viernes, 14 de febrero de 2014

¿QUÉ CELEBRAS TÚ EL 14 DE FEBRERO?



Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
¿Qué celebras tú el 14 de febrero?
Hay que rescatar un amor que dure, que resista, que no se rompa con el paso del tiempo.


El 14 de febrero se celebra el día del amor y la amistad. Lástima que una realidad tan hermosa se haya denigrado tanto. Porque hoy se llama amor a cosas sublimes y a cosas denigrantes. ¿Qué celebras tú el 14 de febrero? 

Hay que rescatar el amor, ese valor maravilloso que existe en el mundo. Rescatar el verdadero amor en tantos noviazgos. Rescatar el auténtico amor en los esposos. Un amor que dure, que resista, que no se rompa con el paso del tiempo. 

Y digo rescatar, porque se mezcla la perla con el barro, el egoísmo con el más puro amor. Y unos se quedan con el barro y otros se quedan con el amor. Por ello, hay que separar el oro del barro, hay que purificarlo. Porque el día que perdamos el amor, el día que no haya amor en la tierra, estaremos totalmente perdidos.

Todo depende de la fuente de ese amor, el corazón. Nadie da lo que no tiene. Si el corazón es limpio, si el corazón es puro, si el corazón está sano, el amor que de él proceda será auténtica perla, auténtico amor. Si el corazón está podrido, no podemos pedir que brote de él un amor auténtico sino puro egoísmo. 

Preguntémonos: ¿Qué clase de amor es el que hay en nuestro corazón? 

¿Dónde está el verdadero amor? Que me lleven allí, o me muero. 

EL EVANGELIO DE HOY: 14-02-2014

Autor: Arturo López | Fuente: Catholic.net
La fuerza de la fe
Marcos 7, 31-37. Tiempo Ordinario. La fe del sordo, su esperanza, permitió a Dios realizar el milagro que le pedía.
 
La fuerza de la fe
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37

Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, travesando el territorio de la Decápolis. Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: «Efatá», que significa: «Ábrete». Y en seguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos». 

Oración introductoria

Heme aquí Señor a las puertas de tu Corazón, déjame entrar para que una vez dentro no tenga otra pasión que tus cosas y tus intereses.

Petición

Abre mis oídos para entender desde la fe tus enseñanzas y abre mis labios para que pueda transmitir la sonrisa de tu mensaje a los demás.

Meditación del Papa Francisco

La salvación de Jesucristo es concreta. Jesucristo no nos ha salvado con una idea, con un programa intelectual, no. Nos ha salvado con la carne, con lo concreto de la carne. Se ha abajado, hecho hombre, se ha hecho carne hasta el final. Pero solo se puede entender, solo se puede recibir, en vasos de barro. Incluso la mujer samaritana que se encuentra con Jesús, después de hablar con él le cuenta a sus paisanos antes su pecado, y luego de haber encontrado al Señor se comporta de una manera similar a Pablo.
Yo creo que esta mujer está seguramente en el cielo, porque como dice Manzoni: "Yo nunca he encontrado que el Señor haya comenzado un milagro sin terminarlo bien", y este milagro que Él ha comenzado definitivamente lo ha acabado bien en el Cielo.
Pidámosle a Dios que nos ayude a ser vasijas de barro para llevar y entender el misterio glorioso de Jesucristo. (S.S. Francisco, 14 de junio de 2013, homilía en misa matutina en capilla de Santa Marta).

Reflexión

¿Creemos realmente en Dios? ¿Y si de pronto perdiéramos todo, seguiríamos creyendo en Él? ¿Qué es, pues, creer en Dios? Este pasaje evangélico nos da la respuesta. Se trata de un sordomudo: una persona que no puede disfrutar de un conjunto de bellas armonías, que no puede disfrutar del canto de la naturaleza; una persona que no es capaz de decir "te quiero", "gracias", "cuenta conmigo". ¡Qué gran desesperación no poder oír ni hablar! Éste es el que espera el milagro. Quizá escuchó hablar de Cristo. Espera su curación y quizás se la imagina: «dirá algo y quedaré curado». Mas no sucede según lo planeado. Cristo coge barro (del que fuimos hechos), pone un poco de saliva. «¿Qué haces? ¿Por qué coges tierra y saliva? ¿No entiendes quiero ser curado?» pudieron haber sido las preguntas que se suscitarían en su interior. ¡Cuánta similitud con nuestra vida! Nosotros pensamos y sucede justo como no pensamos: dolor, enfermedades, contrasentidos. Mas este sordo mudo supo esperar. Su fe, su esperanza permitió a Dios que obrara el milagro. Dejemos que sea Dios el que pueda sacar de nosotros bellas obras de arte, que sean el reflejo de una mano sabia que sacó lo mejor de lo que tenía a disposición.

