. Jesús, se da completamente, se involucra en el dolor y la necesidad de la gente… simplemente, porque Él sabe y quiere padecer con, porque tiene un corazón que no se avergüenza de tener compasión.
“No podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado”. Esto significa que, además de curar al leproso, Jesús ha tomado sobre sí la marginación que la ley de Moisés imponía. Jesús no tiene miedo del riesgo que supone asumir el sufrimiento de otro, pero paga el precio con todas las consecuencias.
La compasión lleva a Jesús a actuar concretamente: a reintegrar al marginado. Y éstos son los tres conceptos claves que la Iglesia nos propone hoy en la liturgia de la palabra: la compasión de Jesús ante la marginación y su voluntad de integración.
Marginación: Moisés, tratando jurídicamente la cuestión de los leprosos, pide que sean alejados y marginados por la comunidad, mientras dure su mal, y los declara: “Impuros”. Imaginen cuánto sufrimiento y cuánta vergüenza debía de sentir un leproso: físicamente, socialmente, psicológicamente y espiritualmente. No es sólo víctima de una enfermedad, sino que también se siente culpable, castigado por sus pecados. Es un muerto viviente, como "si su padre le hubiera escupido en la cara". (Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).


Reflexión
El Evangelio nos presenta una vez más a uno de esos hombres que se acercó a Jesús para que le curase. Como los demás, reconoció en Cristo al Salvador. Pasó por su vida y creyó en él como en él único que podía remediar sus males. En esta ocasión se trata de un leproso. Para Jesús el caso no presentaba novedad. Lo que sí impresiona es que el leproso se expresa en unos términos inauditos: "Si quieres, puedes curarme". ¿Sería posible que Cristo no quisiese? Si así sucediera estaríamos perdidos. Fuera de Cristo, ¿dónde puede encontrarse la salud?

El leproso no se presentó con su petición con las torcidas intenciones de los fariseos. "Tu puedes curarme, porque todo te es posible. Si no me curas es porque no quieres. Si no quieres no eres bueno. Y si no eres bueno, ¿cómo haces milagros? Con el poder de los demonios..." Nada de esto. Él conoce a Cristo, profundamente. Sabe lo que hay en su corazón. Por eso se arrodilla. Por eso dice "si quieres". Porque cree plenamente en que Cristo le ama. ¿Creemos nosotros esto? De nuestra confianza depende nuestra curación.

Propósito
Revisar mi programa de vida espiritual para concretar medios que me acerquen más a Cristo.

Diálogo con Cristo
Jesús, ¡cuánto podrías hacer conmigo si me dejara transformar por Ti! ¡Sería un instrumento que Tú podrías usar para comunicar a los hombres tus tesoros y tus gracias! Jesús, ayúdame a vivir tu Evangelio y a sentir el apremio de cumplir con tu mandato misionero.
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