La alegría y la riqueza de la fe no se pueden no transmitir. Cuando Jesús hacía un milagro pedía que no lo dijeran a nadie: “pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban”. El tesoro de nuestro fe, de nuestros sacramentos, de nuestra Iglesia tenemos que anunciarlo y proclamarlo con nuestro ejemplo.

Propósito

Hoy ofreceré un misterio del rosario por todas aquellas que necesiten la fe, la paciencia y la esperanza en sus sufrimientos.
Diálogo con Cristo

Diálogo con Cristo

Modela, Señor en mí esa obra de arte que desde toda la eternidad quisiste de mí. Sé que solo no valgo nada mas sé que puedes contar con lo que soy para gritarle al mundo que la vida vivida con esperanza resulta más luminosa.


Renovar de modo más maduro la propia adhesión a la fe es condición para una participación verdadera y plena en la celebración eucarística, que constituye la cumbre de la vida eclesial
(Juan Pablo II, Ángelus, 9 de enero de 2005)


  • Preguntas o comentarios al autor
  • Arturo López 

    Los Santos de hoy viernes 14 de febrero de 2014

    Los Santos de hoy viernes 14 de febrero de 2014
     Cirilo y Metodio, Santos
    Memoria litúrgica, 14 de febrero 
     Valentín, Santo
    Presbítero y Mártir, 14 de febrero
     Alejandra de Egipto, Santa
    Eremita, 14 de febrero
     Juan Bautista de la Concepción, Santo
    Presbítero Trinitario, 14 de febrero
     Vicente Vilar David, Beato
    Mártir Laico, 14 de febrero
     Antonino de Sorrento, Santo
    Abad, 14 de febrero
     Auxencio de Bitinia, Santo
    Abad, 14 de febrero
     Otros Santos y Beatos
    Completando santoral de este día, 14 de febrero
     Nostriano de Nápoles, Santo
    Obispo, 14 de febrero

    SAN VALENTÍN, PRESBÍTERO Y MÁRTIR, 14 DE FEBRERO

    Autor: . | Fuente: MultiMedios.org
    Valentín, Santo
    Presbítero y Mártir, 14 de febrero

     
    Valentín, Santo
    Patrono de los Enamorados

    Mártir en Roma a finales del siglo III. Entre el pueblo, el día de San Valentín está considerado como «día de la suerte», sobre todo en Alemania; y en Francia, Bélgica, Inglaterra y especialmente América, como «día de los enamorados», en que éstos se hacen promesas, felicitaciones y regalos. Esta costumbre y aquella supersticiosa idea, obedecen a diversos orígenes folklóricos y también al prestigio popular del Santo como milagrero. — Fiesta: 14 de febrero.

    El árbol maravilloso del Cristianismo necesita siempre del riego fertilizante de la sangre de los mártires. Árbol que brotó de las ondas de un manantial divino en la cima del Calvario, sus primeros brotes adquirieron vigor y frescura en las rojas oleadas que alzaron las persecuciones de los primeros siglos de la Iglesia.

    En sus tiempos primitivos, como en el siglo XX, en que vivimos, el cristianismo sigue vigorizándose con la sangre de sus héroes. Nunca han faltado ni jamás faltarán en la Iglesia de Cristo estos testigos de fe, que llegan hasta la generosa entrega de la vida.

    La mayor parte de noticias que de San Valentín romano han llegado hasta nosotros proceden de unas actas apócrifas; por esta causa se hace difícil conocer con exactitud su vida e incluso distinguir entre los hechos que realmente le pertenecen y los de las vidas de otros varios santos que llevan su mismo nombre y que la iglesia desde muchos siglos venera también como mártires. Reseñaremos los que se le atribuyen unánimemente.

    Con todo, lo importante en la historia de San Valentín, como en la vida de cuantos cristianos han sido elevados por la Iglesia al honor de los altares, es que seamos capaces de captar la lección que nos traen y que es, en definitiva, el fin principal que la ha movido a darles culto.

    San Valentín es para nosotros una ciertísima lección de vida cristiana, llevada hasta el heroísmo, hasta la más plena identificación con Cristo: el martirio.

    Situémonos a finales del siglo III. Es la era de los mártires. Por todo el Imperio romano corre el huracán de la persecución.

    Valentín, presbítero romano, residía en la capital del Imperio, reinando Claudio II. Su virtud y sabiduría le habían granjeado la veneración de los cristianos y de los mismos paganos. Por su gran caridad se había hecho merecedor del nombre de padre de los pobres.

    No podía ser desconocida de la corte imperial la influencia que ejercía en todos los ambientes romanos, y quiso el mismo emperador conocerlo personalmente. Valentín, en aquella entrevista, no dejaría de interceder en favor de su fe católica y contra el estado de persecución en que a menudo se encontraba sumida la Iglesia.

    El soberano, que estaba interesado en granjearse la amistad y la colaboración del inteligente sacerdote cristiano, escuchó con agrado sus razones. Por eso intentó disuadirle del que él creía exagerado fanatismo; a lo que replicó Valentín evangélicamente: «Si conocierais, señor, el don de Dios, y quién es Aquel a quien yo adoro, os tendríais por feliz en reconocer a tan soberano dueño, y abjurando del culto de los falsos dioses adoraríais conmigo al solo Dios verdadero».

    Asistieron a la entrevista, un letrado del emperador y Calfurnio, prefecto de la ciudad, quienes protestaron enérgicamente de las atrevidas palabras dirigidas contra los dioses romanos, calificándolas de blasfemas. Temeroso Claudio II de que el prefecto levantara al pueblo y se produjeran tumultos, ordenó que Valentín fuese juzgado con arreglo a las leyes.

    Interrogado por Asterio, teniente del prefecto, Valentín continuó haciendo profesión de su fe, afirmando que es Jesucristo «la única luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo».

    El juez, que tenía una hija ciega, al oír estas palabras, pretendiendo confundirle, le desafió: «Pues si es cierto que Cristo es la luz verdadera, te ofrezco ocasión de que lo pruebes; devuelve en su nombre la luz a los ojos de mi hija, que desde hace dos años están sumidos en las tinieblas, y entonces yo seré también cristiano».

    Valentín hizo llamar a la joven a su presencia, y elevando a Dios su corazón lleno de fe, hizo sobre sus ojos la señal de la cruz, exclamando: «Tú que eres, Señor, la luz verdadera, no se la niegues a ésta tu sierva».

    Al pronunciar estas palabras, la muchacha recobró milagrosamente la vista. Asterio y su esposa, conmovidos, se arrojaron a los pies del Santo, pidiéndole el Bautismo, que recibieron, juntamente con todos los suyos, después de instruidos en la fe católica.

    El emperador se admiró del prodigio realizado y de la conversión obrada en la familia de Asterio; y aunque deseara salvar de la muerte al presbítero romano, tuvo miedo de aparecer, ante el pueblo, sospechoso de cristianismo. Y San Valentín, después de ser encarcelado, cargado de cadenas, y apaleado con varas nudosas hasta quebrantarle los huesos, unióse íntima y definitivamente con Cristo, a través de la tortura de su degollación.

    ¿Por qué el folklore se ha venido aliando tan intensamente y en tantos países con la festividad de San Valentín romano? Y reduciendo la cuestión: ¿Por qué se atribuye a San Valentín el patronazgo sobre el amor humano, atribución que es, evidentemente, el origen y la explicación de todas las restantes manifestaciones de la devoción o de la simpatía popular al Santo?

    Aparte la posible trasposición de algún hecho, tradición o leyenda, de otros Valentines al mártir de Roma, que explicaría ciertas expansiones, dicha atribución puede ser debida a dos motivos, separadamente considerables o perfectamente conjuntables:

    1º Nuestro San Valentín fue martirizado en la Via Flaminia hacia el año 270, seguramente en los inicios de la primavera, cuando en la naturaleza se anticipa el júbilo expectativo de la fecundidad y de la pujanza. En los siglos antiguos y medievales, empiezan a venir a Roma numerosos peregrinos, entrando por la Puerta Flaminia, que se llamó Puerta de San Valentín, porque allí, en recuerdo de su martirio, el Papa Julio I, en el siglo IV, mandó construir en su honor una basílica.

    Esos romeros coincidían con los días del aniversario del Santo; y de retorno a sus países, se llevarían de él o de su templo alguna reliquia o memoria. Ahora bien: no es cosa rara en la primitiva Iglesia el empeño de cristianizar fiestas o costumbres de matiz pagano, y en primavera no faltaban en la Roma gentílica festejos dedicados al amor y a sus divinidades. Fácilmente se inclinaría a los fieles a invocar a San Valentín —mártir primaveral— como protector del amor honesto. La invocación brotaría en Roma y sería transportada por los romeros a sus tierras y naciones, principalmente por los que cruzaban la Puerta Flaminia, norte arriba de Europa.

    2º motivo: Hemos hecho notar el prestigio de que gozaba el Santo como sacerdote. ¡En cuántas familias sería efectiva su influencia, cuántos enlaces matrimoniales habría bendecido! Positivamente, no faltan noticias biográficas tradicionales que así lo afirman.

    En las Catacumbas y en casas de cristianos, no sumarían cantidad exigua los que habían sido asistidos por su presencia presbiteral al unirse, por el Santo Sacramento que los hizo esposos. Es natural que, después de su martirio, se le adjudicase la advocación de Patrón de los hogares y del amor conyugal.

    Trábense estas consideraciones, y quedarán perfectamente señalados los orígenes de la devoción típica y del costumbrario en homenaje al Santo.

    Lo cierto es que éste se conserva floreciente en los países del Norte europeo y americano.

    Cosa curiosa: ya en el siglo XVII, ciertos protestantes lo censuraban como de cuño papista y, al mismo tiempo, pagano. Le reconocía cierto matiz pagano, San Francisco de Sales. Pero, saturado como siempre de buen juicio y de exquisita prudencia, lo que hace él es aconsejar a los jóvenes prometidos que imiten las virtudes de San Valentín. Esto es lo que hay que desear, principalmente; rogando al excelso presbítero mártir que alcance del Señor, a la juventud cristiana que al matrimonio camina, el don del puro amor, santificador de la vida familiar.

    jueves, 13 de febrero de 2014

    LETANÍAS DE LOS SANTOS


    LETANÍAS DE LOS SANTOS

    Señor, ten piedad. / Señor, ten piedad.
    Cristo, ten piedad. / Cristo, ten piedad.
    Señor, ten piedad. / Señor ,ten piedad.

    Santa María, Madre de Dios, 
    / Ruega por nosotros.
    San Miguel, 
    / Ruega por nosotros
    Santos ángeles de Dios, 
    / Rogad por nosotros.
    San Juan Bautista,
    / Ruega por nosotros.
    San José,
    / Ruega por nosotros.
    Santos Pedro y Pablo,
    / Rogad por nosotros.
    San Andrés, 
    / Ruega por nosotros.
    San Juan, 
    / Ruega por nosotros.
    Santa María Magdalena,
    / Ruega por nosotros.
    San Esteban, 
    / Ruega por nosotros.
    San Ignacio de Antioquía, 
    / Ruega por nosotros.
    San Lorenzo, 
    / Ruega por nosotros.
    Santas Perpetua y Felicidad, 
    / Rogad por nosotros.
    Santa Inés, 
    / Ruega por nosotros. 
    San Gregorio, 
    / Ruega por nosotros.
    San Agustín, 
    / Ruega por nosotros.
    San Atanasio, 
    / Ruega por nosotros.
    San Basilio,
    / Ruega por nosotros.
    San Martín, 
    / Ruega por nosotros.
    San Benito, 
    / Ruega por nosotros.
    Santos Francisco y Domingo, 
    / Rogad por nosotros.
    San Francisco Javier,
    / Ruega por nosotros.
    San Juan María Vianney, 
    / Ruega por nosotros.
    Santa Catalina de Siena, 
    / Ruega por nosotros.
    Santa Teresa de Avila,
    / Ruega por nosotros.
    San Raimundo de Peñarfort,
    / Ruega por nosotros.
    Santos y Santas de Dios, 
    / Rogad por nosotros.

    Muéstrate propicio,
    / Líbranos, Señor.
    De todo mal,
    / Líbranos, Señor.
    De todo pecado, 
    / Líbranos, Señor.
    De la muerte eterna,
    / Líbranos, Señor.
    Por tu encarnación,
    / Líbranos, Señor.
    Por tu muerte y resurrección,
    / Líbranos, Señor.
    Por el envío del Espíritu Santo,
    / Líbranos, Señor.

    Nosotros, que somos pecadores,
    / Te rogamos, óyenos. 
    Jesús, Hijo de Dios vivo, 
    / Te rogamos, óyenos
    Cristo, óyenos
    / Cristo, óyenos.
    Cristo, escúchanos.
    / Cristo, escúchanos.

    EL EVANGELIO DE HOY: 13.02.2014

    Autor: Juan José Hernández | Fuente: Catholic.net
    La actitud del que busca al Señor
    Marcos 7, 24-30. Tiempo Ordinario. La mujer cananea luchó entre tanta gente para poder hablar con Cristo y Él le otorgó el favor que pedía.
     
    La actitud del que busca al Señor
    Del santo Evangelio según san Marcos 7, 24-30


    Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto. En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies. Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio. El le respondió: «Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros». Pero ella le respondió: «Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos». Entonces él le dijo: «A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija». Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio. 

    Oración introductoria

    Dios mío, ayúdame a buscarte con todo mi corazón, pues, sé que sólo el encuentro contigo puede cambiar mi vida. No permitas que me canse de buscarte, sino más bien dame la gracia de ser perseverante. Te pido me ayudes, en este momento de oración, para que puede escuchar y acoger el mensaje que me tienes preparado.

    Petición

    Señor, ayúdame a ser consciente de la importancia de encontrarme contigo para poder hallar la paz que mi alma anhela.

    Meditación del Papa Francisco

    De hecho Jesús alaba a la mujer siro-fenicia que insistentemente le pide la curación de su hija. Insistencia que es ciertamente muy agotador, pero esto es una actitud de la oración. Santa Teresa habla de la oración como una negociación con el Señor, y esto es posible solo cuando hay familiaridad con el Señor. Es agotador, es verdad, pero esta es la oración, esto es conseguir de Dios una gracia. ¡Convencer al Señor con las virtudes del Señor! ¡Esto es hermoso! La exposición de Abraham va al corazón del Señor y Jesús nos enseña lo mismo: "El Padre sabe las cosas. El padre -no se preocupen-, hace llover sobre los justos y los pecadores, el sol para los justos y para los pecadores". Con este argumento, Abraham continúa. Yo me detendría aquí: orar y negociar con el Señor, incluso volverse inoportuno con el Señor. Orar y alabar al Señor en las cosas buenas que tiene, y decirle que estas cosas bellas que tiene, las envíe a nosotros. ¡Y si Él es tan misericordioso, tan bueno, que nos ayude!. (S.S. Francisco, 1 de julio de 2013, homilía en misa matutina en capilla de Santa Marta).

    Reflexión 

    Es necesario conocer y encontrarnos con Cristo para poder darlo a los demás. Así la mujer sirofenicia buscó luchar entre tanta gente para poder hablar con Cristo. En el diálogo con el Señor se le otorgó el favor que pedía. La oración debe preceder a la acción; la contemplación antes de la conquista.

    Propósito

    En este día buscaré un verdadero encuentro con Cristo en la oración y en la lectura del Evangelio para inspirar mi día con los criterios de Jesús.

    Diálogo con Cristo

    ¡Qué gusto saber que te puedo encontrar en la oración y que tienes un don especial preparado para mí! Quieres que me acerque con verdadera humildad y fe porque sólo así te doy el lugar que verdaderamente te mereces. Concédeme vivir con esta actitud durante todo el día para así escuchar tu voz y poder darte a conocer a los demás.


    "Para que la oración sea realmente fructuosa, ha de brotar del corazón y debe ser capaz de tocar el corazón de Dios" (Madre Teresa de Calcuta)



  • Preguntas o comentarios al autor
  • Juan José Hernández 

    SAN BENIGNO DE TODI, PRESBÍTERO Y MÁRTIR, 13 DE FEBRERO

    Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid
    Benigno de Todi, Santo
    Presbítero y Mártir, 13 de febrero
     
    Benigno de Todi, Santo

    Presbítero y Mártir

    Martirologio Romano: En Todi, ciudad de la Umbría, san Benigno, presbítero y mártir (s. IV).

    Etimología: Benigno = Aquel que actúa con Benevolencia, es de origen latino.
    Dicen que un fraile, en un arrebato de falsa devoción, quiso llevarse a su convento -eso que se llama robar una cosa sagrada y como agravante en un sitio también sagrado- la cabeza del santo que reposaba dentro de un relicario de plata en el monasterio de benedictinas que se llama «De las Milicias», en Todes. En su intento, y sin saber muy bien lo que pasaba, no pudo salir del templo por no poder localizar las puertas hasta poco antes tan expeditas. Así, se vio obligado a depositar la reliquia de san Benigno en el sitio que le correspondía.

    Todes es una de las primeras ciudades evangelizadas de Hungría. Benigno vive en la segunda mitad del siglo III. Y se ha dado conocer entre los suyos como un insigne propagador de la fe cristiana; lo hace con alegría y con notable entusiasmo. El obispo Ponciano conoce su afán apostólico y está al tanto de la sinceridad de su vida; un día lo consagra presbítero para apoyarse en él en el cumplimiento obligado de atender a su grey y de extender la Salvación.

    Llegada la persecución de Maximiano y Diocleciano, la comunidad de creyentes está confortada por la atención espiritual que con riesgo constante de su vida le presta el buen sacerdote Benigno. Socorre a los confesores de la fe presos en las cárceles; visita las casas de los débiles y les busca por los campos que los cobijan para darles aliento; y se las arregla para estar cerca de los que son torturados, acompañando hasta donde es posible humanamente a los que se disponen al martirio.

    Pasado el peor momento de estupor, se llena de la audacia del Espíritu Santo y comienza a predicar con fortaleza de Jesucristo. Ahora lo hace públicamente en el intento de convertir a los paganos que están en el terrible error de la idolatría. El principal foco de atención de su discurso es hacerles comprender que los ídolos son una necedad y el culto que se les tributa supone una verdadera ofensa al único Dios que merece adoración y puede darles la salvación ofrecida a todos los hombres sin excepción. Ya no le importa su vida. Se sabe portador de la verdad y conoce bien que ella no es exclusivamente para él. Sólo Jesús es el Señor y todos han de servirle.

    Lo que era presumible con ese comportamiento se hace realidad. Es apresado y obligado a apostatar, siendo inútiles los tormentos que tuvo que soportar el fiel y valiente discípulo. Por fin, muere el 13 de febrero del año 303 con la cabeza cortada, aquella que el fraile quiso cambiar de sitio.

    La catequesis, es decir, llevar a Cristo a los demás, comporta la responsabilidad de ser fiel a lo que se propone y ni que decir tiene que en este contexto la vida humana no es ningún valor absoluto. ¡Qué bien lo supo hacer san Benigno sin tener que darle vueltas a los textos de las bibliotecas de las universidades que aún no se habían inventado! Fue sencillamente el don del Espíritu Santo. Hoy también hacen bastante falta sacerdotes -no sólo en Hungría- cuidadosos menos de su propia vida que de la Salvación que ofrecen y ¡obispos que los descubran!

    ¡Felicidades a quienes tienen este nombre!

    Los Santos de hoy jueves 13 de febrero de 2014

    Los Santos de hoy jueves 13 de febrero de 2014
     Benigno de Todi, Santo
    Presbítero y Mártir, 13 de febrero
     Jordán de Sajonia, Beato
    Presbítero Dominico, 13 de febrero
     Martiniano, Santo
    Eremita, 13 de febrero
     Cristina de Spoleto, Beata
    Seglar Agustina, 13 de febrero
     Eustoquia (Lucrecia) Bellini, Beata
    Venció al demonio, 13 de febrero
     Otros Santos y Beatos
    Completando santoral de este día, Febrero 13
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